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Entre Ríos y Santa Fe siguen mirando de reojo una veda ante la histórica bajante del río Paraná

Dicen que acordarán entre ambas si disponen la prohibición, ya vigente en Chaco, Corrientes y Misiones. Se suman más.

Miércoles 22 de Abril de 2020

La bajante histórica del río Paraná ha puesto en alerta a todas las ciudades que el curso de agua bordea en el país. La navegabilidad comercial es una de los principales inconvenientes que ha provocado desde hace varias semanas en algunos de sus tramos; pero confluyen también la potabilización del agua y los riesgos en los sistemas de desagües cloacales (Ver recuadro Victoria...). Afectará también, en el mediano plazo, la estabilización de barrancas, como es habitual que sucede en la geografía entrerriana: los quiebres o desmoronamientos se producen con aguas bajas.

Altas y bajas son ciclos de la naturaleza, y se asiste hoy a un panorama inédito, como no se veía hace 50 años.

En ese marco, mientras Chaco, Corrientes y Misiones establecieron vedas pesqueras “por tiempo indeterminado” desde hace varias semanas para preservar el recurso ictícola, Santa Fe y Entre Ríos no acompañaron aún esa medida y realizan un monitoreo permanente sobre la situación del compartido río Paraná. En las últimas dos décadas solo había sido Entre Ríos la que se había desmarcado permanentemente de las vedas pesqueras, establecidas con uniformidad en el resto de las jurisdicciones.

Ayer, el río Paraná volvió a registrar un nuevo retroceso en las costas enterrianas: en la capital provincial cayó a 49 centímetros -marca inalcanzable desde principios de la década del 70-.

Mientras la bajante se agrava, se repiten los casos de denuncias por pesca ilegal o indiscriminada, pese a los controles oficiales.

En el argumento oficial para evitar aún la veda de la pesca juegan las necesidades de las familias que viven del recurso del río, aunque en realidad los mayores depredadores son los frigoríficos, que tienen un cupo establecido: sobre la costa entrerriana hay cuatro, y en Santa Fe casi una decena.

De todos modos, los funcionarios provinciales vienen reafirmando en los últimos días que la veda es motivo de análisis.

En ese marco, se siguen sumando planteos institucionales y pedidos formales para detener la pesca comercial en la región, ya que de hecho la pesca deportiva y recreativa está impedida por la vigencia del decreto de aislamiento social preventivo y obligatorio establecido por el gobierno nacional.

Uno de los primeros planteos para la aplicación de una veda se conoció de la Asociación de Pescadores Deportivos del Litoral. Con notas elevadas al ministro de la Producción y Turismo de Entre Ríos Juan José Bahillo, y a su par santafesino de Producción, Ciencia y Tecnología, Daniel Costamagna, se les solicitó intervención en la reducción de los cupos de exportación de sábalos, al tiempo que critican que el país sea el único en el mundo que exporta sus peces autóctonos de río.

“La bajante está ligada estrictamente a la falta de lluvias en la zona de la cabecera de la cuenca. Esta sequía no tiene soluciones humanas; sin embargo, intervenciones humanas pueden ayudar a que el desenlace no afecte a la ecología de toda la cuenca”. Se apunta con criterio que la cuenca no está en riesgo por la naturaleza misma, que es capaz de sobrellevarla o recuperarla cuando su gestión es la adecuada, sino que la ponen en riesgo las actividades extractivas que la cuenca posee, como la pesca comercial del sábalo”.

En las últimas horas se conocieron nuevos planteos en Entre Ríos a favor de la veda pesquera. Fundamentalmente de sectores políticos de la oposición.

Uno de ellos provino de la diputada provincial Gracia Jaroslavsky (UCR), que a través de un proyecto legislativo que tendrá ingreso hoy, insta al Poder Ejecutivo a que declare la veda para la pesca de especies que estén en peligro mientras se extienda la bajante. Y que a través del Ministerio de la Producción declare la veda para la pesca de especies que estén en peligro en las aguas del río Paraná, dentro de la jurisdicción provincial.

Tal prohibición regirá mientras dure la bajante histórica que atraviesa el río Paraná, dispone la iniciativa en la que también se insta al Poder Ejecutivo a extremar controles sistemáticos y permanentes a través de los organismos pertinentes.

Victoria hará un terraplén para separar agua y cloaca

A raíz de la preocupante bajante del riacho Victoria, el martes hizo una visita técnica a la ciudad homónima el ingeniero Jorge di Persia, inspector de la Dirección de Hidráulica de la Provincia, quien en primera instancia dio un diagnóstico de la situación y propuso la construcción de un terraplén como una posible solución para evitar que la descarga de las cloacas se mezcle con la toma de agua, a la vez de asegurar la provisión del recurso.

Cuando el funcionario se encontraba recorriendo el lugar, el intendente, Domingo Maiocco, anunciaba esa construcción, que tendría como fin evitar complicaciones sanitarias y garantizar la provisión de agua potable.

“No hay agua nueva, sólo un reservorio, con el agravante de que a unos metros se encuentra la descarga cloacal y en un momento, o por una sudestada, pueden mezclarse”, enfatizó Di Persia.

“Desgraciadamente es una solución muy violenta, porque a nadie le gusta que se cierre un río y menos a nosotros”, indicó. Más adelante anunció que para los próximos dos meses “no se anuncia una gota de lluvia”, por lo cual “los niveles de los ríos van a tender a bajar”.

En tanto, en declaraciones a LT 39, Maiocco remarcó la urgencia de la construcción de una barrera física entre el caño de descarga cloacal y la toma de agua.

“Hoy no tenemos problemas, pero si sigue bajando, podemos tenerlo a futuro. Vamos a hacer un terraplén para poder hacer una contención del agua, porque el riesgo que tendríamos a futuro es que la descarga de las cloacas podría volverse una cuestión muy complicada”, sostuvo el intendente de Victoria.

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