La Provincia
Domingo 11 de Marzo de 2018

En 10 años se perdieron unas 1.500 camas del sistema de salud

En la provincia de Entre Ríos había 6.751 plazas hospitalarias en 2007. En la actualidad se redujeron a 5.091, según datos oficiales de Nación. El crecimiento demográfico y el cierre de varios centros privados, más la falta de nuevos establecimientos profundizaron el problema. Cuando tenga internación, el Hospital de la Baxada será un paliativo.

La población crece, y el sistema de salud se achica. En solo 10 años, se perdieron más de 1.500 camas hospitalarias en la provincia, mientras que la cantidad de habitantes creció a un ritmo aún mayor al 6,5% oficial, que había arrojado y proyectado el último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas. Las estadísticas del Ministerio de Salud Pública de la Nación son contundentes y elocuentes acerca de la grave realidad que vive el sector, y que padece toda la población, sobreviviendo a los problemas que debe afrontar cuando cae en desgracia de enfermarse: en 2007, Entre Ríos contaba con un total de 6.751 camas disponibles en establecimientos asistenciales públicos y privados; una década después, el número cayó a 5.091 camas. Prestaciones "a cama caliente", improvisados biombos para sumar más personas en los mismos espacios, y ocupación de otros sectores hospitalarios y hasta de los pasillos, son imágenes que se repiten permanente y lamentablemente en la realidad. El sistema de salud entrerriano, así como acontece en prácticamente todo el país, no acompaña el proceso de crecimiento demográfico. La crisis de la salud es estructural, profunda y prolongada. Dramática e inviable. Un sistema enfermo, en agonía.

El sector privado se achica cada vez más: cierran clínicas y no hay nuevas. Un rubro relevante, con actividad asegurada, pero evidentemente con escasa rentabilidad, en la que no se generan nuevas inversiones, desde hace décadas. "Las instituciones sanatoriales están haciendo un esfuerzo grandísimo para mantenerse en un nivel de funcionamiento; algunas dejan de pagar la parte impositiva para seguir funcionando. Hay serios problemas en el sector desde hace mucho tiempo. Nosotros siempre estamos sujetos a los avatares de la economía del momento: compramos y nos pagan a 90 días", graficó el titular de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Entre Ríos (Acler), Víctor Lozze. El Estado, con sus efectores públicos, tampoco ha cubierto ese amplio y creciente espacio vacante. La cantidad de camas de internación son insuficientes para satisfacer una demanda creciente, cada vez más compleja, y la salud pública y privada afronta serias dificultades y quedan al borde del colapso, en los meses más críticos, desde abril hasta agosto.

Este ritmo de crecimiento de población y retracción de las camas hospitalarias, aleja a la provincia de los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de unas 8 a 10 camas por cada 1.000 habitantes. En la provincia el índice es de 3,78, si se comparan las camas disponibles con la población estimada para 2017 –1.347.508 habitantes–, según el último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas realizado en 2010. Una década atrás, en 2007, había cerca de cinco camas cada 1.000 habitantes. Y si se indaga más atrás aún, en las décadas de los 80 y de los 90, los índices aún son mejores. En Paraná desaparecieron instituciones como Mater Dei, el sanatorio Rivadavia y recientemente –en realidad, hace ya casi dos años– la Clínica España. En la provincia se repiten otros casos, como el Instituto Médico Privado de Gualeguay, o el sanatorio Agos en Gualeguaychú, que actualmente funciona como cooperativa, pero con prestaciones aún reducidas, según confirmó la titular de la Asociación Trabajadores de la Sanidad, Mariela Ponce. "La Mater Dei tenía unas 40 camas; el Rivadavia cerró mucho más tiempo atrás. Y en la España estamos hablando de 50 camas, con ocho en Terapia.

La población crece, la demanda crece, y tenemos menos camas. Hemos trabajado intensamente tratando de reactivar la clínica España, y no hay inversores, porque la salud está muy complicada, el sistema de obras sociales está complicado y esto trae aparejado que nadie quiere invertir en salud, porque lleva un riesgo grande. Actualmente hacés una prestación o cirugía y no sabés si la cobrás en tres meses", graficó Ponce. Y agregó: "Está también el problema, para las empresas, que presentan una facturación, y entre débito y fiscalía pasa el tiempo y hasta a veces no le aprueban los pagos. Vos querés que un inversor abra una clínica, pero es un negocio muy arriesgado porque nadie quiere invertir porque no sabe cómo le va a ir", agregó. "Esto se resume en tres palabras: política de salud, que no está en la agenda de nuestros gobernantes", planteó Lozze. El dirigente de Acler hizo referencia a creciente costos operativos como la energía eléctrica ("No puede ser lo que estamos pagando, porque es un lugar de uso de electricidad intensivo, que no para un minuto del año"); o la imposibilidad de recuperar IVA porque la seguridad social no la tiene (el sector compra con el impuesto, pero no puede descargarlo); entre otros. Pero marcó como otro componente clave de la falta de crecimiento, la imposibilidad histórica de créditos para el sector.

"No podemos tener crédito, porque nosotros somos factor de riesgo, porque a vos te prestan una plata y no la devolvés, el banco acciona. Pero al sanatorio no lo podés cerrar", explicó sobre los condicionantes que tiene la posibilidad de acceder a préstamos. "No ha aparecido el crédito que tanto nos han prometido. Personalmente –Lozze es el responsable de la Clínica del Niño– te digo, necesito hacer un piso más. Si tuviera un crédito lo empezaría a hacer mañana", planteó. Sector privado y organización gremial coinciden con el mismo diagnóstico, acerca de la falta de políticas de salud. Una tenue luz para reducir el grave déficit de camas hospitalarias está enfocada en una pronta habilitación del Hospital de la Baxada. Hoy solo tiene prestaciones ambulatorias, y podría liberar al uso público 150 camas. Es poco, pero es algo, para responder a tantos casos de personas que hoy peregrinan y ruegan por un lugar, para poder ser atendidos

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