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Causa Narcoavioneta

Entre el bronce y la gayola

Sergio Varisco. Supo ser el radical más competitivo en las urnas después de Montiel. Heredó un capital político enorme y ejerció dos veces la Intendencia,. pero ahora puede recibir una condena inédita para un político entrerriano

Jueves 19 de Septiembre de 2019

Su padre es un prócer, o poco menos que eso para los paranaenses; los parques más grandes de Paraná se llaman Urquiza y Humberto Varisco. Él también está en la historia de la ciudad y de la provincia, aunque desde ayer, de una manera que no hubiera querido, y que incluso parece clausurar su proyección política.

Sergio Varisco es el primer intendente de la historia de Entre Ríos que se sienta en el banquillo de los acusados por una causa de narcotráfico.

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A través del cristal con que se miran estas situaciones desde la política, su destino parece hoy sellado con una condena. Por algún delito, aunque fuera el mínimo de peculado. Cómo explicar sino el despliegue judicial, dicen algunos, valorando el impacto que tuvo el desarrollo de la causa en la figura política de Sergio Varisco. Suponiendo que en el debate se expondrán elementos irrefutables que llevaron al juez federal a actuar como lo hizo, aunque su accionar incidiera en la política local.

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La completa absolución del intendente, vista hoy como una posibilidad lejana, tampoco le devolvería la potencialidad electoral que perdió. Eso no consta en el expediente judicial, pero es la ley que rige la valoración social que se hace de estas situaciones; o tal vez mejor dicho, la ley que debería regir el promedio de esas valoraciones.

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Su hija, la electa diputada provincial Lucía Varisco, sostuvo ayer en una carta publicada en las redes sociales que su padre siempre dio la cara, y que nunca se escondió. Puede considerarse cierto. Varisco hizo algo que muchos otros dirigentes políticos no hubieran hecho: afrontó una campaña electoral con la acusación a cuestas y muchas veces le preguntó a los vecinos si creían que él traficaba drogas.

La respuesta fue no.

Nunca les preguntó si creían que había acordado con los narcos el financiamiento de la actividad electoral. Ese parece ser parte del juicio social que pesa sobre Varisco y que posiblemente determine que el paranaense medio hoy asista con cierta apatía a un proceso judicial inédito.

No sería la primera vez que en política se piense (y se intente aplicar) que si alguien llega al poder, luego la gente olvidará cómo lo consiguió. “Triunfad siempre, no importa cómo; y tendréis razón siempre”, es una frase atribuida al emperador Napoleón Bonaparte. Claro que el derrotado en Waterloo estaba lejos de imaginar en ese momento que la actividad política, orientada a conseguir los fines más elevados, pudiera financiarse de esta manera.

A la luz de los hechos, afirmar que la vinculación entre política y narco viene de antes, o que se produce también en otros sectores políticos, no sirve de explicación. Por eso puede pensarse que solamente la absolución le permitiría a Varisco posicionarse en un lugar desde el cual intentar reconstruir su capital político. Una condena, por el delito que sea, fortalecería la idea de que fue lo que se pudo probar, en un contexto de numerosos delitos.

Al enumerar los eventuales argumentos, se deja de lado, por ofensivo al sentido común del paranaense, la idea de que el intendente pudo no haber conocido la actividad de Celis y su banda. (Tan absurdo como pensar que el intendente de San Benito, Exequiel Donda, siendo efectivo policial en el área de Toxicología, podía desconocer que uno de sus candidatos a concejal y otro colaborador cercano estaban vinculados al delito. Son dos de los detenidos en la causa Narcoavioneta).

De no ser absuelto –la absolución parece ciertamente lejana– se asiste muy probablemente al fin de la trayectoria política del intendente de Paraná. Es una especie de máxima que nadie está muerto en política, hasta que efectivamente fallece; pero en el caso de cumplir una condena de prisión (ya sea de prisión efectiva o condicional) con la consecuente inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos, harán prácticamente irremontable la cuesta de su retorno a la arena electoral.

El radicalismo

Cabría preguntarse también qué impacto tendrá este proceso en el radicalismo entrerriano, que tuvo en Varisco al más serio aspirante a acceder a la conducción partidaria (aún vacante) que ejerció durante décadas el exgobernador Sergio Montiel.

Como candidato a gobernador en 2003 primero, con Montiel aún vivo; y luego ganando la Intendencia de la capital provincial en 2015, Varisco fue quien individualmente mostró mayor peso electoral dentro del universo radical provincial. Los triunfos legislativos de Atilio Benedetti se contrastaron pronto con la realidad provincial en las derrotas por la Gobernación.

Sin embargo, el radicalismo entrerriano no parece sensible a resultar afectado por la suerte que corra el actual intendente paranaense.

