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Historia de vida

Es entrerriana y viaja por el mundo prodigando arte, amor y libertad

Bárbara Siebenlist es oriunda de Viale. Se recibió de médica, pero abrazó su pasión por la pintura. Adonde va deja huellas con sus murales

Domingo 10 de Noviembre de 2019

Bárbara Siebenlist es entrerriana. Oriunda de Viale, dejó su ciudad natal hace unos años para estudiar en Córdoba. Se recibió de médica, pero dejó de lado su profesión y abrazó el arte, prodigando su talento y su pasión en otros países. Estuvo un tiempo en México y hace cinco meses llegó a Ghana, un país del continente africano situado a unos 7.700 kilómetros de Paraná, que ya había visitado antes en dos oportunidades.

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“Arte, amor y libertad” es la consigna que guía su vida. Con fervor profesa estas tres virtudes y las comparte con generosidad. “Desde hace dos meses estoy en una pequeño pueblo llamado Anomabo, a dos horas de Accra, la capital de Ghana. Y desde ese pueblo todos los días viajo selva adentro unos 40 minutos a otro pueblo llamado Mampong, a dar clases de arte en una escuela”, contó a UNO.

Bárbara mencionó que a África llegó por primera vez en 2017. “Fui seleccionada para participar con un mural en el Chale Wote Festival, el festival internacional de Street Art más grande que tiene Ghana. Unos 150 artistas de diferentes disciplinas y cerca de 10.000 personas acuden a disfrutar de este evento gratuito, que se lleva a cabo en James Town, en Accra. Es el barrio más antiguo y al mismo tiempo el más pobre de la capital. Como visitante, se puede visualizar la realidad de esta comunidad y esa semana sus calles se transforman en una fiesta continua, cargada de arte, música, baile, rituales ancestrales, performance, diseños y peinados únicos. Es una oportunidad de aprender y compartir desde otro lenguaje”, aseguró.

También comentó que esta instancia significa además una oportunidad para que la gente del barrio pueda vender sus productos y mostrar su arte al mundo. “Este es el tercer año que participo con mis murales y ya tengo muchos amigos ahí. Gracias a esto hice contacto en escuelas autónomas donde he dado talleres o acercado donaciones de materiales de arte. Como en la escuela en la estoy ahora mismo, solo que esta es del gobierno, pero no tiene recursos suficientes”, señaló.

Actualmente realiza allí un mural colectivo con los niños y niñas del lugar, según indicó, gracias a su amigo Michael, quien es maestro en esta escuela comunitaria y rural. Al respecto, refirió: “Todo esto lo soporto con mi trabajo. Lo hago de voluntaria. Es mi aporte a la humanidad, tratar de compartir lo que sé hacer y en lo que creo. No solo lo hago aquí, sino que trato de hacerlo por dónde esté. Muchas veces necesito comer, como todos, y también hago trabajos privados con los que sustento mis propios proyectos comunitarios y por suerte algunas personas que creen en mí y en el arte me apoyan con esta iniciativa donando materiales o dinero para que pueda seguir”.

Por otra parte, confió: “Hace mucho tiempo que quería conocer este continente, su historia, y qué mejor que estar aquí para escucharlo y verlo con mis propios ojos. Soy una pintora antropológica de campo, y nómade. Este continente es gigante y lleno de riqueza cultural e histórica, hermosa pero muy dura y triste al mismo tiempo”.

“Así alimento mi arte, mi alma y mi conocimiento, viajando y tratando de sobrevivir donde mis pinceles y mis pies alados me lleven. Relacionarme a través del arte”, dijo, y subrayó con entusiasmo: “El arte es una herramienta que nos sensibiliza y podemos crear mundos paralelos. Y con el muralismo podemos expresar y manifestar lo bello y también lo que no nos gusta y ponerlo al alcance de todos. Arte público. A cielo abierto”.

“Este continente es interminable. Pero debo volver a México en unos meses y posiblemente el año que viene regrese por aquí con otros proyectos”, explicó.

Riqueza cultural

Bárbara contó que la vida en Ghana es muy difícil, y manifestó: “El sistema capitalista está explotando este lugar, porque realmente hay mucha riqueza natural, pero pocos recursos para la gente. El agua es un gran problema. Muy pocas personas tienen acceso a la educación y la salud, al no ser gratuitas o públicas, y es difícil encontrar la manera de hacer dinero”.

En la costa la gente vive sobre todo de la pesca, y en la zona norte se cultiva, cacao, cazava, piña, tomate, chile, mango y banana, arroz y maíz. En el país hablan alrededor de 68 idiomas nativos, y también inglés, ya que fue una colonia británica. “Primero llegaron los portugueses, que construyeron los fuertes donde tenían a los esclavos, luego los holandeses y finalmente esto se transformó en una colonia británica”, refirió, y señaló que recién en 1957 el país se independizó.

Sus habitantes conservan muchas de sus costumbres ancestrales, como la proclamación de reyes, también llamados chief, que son elegidos por la comunidad según cómo ayuden al pueblo. “Pueden ser acciones respecto al agua o las necesidades de las personas, o hacen escuelas. Depende de cómo ellos trabajen, la gente los elige y es como un honor, podría decir que hasta es más importante que el presidente, y cada chief tiene regiones”, explicó.

Bárbara afirmó que uno de los aspectos que más le gustó de Ghana es el sentido comunitario que tiene su gente. “Las personas se ayudan y conviven de una manera particular. Los niños están todo el tiempo en la calle jugando y la gente los cuida”. Y aseveró: “Me gustan muchas cosas de aquí, su arte, las telas, sus diseños y colores son impresionantes. La música que es parte de la vida cotidiana de la gente. Y la naturaleza es impresionante; los árboles son gigantes y antiguos”.

“Es otra cultura, totalmente. Me fascina es que la música forma parte de la vida cotidiana. Acá hablan cantando y caminan bailando. También la comida es distinta y me encanta, pero si no te gusta el picante la tienes difícil. Acá se come con la mano y siempre con la derecha”, dijo, y agregó con simpatía: “Las personas son muy amigables y eso me recuerda a Argentina, y a Entre Ríos principalmente. Les gusta hablar, y compartir y saber de dónde vienes. Aquí todos conocen a Messi y es mi tarjeta de pase: digo Argentina y todos responden ‘ah, Messi’ y ahí paso directo. Lo aman”.

La última vez que estuvo en Argentina fue en febrero. Llegó a Formosa, de donde era oriunda su madre y destaca su raíz materna guaraní. Participó en un encuentro nacional de muralismo, con el lema “Latinoamérica, mujer sin fronteras”. Al respecto, Bárbara expresó: “Mis musas fueron mi bisabuela, mi abuela paraguaya, y mi madre, que desgraciadamente no las tengo a ninguna conmigo, pero las pude homenajear”. Luego visitó Paraná y Viale, su ciudad natal, donde brindó talleres de muralismo.

Consultada sobre qué hace falta para profesar una vida en la que prime su lema “arte, el amor y libertad”, reflexionó: “No lo sé, pero creo que solo ganas y desearlo con el alma, el corazón, el cuerpo y el espíritu. Principalmente no tener miedo y que no importe lo que opinen los demás. No es fácil, pero se siente muy bien, y para mí es el engranaje perfecto. Al mismo tiempo es mi deseo para toda la humanidad: arte, amor y libertad”.

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