Fiestas
Sábado 22 de Diciembre de 2018

En la capilla de Lourdes impulsan en Nochebuena una celebración solidaria

Para recibir la Navidad, organizaron un ameno encuentro con personas en situación de calle y quienes no tengan con quien pasar las Fiestas

Para la gran mayoría, la Nochebuena es una oportunidad de reencuentro con la familia y demás seres queridos. Sin embargo, mucha gente no tiene dónde o con quien pasarla. Rescatando el espíritu navideño que pregona la solidaridad y la compasión hacia el prójimo, un grupo de voluntarios paranaenses se propuso organizar una cena para quienes están en situación de calle, y también para quienes no tienen familia, están solos o simplemente se dispongan a compartir un encuentro ameno.
Fue el padre Esteban Madrid Páez, párroco de la iglesia La Piedad y de la capilla Nuestra Señora de Lourdes, uno de los mentores de esta iniciativa, que se llevará adelante por tercer año consecutivo.
En 2016 y 2017 la cita fue en La Piedad, pero este año será en el Hogar de Cristo, que funciona en la capilla de Lourdes, en 25 de Junio al 800 de la capital entrerriana, donde a través de distintas actividades se brinda ayuda y contención a los más necesitados. Si bien se plantearon hacer este año un encuentro más "íntimo", según afirmó una de las voluntarias, el sacerdote se mostró dispuesto a compartir la mesa con quien desee formar parte del tradicional festejo cristiano: "Este año cambiamos el lugar, por la labor que venimos haciendo en la capilla de Lourdes, donde generamos una relación de familia con mucha gente, invitando a los que están en la calle o los que quieran vivir este momento también de una manera especial, con muchas personas del Hogar de Cristo que van a querer compartir con nosotros una Navidad distinta", expresó.
En este marco, el padre Esteban señaló que la idea surgió a partir de la amistad y los vínculos fraternos que lograron forjar con la gente que está en la calle, a través de la labor que llevan adelante unos 45 voluntarios, que dividen las tareas en distintos días y horarios. "Para muchos es quizás la noche fuerte del año y la idea de poder compartir como una familia más grande está generada en el sueño de la Navidad, sintiendo que somos realmente hermanos y familia. Como Iglesia nos planteamos propiciar un encuentro de este tipo, invitando a otros que no cuentan habitualmente con un espacio así", explicó.
Haciendo un balance de las celebraciones anteriores, recordó: "El año pasado fue el segundo encuentro y fue una experiencia muy linda para todos. Una señora contó que hacía 30 años que no celebraba la Navidad y volvió a hacerlo a partir de esta cena. Algunos nos contaban que para ellos era una noche triste pero que en la reunión que hicimos pudieron revertir esta sensación. Y también hay mucha gente que se decide a ayudar y acompañar y eso es impresionante".
Hace unos días, el grupo de voluntarios pidió donaciones de pan dulce, budines, turrones, para que quienes compartan el festejo "vivan una noche especial, recordándoles que no están solos". Sobre este punto, el religioso confió que todos los años hay gente que suele sumarse y colaborar: "Es increíble cómo la providencia por medio de la gente llega y ayuda, si no sería imposible realizar esto. El año pasado una señora nos regaló un lechón, lo llevamos a la panadería y no nos cobraron el horneado, otros trajeron pan dulce. Tuvimos muchísimo para compartir", destacó.
"A quien quiera venir, le pedimos que en lo posible pase antes para avisar, ya que sería bueno para ir sabiendo más o menos cuántos seremos. Aquellos que se quieran sumar pueden pasar previamente y decirnos que les gustaría estar, o ver en qué pueden ayudar. Si alguien se decide a último momento, puede traer algo para compartir y listo, no hay problema. Y si alguien ve a una persona que está en la calle o que va a estar sola, que la invite, que venga nomás, que comida siempre va a haber".
Alejandro, el padre de una de las voluntarias que colabora con esta loable iniciativa, decidió el año pasado acompañar a su hija en este particular festejo de Nochebuena y se sorprendió con la calidez del encuentro, por lo que este año participará nuevamente. "El año pasado compartimos la cena de Navidad con la gente en situación de calle, pusimos comida entre todos y una vecina donó un lechón. Es una reunión donde no hay celular, ni televisión ni música fuerte, sino que tocamos la guitarra con personas a las que uno por ahí las ve en la calle, rumbeando, de barba larga, que a veces no tienen dónde estar, y te ponés a charlar con estos tipos y te encontrás que son más cultos y más inteligentes que mucha gente que uno tiene al lado", resaltó.
Por último, reflexionó: "Hay que escucharlos más que nada, en lugar de ir uno a hablarlos o a convencerlos de algo. Muchos están muy solos. Hay algunos que están acobardados porque sienten que la gente no los quiere, pero hay que darse una oportunidad de compartir con ellos".



Hogar de Cristo: un espacio de contención e inclusión

El padre Esteban Madrid Páez contó a UNO que el Hogar de Cristo en Paraná surgió de "la propuesta que nació en Buenos Aires con los curas de las villas, y que ahora se expandió a distintos lugares del país". En referencia a este punto, indicó que antes de iniciar la obra en la capital provincial, a principios de este año, conocieron el Hogar de Cristo que funciona en Gualeguaychú. "Hablamos mucho con ellos y empezamos a trabajar", rememoró.
Se trata de un espacio en el que existe un comedor comunitario, donde las personas que concurren no solo reciben un plato de comida, sino contención y acompañamiento, además de ofrecerle apoyo a adolescentes y jóvenes que intentan escapar al terrible flagelo de las drogas.
"El Hogar de Cristo empezó a funcionar el 14 de febrero y es una experiencia muy positiva, pero también difícil obviamente porque uno se expone a reconocer un problema que todavía no está tan visibilizado, pero que cada vez es más grande, que son los chicos con problemas de consumo y que están muy solos, ya que hay pocos dispositivos para acompañarlos en esta dificultad", aseguró el sacerdote.
A su vez, afirmó: "La verdad es que se generó una hermosa familia. Hay muchos voluntarios y mucha gente que se ha sumado a ayudar. Los mismos chicos han creado una buena relación en el hogar, con un clima muy lindo. Como no hay muchas opciones en Paraná para quienes buscan salir de la droga, vienen desde diferentes barrios, y también asisten chicos en situación de calle".
En el Hogar de Cristo, según comentó, se propicia un espacio familiar, donde se cultivan buenos valores. "En el lugar se cocina y se realizan las tareas típicas de una casa, y luego del almuerzo hay talleres de capacitación laboral. Las actividades son de 11 a 17. Se busca potenciar la estabilidad y la autoestima de cada uno. Ya han pasado más de 200 chicos con problemas de adicciones y el grupo más estable es de unos 35 chicos más o menos, de diversas edades", mencionó por último.

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