Productores realizan la evacuación de animales de las islas ante la incertidumbre sobre el comportamiento del río Paraná y la posibilidad de lluvias intensas
06:48 hs - Viernes 16 de Octubre de 2026
La evacuación de hacienda en las islas de Victoria avanza ante la posibilidad de una creciente del río Paraná y la preocupación por las condiciones climáticas de los próximos meses. Los productores trabajan para trasladar los animales hacia campos ubicados fuera de las zonas expuestas a inundaciones, mientras coordinan las tareas con la Sociedad Rural, el municipio, los barqueros y los transportistas.
Emiliano Merzbacher, vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria, explicó a UNO que el operativo se desarrolla con intensidad, aunque todavía no se presenta un escenario crítico. Según estimó, en la zona quedarían alrededor de 30.000 cabezas de ganado por retirar, principalmente vacas de cría y animales de invernada. “Se está trabajando mucho, se está sacando mucha hacienda, aunque todavía no estamos en una situación crítica”, señaló.
El principal desafío es completar el traslado antes de que una eventual suba del agua o las lluvias dificulten la navegación y el acceso a los establecimientos. La incertidumbre sobre la evolución del río obliga a los productores a anticiparse, aunque no existe una fecha precisa para la llegada de una creciente de mayor magnitud.
Según contó Merzbacher, las tareas de traslado comenzaron meses atrás, cuando los pronósticos advertían sobre la posibilidad de una creciente durante el invierno. Sin embargo, como el agua no llegó en los plazos previstos, algunos productores volvieron a ingresar hacienda a las islas durante julio, donde las condiciones naturales permiten mantener los animales con menores costos. Al respecto, explicó: “Las islas acá son muy buenas y uno necesita tener hacienda en la isla”.
También mencionó que otros productores optaron por adelantar la salida de los novillos y aprovechar los precios de venta para completar su engorde fuera de las islas. De esta manera, buena parte de los animales gordos ya había sido trasladada antes de que se intensificaran las tareas actuales.
Ahora, el mayor esfuerzo se concentra en las vacas de cría y en la hacienda de invernada que todavía permanece en los establecimientos insulares. El traslado supone gastos adicionales y la necesidad de contar con campos propios o arrendados para recibir los animales, pero esperar demasiado podría complicar la evacuación.
En cuanto a la cantidad de animales, Merzbacher indicó que en el conjunto de las áreas insulares se habla de unas 300.000 cabezas de ganado, pero aclaró que esa estimación abarca una región más extensa. Para la zona de Victoria, calculó que el número ronda las 30.000 cabezas o podría ser inferior.
Logística de evacuación
La evacuación requiere una organización logística que combina la navegación por los cursos de agua con el transporte terrestre. La Sociedad Rural de Victoria dispone de dos corrales sobre la traza de la Ruta Nacional 174, que conecta la ciudad con Rosario. A esa infraestructura se suma un puerto municipal, lo que permite contar con tres puntos estratégicos para recibir la hacienda.
El procedimiento comienza con la carga de los animales en embarcaciones que se dirigen desde las islas hasta los puntos de desembarco. Allí esperan los camiones que completan el traslado hacia campos propios, establecimientos arrendados o feedlots, según las necesidades de cada productor.
Merzbacher explicó que los barcos con dos jaulas pueden transportar aproximadamente 70 novillos gordos o unos 100 animales de invernada. Los tiempos de navegación dependen de la ubicación de cada establecimiento: algunos recorridos demandan una hora, mientras que otros requieren varias horas.
La coordinación entre los barqueros, los camioneros y la Sociedad Rural es fundamental para evitar demoras y mantener disponibles los corrales. Incluso se trabaja durante la madrugada para descargar las embarcaciones y continuar con el traslado terrestre desde las primeras horas del día. “Es mucho trabajo, pero es un esfuerzo que hay que hacerlo para ayudar al productor”, sostuvo el dirigente, quien destacó el buen estado de mantenimiento de los barcos y la disponibilidad de camiones para sostener las operaciones.
El antecedente de 2007
Además de la evolución del río Paraná, las precipitaciones en la región constituyen otro factor de riesgo. Una lluvia intensa puede modificar rápidamente las condiciones de los campos y los caminos, dificultar el ingreso de los camiones y reducir las posibilidades de retirar la hacienda.
Merzbacher recordó la inundación de 2007, que calificó como una catástrofe para la actividad ganadera. Según relató, cuando se consideraba que el río había alcanzado su pico y comenzaba a bajar, se registraron alrededor de 400 milímetros de lluvia en la zona. El agua volvió a subir rápidamente y la situación se agravó. “De un día para el otro creció un metro de agua, y después siguió creciendo”, recordó.
El episodio permanece como una referencia para los productores, que temen que nuevas precipitaciones compliquen el operativo actual. “Si acá llueve y te caen 100 milímetros, 200 milímetros, te cambia el panorama, pero mal. Ahí sí nos inundamos enseguida, como pasó en 2007”, advirtió.
En ese contexto, la posibilidad de lluvias asociadas al fenómeno de El Niño suma preocupación, aunque la magnitud y los tiempos de una eventual inundación dependerán de la evolución de las condiciones meteorológicas e hidrológicas.
El dirigente señaló que, si los accesos a los campos se deterioran, los camiones pueden demorar más en llegar y las tareas de carga y descarga se vuelven complejas. Por eso, consideró fundamental aprovechar las condiciones actuales para avanzar con el retiro de los animales.
Sin fecha definida para finalizar el operativo
Por el momento, no hay una fecha establecida para completar la evacuación. Los pronósticos que no se concretaron en los plazos previstos y el comportamiento variable del río dificultan anticipar cuándo podría agravarse la situación.
Merzbacher explicó que el repunte anterior de la creciente, anunciado semanas atrás, recién comenzaba a sentirse en la zona. Esa demora refleja las dificultades para establecer con precisión cuándo llegará el agua y qué magnitud tendrá. Aun así, los productores buscan evitar que una crecida los encuentre con animales en las islas y sin posibilidades de trasladarlos. El operativo depende de la disponibilidad de embarcaciones y camiones, de la coordinación entre los distintos actores y de que las condiciones permitan continuar navegando y acceder a los establecimientos. “Lo ideal es que la gente empiece a mover, pero están alertados y estamos alertados desde hace tiempo. Sabemos que tenemos que sacar”, concluyó el vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria.