La Provincia
Domingo 21 de Enero de 2018

Empleo estancado: se frenaron los despidos, pero no se generaron puestos

La falta de trabajo frena la inserción de 8.000 entrerrianos cada año. La leve recuperación no alcanza a recuperar lo perdido en 2016.

En el medio de la polémica por la flexibilización laboral que impulsa el gobierno nacional –que ahora pretende hacer por decreto para evitar las resistencias en el Congreso Nacional–, el mercado del trabajo entrerriano cierra 2017 con valores similares al fin del crítico 2016, uno de los peores registros de la década, que registró retracción y pérdidas de empleo reconocidas en forma oficial.

El Gobierno, a través del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) marcó en los últimos meses mejoras leves de 1% o 2% en la comparación interanual, siempre en comparación con un muy mal año anterior. Esa mínima variación relata, entre otras cosas, que el empleo en 2017 se ha mantenido.

La evaluación, si bien no es negativa porque al menos no se han perdido puestos de trabajo, tampoco termina de ser positiva: las 8.000 personas que aproximadamente se incorporan cada año al mercado laboral provincial, no encuentran vacantes. Pasó en 2016, también el año pasado: no se generan nuevos puestos de trabajo, que permitan marcar diferencias entre las altas y bajas. Hay que decir también que en los años previos hubo crecimiento, aunque leve.

Un estudio realizado por el Centro Interdisciplinario de Estudios de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) –difundido por UNO meses atrás– había descripto la realidad del trabajo en la provincia: alrededor de 600.000 personas componen la Población Económicamente Activa, sobre un total de habitantes de 1.320.000 personas: a fines de 2015, estaban ocupadas 573.000 personas, y alrededor de 27.700, desocupadas. Pero entre aquellas con empleo, 28.000 estaban subempleadas.

En el universo de trabajadores ocupados, 394.000 eran empleados en relación de dependencia: 140.000 en el sector público y 254.000 personas en el ámbito privado. Además, 114.000 personas trabajaban por cuenta propia, y 65.700 entrerrianos eran absorbidos en el rubro de trabajos familiares.

El empleo está estancado, y es tan grave que se pierdan puestos de trabajo, como que no se creen nuevos. Es allí donde reside una de las mayores dificultades sociales del país: los jóvenes no tienen salida laboral, y esa situación termina confluyendo en otras graves problemáticas sociales. Y aquellos sectores hoy y hace tiempo excluidos, no pueden insertarse.

"En 2017 se mantuvieron los puestos de trabajo durante el año; en la construcción, en los últimos meses se notó un crecimiento, aunque muy poco. Lo que está claro es que se mantuvo el nivel de empleo, cuando un año antes, en 2016, hubo una baja", se refirió el secretario de Trabajo de la Provincia, Oscar Balla.

Panorama
Ante la consulta de UNO acerca del balance del año que expiró, reconoció que todavía no se han podido recuperar los niveles de empleo de 2015 hacia atrás.

En relación a cada rubro, sostuvo que el sector mercantil, que cuenta con más de 20.000 puestos de trabajo en blanco, no ha tenido variaciones. Lo mismo, con aquellas actividades vinculadas al turismo y la hotelería.

"La temporada de verano pasada había sido muy mala en la provincia. Este año la situación cambió, y hoteles, casas de comida, restaurantes, están funcionando mejor; pero esto se está dando en el inicio ya de 2018", remarcó.

El sector bancario, uno de los más beneficiados por las políticas económicas de los últimos dos años –aún más que en el inicio de la década–, no trasladó esas ganancias en la toma de personal, pese a que hay algunas entidades con serios e históricos inconvenientes en la atención al público, por falta de trabajadores para atender la alta demanda.

Quienes afrontaron serias dificultades a mitad de año fueron los frigoríficos avícolas. Hubo adelanto de vacaciones, reducción de producción, y finalmente el año finalizó sin recortes de puestos de trabajo, aunque los temores de empresarios y gremios era lo que podía pasar a partir del inicio de este año.

"En la costa del Uruguay, además de la situación que se logró mantener en los frigoríficos de aves, fue la citricultura, afectada por la plaga de HLB. Pero al menos por ahora no tuvieron grandes problemas", indicó Balla.

Se refirió también a los conflictos laborales estallados en San José, en el sector de aserraderos; y en Victoria, con los frigoríficos de pescados. "Para las dificultades en Victoria, se recibió ayuda del gobierno nacional, tramitada por la Provincia, y se evitaron despidos y problemas. El tema es que se logre reactivar la actividad, porque se habían cortado las ventas al exterior", precisó el funcionario provincial.
Por último, en relación a lo que puede llegar a ser 2018, atinó a mencionar: "Creo que será igual que este 2017. Esperamos ver qué sucede con las legislaciones laborales que pretende el gobierno nacional poner en funcionamiento. De esos puntos derivará el crecimiento o no del empleo. Y es algo que preocupa a las entidades gremiales.

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