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En Entre Ríos bajó el tabaquismo, pero aumentó fuertemente el consumo de alcohol

La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo indicó que la ingesta episódica excesiva de bebidas en adultos se incrementó un 8,7% respecto de 2005.

Miércoles 27 de Noviembre de 2019

Los datos oficiales de la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) de 2018, presentados ayer en la Dirección General de Estadísticas y Censos, revelaron diferentes aspectos vinculados a la calidad de los entrerrianos. Entre ellos se destaca que en la provincia bajó el tabaquismo en los últimos 13 años, pero a la vez se incrementó notablemente el consumo de alcohol episódico excesivo.

Este relevamiento, que se hace periódicamente a nivel nacional, se realizó en localidades de 5.000 o más habitantes, y contempla a personas mayores de 18 años. Coordinado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), a través de un convenio que se firmó con la Secretaría de Salud de la Nación para evaluar los contenidos que abordó el estudio de campo, anteriormente también se efectuó en 2005, 2009 y 2013. En Entre Ríos estuvo coordinado por la técnica Silvia Montaño, acompañada por Martín Valpondi, quienes participaron en la presentación oficial junto a autoridades del Ministerio de Salud de la Provincia, como Gabriela Moreno, médica y coordinadora de la Dirección General de Prevención y Planificación; y el titular de la Secretaría de Lucha contra las Adicciones (Selca) Mario Elizalde.

El informe que compartieron dio cuenta de que entre los “factores de riesgos comportamentales en Entre Ríos, los principales resultados mostraron que la prevalencia de consumo de tabaco fue del 22,7%, lo que muestra un continuo y sostenido descenso desde la ENRF 2005 (28%) hasta la cuarta edición”.

“El indicador de exposición de humo de tabaco ajeno también muestra un descenso continuo a lo largo de la última década. Entre la ENFR 2009 y la efectuada en 2018 la exposición en el hogar bajó del 32,1% al 22,4%; del 31,7% al 21,7% en los lugares de trabajo y del 47% al 24,9% en los bares y restaurantes. Si bien estas cifras son alentadoras, todavía fuma uno de cada cinco adultos en el país; uno de cada cinco trabajadores permanece expuesto al humo de tabaco en su lugar de trabajo y casi la mitad de la población vio publicidad de tabaco en los puntos de venta de cigarrillos”, indica el análisis.

De acuerdo a las conclusiones de Moreno, la legislación vigente y el fuerte compromiso de los actores involucrados en implementar la normativa que indica que no se puede fumar en lugares públicos cerrados contribuyó a este resultado.

Por otra parte, la encuesta evidenció que “contrariamente a lo observado con el tabaco, el consumo de alcohol está en aumento. El indicador de consumo de alcohol episódico excesivo muestra una tendencia ascendente constante: pasó de ser del 7,2% en 2005 al 15,9% en 2018”, superando incluso a la media nacional, cuyo porcentaje es del 13,3%, y a las demás provincias de la región centro.

La investigación también señala que “a nivel país es cinco veces mayor en los jóvenes que en los adultos de mayor edad y el triple en varones respecto de las mujeres”, y además indica que “sin embargo, con respecto al género, esta tendencia es inversa en los adolescentes, donde el consumo de tabaco y alcohol es mayor en las mujeres en relación a los varones de acuerdo a la Encuesta Mundial de Salud Escolar”.

Relevancia

Silvia Montaño explicó que las enfermedades que no se trasmiten por procesos de infecciones están integradas por enfermedades crónicas que están representadas por las enfermedades cardio y cerebrovasculares, el cáncer, la diabetes, las enfermedades respiratorias crónicas, y también incluyen las lesiones de causa externa. “En Argentina estas enfermedades son responsables del 73,4% de las muertes y en 2015 las principales causas de muerte fueron las enfermedades del corazón, seguida por la de los pulmones”, dijo al respecto.

Asimismo, mencionó: “Los factores de riesgo están atravesando a estas enfermedades y hacen que estén incluidos factores biológicos, como la hipertensión o el sobrepeso; también conductuales, vinculados con la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, y con determinantes sociales, relacionados a los hábitos de vida, ámbitos socioeconómicos y culturales; y también a la legislación y la publicidad”. Sobre este punto, señaló: “La mayoría de los factores de riesgo impacta en las enfermedades no transmisibles (ENT), por lo que se pueden controlar estas enfermedades a través de los factores de riesgo”.

Acto seguido, subrayó: “Los que más impactan en estas enfermedades son el humo del tabaco y al exposición al humo de tabaco ajeno, la alimentación inadecuada, la inactividad física y el uso nocivo del alcohol. Y todos estos factores responden a comportamientos personales y sociales que principalmente se adquieren en la infancia y en la adolescencia y están influenciados por los entornos donde vivimos y por la alta disponibilidad y promoción de productos nocivos para la salud, como pueden ser bebidas y alimentos no saludables con altos contenidos de azúcar y grasa, y el tabaco y el alcohol”.

Por otra parte, hizo alusión a las lesiones de causa externa, que “han adquirido una crucial relevancia en los últimos 20 años y están presentes principalmente por lesiones ocasionadas por siniestros viales, suicidios y homicidios”. En este marco, indicó: “En Argentina las lesiones representan el 5,4% de las muertes, y dentro de este grupo los decesos ocasionados por siniestros viales fueron los más frecuentes y representaron el 23%, seguido de los suicidios, en un 17,6%; y de los homicidios, en un 9,4%. Los siniestros viales son las principales causas de muerte en personas de 15 a 34 años”.

En este sentido, destacó la importancia de llevar adelante la ENFR: “Para conocer la prevalencia y la tendencia que tienen estos factores de riesgo a lo largo del tiempo se cuenta con un sistema adecuado de vigilancia que contempla distintos sistemas de información, y en este contexto, las encuestas periódicas de factores de riesgo constituyen el sistema de vigilancia más adecuado para el monitoreo de las conductas de riesgo”, concluyó.

Cabe destacar que la ENFR aborda también otros aspecto de vital importancia, como la salud general y calidad de vida, la actividad física, la alimentación, el peso corporal, la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol, la seguridad vial y la prácticas preventivas de cánceres prevalentes.

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