Miradas
Lunes 09 de Abril de 2018

En algún lugar está lloviendo

En la web de UNO tenemos un método infalible y secreto para predecir la lluvia. No importa lo fuerte que el sol se azote contra los ventanales de calle Chile, ni que invada la mitad de la Redacción. No importa que desde el Servicio Meteorológico nieguen toda probabilidad de lluvia y sugieran que quizás no vuelva a llover nunca más y que probablemente tengamos que acostumbrarnos a vivir así, transpirados y preguntando dónde está el control del aire, para siempre.

Para nosotros todo eso desaparece cuando el contador de visitas de la página comienza a temblar desde el centro, como los tsunamis, para señalarnos que, en algún lugar, hay un montón de personas buscando una receta para hacer tortas fritas. Una inequívoca señal de lluvia. Quizás sea un lugar lejano sí, pero ¿qué tan lejos de Entre Ríos puede vivir un montón de gente que corre a comprar grasa y harina al almacén ni bien empieza a llover? El artículo fue publicado en 2015 y es, por lejos, el más leído en la historia de la página de UNO. Revive, humillando a la meteorología, cuando menos se lo espera. Fue publicado con pocas expectativas una tarde lluviosa de diciembre hace ya tres años, pero de vez en cuando vuelve y lidera las estadísticas recordándonos que podemos controlar casi todo: menos a Google y a las ganas de comer tortas fritas de las personas. Pero menos que nada Google, una especie de dios moderno que tiene todas las respuestas y nunca terminamos de entender. El jueves pasado, por ejemplo, alguien quiso saber si en Paraná habría paro al día siguiente, googleó, y –a primera vista– la respuesta fue afirmativa. Lo comentó en voz alta en su casa y se lo pasó a sus compañeros de la facultad. Así puso a circular, por error, una noticia del año 2017.


Cerca de las 11 de la noche, la nota "Sin colectivos, bancos ni oficinas públicas, el paro del 6 se hará sentir", originalmente publicada el 5 de abril de 2017, se posicionaba como la nota más leída del momento. Así, la nota escrita por Marcelo Comas hace exactamente un año comenzó a minar los muros de facebook y los grupos de WhatsApp. Una imparable avalancha de gente contándole a otra gente que podía desactivar alarmas y dormir hasta las 9 sin culpa. Por la madrugada, gremios y entidades oficiales salieron a desmentir la noticia y entonces una avalancha de insultos se dirigió hacia los redactores de esta web. En el margen superior derecho de cada artículo de nuestra web consta la fecha y la hora de publicación, pero nadie reparó en ese detalle.

Ya en 1997, el célebre Jakob Nielsen, conocido como el rey de la usabilidad web, había advertido este fenómeno al postular que en internet "no se lee... se escanea" y con ello sintetiza la idea principal de una compleja investigación en la que pudo probar que el lector de internet se limita a ojear la información a través de la selección de algunas palabras y elementos gráficos con los que construye una idea del mensaje para luego abandonar la lectura y pasar a otra. Esta teoría puede explicar la confusión del paro que no fue. En un mundo hiperconectado y que genera cantidades impensables de datos (quizás muchos más de los que realmente necesitemos) es posible que el potencial dañino de una receta de cocina sea casi inexistente, pero si hablamos de un paro de transporte, el impacto será definitivamente otro y a veces coquetea con el caos.

La posibilidad de conectar contenidos entre sí que tiene Internet cambió por completo la forma de informarnos. El salto frenético de link en link fue dejando atrás a la forma lineal de leer y esto nos obliga a revisar, de manera urgente, el contrato de lectura de la era digital; un buen punto de partida quizás sea avanzar en el uso de las herramientas que tenemos a nuestro alcance para contrastar y contextualizar la información que producimos, consumimos y más aún, la que reproducimos. En este sentido, Facebook parece haber avanzado con la carta más sensata, y en abril del año pasado publicó un manual para que los usuarios aprendamos a detectar la fiabilidad de la información. Entendieron que detener de manera automática una ola de información falsa o maliciosa es casi imposible y que es necesario el compromiso de quien genera el contenido, pero también el de quien lo recibe y puede hacer con él lo que quiera. Porque los humanos todavía estamos un pequeño paso adelante y será así mientras el olor a tierra mojada nos siga avisando, sin importar lo que digan los radares, que en algún lugar ya está lloviendo.

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