Puede especularse que este proceso, que comenzó como un hecho político inusual para la ética media del radicalismo, fue perdiendo visibilidad tal vez, lamentablemente, por la forma en que el tráfico de drogas se ha vuelto parte de la cotidianeidad de la comunidad. Tal ver por ello, con el tiempo, la causa pasó a no ser determinante en la evaluación del aspecto político. Esa fue una evaluación que el varisquismo tuvo en cuenta al lanzar la candidatura a la reelección de su máximo referente.

Una muestra de ello estuvo dado en las encuestas electorales previas al 9 de junio, donde el rechazo a la gestión municipal de Varisco se expresaba en un 70% debido a la mala gestión, y solo en un 30% respecto de la presunta vinculación con el mundo narco. Obviamente no se tiene en cuenta aquí a quienes lo consideraban inocente, ya que la amplísima mayoría de esas opiniones correspondía a quienes anticipaban su voto en favor de Varisco.

Incluso podría aventurarse que en la opinión mayoritaria de los paranaenses no hay una vinculación preponderante entre la situación prácticamente de parálisis que hoy presenta el municipio y el proceso judicial que afronta el intendente. Obviamente que este dato (el juicio) aparece en los análisis, pero mayoritariamente se entiende que la situación actual de abandono de la obra pública y de decadencia de la prestación de servicios está vinculada a la derrota electoral del 9 de junio.

Es de comprobación imposible imaginar qué hubiera ocurrido en caso de haber sido reelecto el actual intendente respecto de la situación de Paraná y la falta de financiamiento que enfrenta ahora la gestión, tras haber agotado la mayoría de las partidas anuales antes de los comicios. Pero es claro que el juicio igual se hubiera desarrollado. Y no existe tampoco certeza alguna de que, en ese caso, el poder político nacional hubiera movido los hilos más o menos invisibles que lo conectan con el Poder Judicial para ayudar al triunfante intendente radical. (Tal como lo pretendía el varisquismo).

Esta consideración se apoya en el hecho comprobable de que Varisco fue más impactado por el fuego amigo, por las publicaciones de medios cercanos al gobierno nacional; o por los dichos de referentes de primera línea de Cambiemos como la ministra Patricia Bullrich o la diputada Elisa Carrió que por la oposición justicialista. También debe anotarse entre los críticos del mismo sector político a la viceintendenta, Josefina Etienot.

En cambio, el intendente electo Adán Bahl excluyó el tema de su campaña, aún cuando el periodismo le requería una opinión al respecto, argumentando la necesidad de un pronunciamiento judicial que arrojara certezas sobre el tema. Y el gobernador Gustavo Bordet, que durante el tramo final de la campaña provincial se mostró muy crítico con el intendente paranaense, siempre apuntó a los temas de la gestión y no a la situación judicial del presidente municipal.

Puede sostenerse incluso que ante la proximidad de las elecciones, a los ciudadanos de Paraná les resultó más impactante la acusación que pesa sobre Varisco de haberse “colgado de la luz” que la ya conocida causa por narcotráfico. El hurto de energía eléctrica por el que está acusado el presidente municipal resultó irritante por su condición de funcionario público (enrolado en el oficialismo nacional que puso en marcha el tarifazo eléctrico) y por no tener una situación económica que pudiera atenuar el delito. Incluso fue corrosivo con la imagen de un dirigente que exhibe desapego de los bienes materiales.

Es una cuestión conocida, al menos en Paraná, que a Varisco pocas veces se lo vinculó con los negocios de la política, una virtud heredada de su padre, al menos en el imaginario del varisquismo. Por el contrario, en el mundo de la política de la capital provincial muchas veces se asoció a su hermano (Humberto Raúl Varisco) con estas prácticas, llegando a ser incluso el argumento oficial para explicar por qué no tuvo un cargo de funcionario en el gabinete de la actual gestión (donde si bien es cierto que no lo tuvo, sí mantuvo capacidad de decisión).

Estas son peculiaridades del varisquismo pero sirven en todo caso para referenciar también la situación de identidades diferentes entre este espacio y el radicalismo de la capital provincial.

Está claro que el radicalismo paranaense y entrerriano sufre por estas horas el fracaso de un gobierno del que forma parte sin tener mayor injerencia, y que esa situación –además de tener que hacer campaña por Mauricio Macri y el senador peronista Miguel Pichetto– lo tienen suficientemente agobiado como para hacerse cargo de la suerte del intendente.

Una muestra de ello fue la pobre convocatoria de la reunión del Comité Provincial realizada el fin de semana en Villaguay, donde estaban citados los miembros de ese cuerpo partidario y (lógicamente en plena campaña) los intendentes, legisladores, concejales y dirigentes varios de los 17 departamentos de la provincia; pero la convocatoria no llegaba ni a 40 personas.

Los radicales consideran que tienen ya demasiados problemas , y que el impacto de este juicio es sobre Varisco, su carrera política y el varisquismo. Al fin de cuentas, Varisco se desentendió todas las veces que fue necesario, no solo del radicalismo, sino también de la boleta radical, recordó un correligionario en el mencionado encuentro de Villaguay..

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