Secciones
Paraná

En el Volcadero dicen que de la pobreza se sale trabajando

En el Volcadero 12 familias rompen el mito de que siendo planeros no pueden trabajar dignamente para la comunidad. La bloquera de Suma de Voluntades

Jueves 30 de Septiembre de 2021

Una cooperativa creada en el corazón del Volcadero, o mejor llamado barrio San Martín, en Paraná, está demostrando que se pueden romper los mitos, subjetividades y prejuicios, donde las personas con menos recursos pueden cambiar una realidad, un presente y un futuro, a través del trabajo digno.

Es grato promocionar, difundir e informar que en uno de los sectores más marginales de la ciudad de Paraná, los vecinos quieren un cambio para bien. Estas personas de escasos recursos ven que con la ayuda oficial, sumado al esfuerzo y ganas de superación, se puede buscar salir del grave problema social y económico que los golpea desde hace varias décadas y generaciones.

WhatsApp Video 2021-09-28 at 5.17.42 PM.mp4

Vecinos del barrio Volcadero de Paraná construyen bloques que son utilizados en viviendas de la zona

Hay personas a las que les da lo mismo cobrar un plan del Estado, y no hacer nada. Pero hay muchos otros que quieren romper con ese estigma, y por ello es que se pusieron de acuerdo en trabajar y devolver a la comunidad ese dinero que perciben.

bloquera 1.jpg

El inicio

La creación de una pequeña fábrica de bloques es el mejor ejemplo, y con gran orgullo 12 familias se dedican a pleno a esta loable tarea.

Hombres y mujeres trabajan a la par la misma cantidad de horas, haciendo lo mismo. Con sacrificio, frente a los ojos de sus pequeños hijos que quedan al costado del emprendimiento mirando lo que es el trabajo.

Esta gente tiene plazos, objetivos, proyectos y utopías, y bienvenido que exista este programa para lograr incentivar a muchos más en la ciudad y la provincia.

El Plan Potenciar Trabajo es el programa que los organizó, pero por el espíritu de superación de estos muchachos el proyecto se está transformando en realidad y en un verdadero ejemplo.

Desde hace cuatro meses las personas que forman parte del programa que desarrolla esta bloquera, son: Roberto Gómez, Graciela Cepeda, Marcelo Salcedo, Graciela Giles, Julia García, Susana Álvarez, Alberto Medrano, Secundino Medrano, Miguel Olivera, Hugo Barzola, Jesús Hocuz y Marita Mioleto.

“Agradecemos la ayuda de la Nación, de la Provincia y de la Municipalidad de Paraná, de corazón. Pero nosotros estamos decididos que somos los responsables para que este programa siga vigente en el tiempo”, dijo Marita.

bloquera.jpg

Todos reciben el plan, una ayuda social de 14.500 pesos, pero ellos ahora le agregan el compromiso de realizar unos 500 bloques por semana para ser comercializados en el barrio, como en el resto de la ciudad de Paraná.

El programa se robusteció con el interés del intendente, Adán Bahl, y de las funcionarias Carina Ramos y Anabel Albornoz, que les permitió entregar en comodato una bloquera, herramientas de albañilería y construcción como insumos necesarios para el arranque del programa.

El Volcadero, sigue con la histórica imagen de la precariedad y dolor que golpea por la extrema pobreza. Hay 350 familias que viven de la basura, según detalló a UNO Miguel, un reconocido vecinalista que diagramó la cooperativa de construcción de bloques de material con la colaboración de Suma de Voluntades.

Deuda social

Pese a la urbanización de los últimos años, con la construcción de infraestructura social, educativa y sanitaria, sumado al asfaltado, no logra disimular otras falencias graves, como la falta de servicios básicos y el tendido de red de agua potable. La mayoría de las casas (ranchos y viviendas muy precarias), no tiene este vital elemento.

Reinvertir y reinventarse

Los integrantes de la cooperativa trabajan en dos turnos, mientras no se encuentran en la bloquera siguen buscando de la basura alimentos, cables, cartones, botellas y otros elementos para ser vendidos en los acopiadores de la zona.

Por el acompañamiento de la Municipalidad pudieron arrancar, y ahora se encuentran en la cuenta regresiva, tratando de saldar las deudas iniciales que se generaron con la compra de material de construcción.

“Lo que queremos ahora es que con todo lo que vendamos durante todo este tiempo, una parte se la destine para distribuirlo en las Fiestas de diciembre en partes iguales entre los integrantes de la cooperativa, y de esa manera ellos le darán el mejor fin”, anunció Marita.

