Entre Ríos

En Entre Ríos hubo 60 donaciones de órganos y tejidos

Se cumplieron cinco años del fallecimiento de Justina Lo Cane, la niña que inspiró una ley que hoy regula los trasplantes que pueden salvar vidas.

Miércoles 23 de Noviembre de 2022

Se cumplieron ayer cinco años del fallecimiento de Justina Lo Cane, la niña de 12 años cuya historia inspiró la actual ley N° 27.447 de donación de órganos en la Argentina, que finalmente el Congreso de la Nación aprobó por unanimidad en ambas cámaras en 2018, gracias al trabajo de concientización impulsado por su familia y acompañado por distintas organizaciones.

Esta legislación dispone que toda persona mayor de 18 años es posible donante de órganos o tejidos, excepto que haya dejado constancia expresa de lo contrario. Y tal fue su impacto, que al año de entrar en vigencia crecieron un 60% los trasplantes de órganos. Si bien esta tendencia se revirtió a partir de las limitaciones que trajo la pandemia, hoy se trabaja para seguir salvando vidas a través de la donación de órganos, considerando sobre todo que en la Argentina hay 6.828 personas que necesitan un trasplante para salvar su vida en este momento, de los cuales 197 son entrerrianos, según datos del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

El organismo indica también que en lo que va del 2022, a nivel país se realizaron 1.470 trasplantes. “Nuestra provincia registra 16 donaciones multiorgánicas y 44 de tejidos (córneas), es decir, que son 60 las familias entrerrianas donantes”, informó a UNO Pablo Sors, responsable de Comunicación y Educación del Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes de Entre Ríos (Cucaier), quien reflexionó sobre la Ley Justina: “La Ley Justina vino a darle un impulso a un proceso de cambios en la sociedad que había empezado antes, con una mayor toma de conciencia. Pero el poder ponerle un rostro, una historia concreta a las necesidades de los pacientes en lista de espera, dio lugar a un gran debate en la sociedad que generó que cada uno pueda ponerse en el lugar de otro, dejar de pensar no solo como posibles donantes, sino pensar que nosotros, nuestros hijos o seres queridos podemos necesitar un trasplante”.

Asimismo, sostuvo: “La Argentina ya venía creciendo en cuanto a los índices de donación a lo largo de los años, pero evidentemente la sanción de la Ley Justina tuvo un impacto, que lo pudimos ver incluso en los números: el año siguiente crecieron considerablemente las donaciones. Y si bien esto no se notó tanto en Entre Ríos, donde hemos tenido siempre un buen índice de donación, se vio muchísimo y fue muy evidente en provincias que venían muy rezagadas en este tema y que tienen una buena cantidad de población, y por lo tanto incidieron mucho en los números”.

“Con la llegada de la pandemia no pudimos seguir evaluando cómo hubiera sido el progreso en cuanto a números. Como en otras cuestiones, cambiaron muchas cosas, pero previamente hubo un tiempo prudente que pudimos ver que en la conciencia de las personas la donación de órganos es un tema que está presente, sabiendo que ahora para la ley uno es donante en caso de que fallezca, si no manifestó antes lo contrario”.

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Sobre este punto, refirió que tras la aprobación de la Ley Justina fue muy poca la gente que expresó su voluntad negativa: “Antes, al comunicar acerca de esta situación, se tenía que luchar mucho contra los prejuicios, los miedos, los mitos que había sobre la donación. Ahora todo ha cambiado de una manera que ser donante es un valor social. Realmente es muy poca la gente que se manifiestan contra de la donación, que obviamente tienen todo el derecho de hacerlo, porque la ley no obliga a nadie; es totalmente libre y voluntario”, dijo, y remarcó: “En la actualidad todos hemos comprendido que podemos necesitar de la solidaridad de los demás”.

Que la ley establezca que quienes no hayan expresado lo contrario son donantes de órganos también genera en algunos casos interrogantes y el referente del área de Comunicación y Educación del Cucaier aclaró: “Hay quienes se preguntan si todas las personas que fallecen son donantes, y en esto es necesario aclarar que no, que tiene que fallecer de determinada manera, en un cierto lugar, como una terapia intensiva, con ciertas complejidades médicas que permitan la ablación y el trasplante”.

Impacto de la pandemia

Como explicó Sors, el salto positivo en la cantidad de donaciones a partir de la Ley Justina se frenó a partir de la pandemia, por las restricciones y limitaciones que impuso el coronavirus, y al respecto precisó: “Lamentablemente no se han recuperado los niveles de donación prepandemia y esto se da a nivel país. La pandemia en este sentido ha tenido un impacto muy grande, pero seguimos trabajando como todos los días. Esperando cualquier posibilidad de donación a lo largo y ancho de la provincia, se está atento en las guardias médicas y de enfermería, trabajando por esa posibilidad”.

A su vez, explicó: “A partir de la pandemia, la presencia del covid en el escenario propio de la donación, que son las terapias intensivas, generó que no se podían hacer donaciones de pacientes internados allí, por el riesgo de probables contagio”. No obstante, analizó: “Hoy no estamos volviendo a un nivel anterior, pero no son medibles las causas de por que todavía no se han recuperado los niveles prepandemia, pero estamos avanzando en eso”.

Donación pediátrica

La Ley N° 27.447 de trasplante de órganos, tejidos y células establece que todos los mayores de 18 años son donantes y llegado el momento los médicos pueden realizar la ablación sin que sea necesario un permiso de la familia, a menos que hayan expresado en vida lo contrario, pero para el caso de los niños y jóvenes menores a esa edad sí se necesita la autorización de padres o tutores.

Sobre este punto, Pablo Sors señaló: “La donación de órganos ha tenido mayor aceptación en ámbitos pediátricos, ya que los padres suelen ponerse en el lugar de otros padres que sufren. Por ahí pasan tiempo en lista de espera y lo que pasa con esto es que los fallecimientos en personas pediátricas, en niños y niñas que pueden ser donantes, son muchísimo menores en números que en los pacientes adultos”.

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