“Muchos comprarán ropa para su familia, otros alimentos para las Fiestas u otras cosas para sus casas, o bien material para seguir construyendo sus viviendas. Todo ganado con el esfuerzo del trabajo y que tendrá este premio, de ver que con sus manos se pueden ganar un sustento diario”, resaltó.

La cooperativa tiene vida propia, en el epicentro de otras actividades deportivas, sociales e institucionales del barrio, y mientras trabajan, a metros otro grupo de mujeres, hace tortas fritas para repartir en el vecindario.

Todo parece organizado, con tareas prefijadas y una “nueva vida” social que aleja las noticias del Volcadero relacionadas con hechos de violencia, inseguridad o venta de estupefacientes.

“Eso sigue ocurriendo, pero con este proyecto queremos demostrarle a las personas que andan por el mal camino que vamos a pelear para que esto cambie, lentamente, pero a paso firme”, contó otra integrante de la cooperativa.

Es una lucha, como en otros barrios, donde hay organizaciones que buscan a los niños, adolescentes y jóvenes para incorporar a los “ejércitos” que salen a vender drogas, asaltar a las personas y prostituir a los hijos.

“Me crié en un barrio con muchos problemas, pero ahora mis hijos ven cómo su madre con sus manos trabaja, agacha el lomo a la par de otros muchachos, y levanta los bloques de 12 kilos. Al principio me dolían las piernas, los brazos, la cintura, pero ahora ya estoy acostumbrada, y creo que los bloques me salen mucho mejor que a cualquiera de los hombres”, espetó con ironía otra joven tirando una risa al aire.

bloquera 4.jpg

Empresas interesadas

Esta cooperativa ya generó la atención de un par de empresas de Paraná, como Enersa, que está dispuesta a comprar el material para la construcción de gabinetes pequeños en distintas partes de la provincia.

Hoy el bloque por unidad es vendido más barato a los vecinos del barrio San Martín, y tiene un costo cercano a los 60 pesos, pero el valor aumenta cuando es para el resto de la ciudad.

“Nosotros hacemos el esfuerzo por nuestros vecinos, que se rompen el alma para comprar estos bloques. De allí es que merecen que tengan un precio diferencial”, destacó Miguel.

Plan ranchos

Otro punto sensible, del programa, es que se busca lentamente erradicar los ranchos del Volcadero. “Poco a poco estamos logrando que nuestros vecinos vayan levantando los pisos y las paredes, y eso nos pone más que contentos. Con los bloques que adquieren un par de casas pequeñas comenzaron a construirse”, resaltó otra de las mujeres del grupo.

“Ojalá algún día digamos que por nuestra cooperativa se logró que en el Volcadero ya no existan más ranchos. Qué lindo sería, y lo mejor es que si seguimos así seguro vamos a ir por ese camino”, agregó la mujer.

El próximo sueño

Los integrantes del grupo piensan en el presente y en el futuro, y por ello es que están realizando las gestiones para recibir la colaboración tanto pública como privada para poder adquirir una bloquera con tolva, que permitirá aumentar la producción y al mismo tiempo mejorar la forma de trabajo.

La marginalidad y la pobreza azotan al barrio San MartínTiempos difíciles se están viviendo en el país, con un aumento de la indigencia, la pobreza y la desocupación.

El Estado llega a los sectores más débiles de la sociedad, pero la contención debe organizarse para que llegue de mejor manera.

Hoy en el Volcadero viven cerca de 350 familias y el dato aportado desde la vecinal es que al menos los niveles de desnutrición existentes hasta hace poco tiempo comenzaron a bajar.

Desde el centro de salud, el comedor y otros organismos públicos realizan un trabajo encomiable de asistencia que lentamente está dando sus frutos. Así y todo falta mucho para recuperar esa parte ubicada en la zona oeste.

En la vecinal se entregan 80 viandas diarias, además de otra serie de asistencias y contenciones.

El problema de fondo es que gran parte de esos grupos familiares no cuentan con trabajo estable. Viven de la basura.

Se confirmó que en ese sector de Paraná hay 106 personas que reciben distintos planes sociales.

El ejemplo de la apertura de la bloquera es el segundo en la ciudad, y lo que llamó la atención fue el respaldo que logró de los propios vecinos, que sorprendidos vieron que, como dicen los cooperativistas: “De la pobreza se sale trabajando”.

bloquera 2.jpg

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario