Historia de vida

Empezó a hacer alfajores como hobby y ahora irá a un Mundial

Hacer alfajores fue pasatiempo familiar durante el confinamiento, en 2020, y hoy se transformó en un exitoso emprendimiento para Andreína Tommasi

Martes 19 de Julio de 2022

Andreína Tommasi es profesora de italiano, pero al comienzo de la pandemia se encontró con una de sus grandes pasiones, cuando para pasar el tiempo y entretenerse durante el confinamiento –como lo hicieron muchas otras personas en el país–, junto a sus hijos se volcaron a la cocina. Primero ensayaron recetas que otros compartían en Internet, hasta que Andreína decidió hacer alfajores a su gusto, con muchísimo dulce de leche.

Un día calcularon mal la cantidad de ingredientes y salieron más unidades de las planeadas, así que pusieron un cartelito en la puerta y enseguida se llenó de vecinos dispuestos a comprar el remanente. También su hermano, que tiene un kiosco, le pidió que le lleve algunos y la venta fue un éxito. No es para menos: la gruesa capa de relleno que asoma y sobresale entre las tapas de esponjosa y a la vez crocante masa los vuelve irresistibles.

Los alfajores que competirán en el Mundial tienen abundante relleno.jpg
Los alfajores que competirán en el Mundial tienen abundante relleno.

Los alfajores que competirán en el Mundial tienen abundante relleno.

Tan mágico fue el proceso a nivel comercial que se transformó en un destacado emprendimiento. Pero además la iniciativa generó un momento especial para la unión familiar, y esto influyó al momento de poner un marca que identifique el producto: así nació La Maga, la fábrica cuyas exquisiteces representarán a Entre Ríos en el Mundial del Alfajor, un certamen en el que habrá participantes de firmas de todo el país procurando alcanzar el podio con las delicias que fabrican.

“Empezamos en 2020, a comienzos de la pandemia, en un contexto de encierro total en el que no podíamos salir ni a la esquina porque no sabíamos bien qué era lo que estaba pasando. Ahí empezó La Maga, en la cocina de mi casa, con mis dos hijos”, contó a UNO Andreína, que hoy está a pleno preparándose para este torneo. Por ahora, es la única entrerriana que, según lo que se conoce, fue convocada al Mundial del Alfajor, que se realizará en Buenos Aires el 4 y 5 de agosto.

Envió este domingo la cantidad de alfajores que le solicitaron los organizadores y llegarán hoy a destino para que el exigente jurado haga su primera degustación.

Si bien al alfajor se lo identifica como un ícono entre los sabores nacionales, la mujer contó que tiene origen árabe y llego a la Argentina de la mano de los inmigrantes europeos. Sus recetas se fueron trasmitiendo por generaciones, como ocurrió con otras comidas en el seno de su familia: “Tengo una cocina muy grande y desde siempre cocinar es mi pasión. Mi abuela era una excelente pastelera, hacía tortas que eran verdaderos manjares. Ahora llegó esto de los alfajores a mi vida de una manera increíble, lo tomé y así fue como empezamos”, aseguró con gratitud.

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Andreína fabrica alfajores que son un éxito.

Andreína fabrica alfajores que son un éxito.

Andreína refirió que en su casa la cocina es el epicentro de su hogar, en el barrio Villa Zorraquín. “Hay mucho verde y esto lo convierte en una zona muy linda de la ciudad, donde vivo con mi hijo de 13 años y mi hija más chiquita, que hoy tiene seis y era quien, con 4 años, me ayudaba a amasar el principio”, dijo, y explicó: “Veníamos de un contexto muy particular los tres como familia, y esto de la pandemia, que lamentablemente fue terrible para muchas personas, para nosotros fue un momento mágico porque hubo una unión muy especial. Por eso le pusimos La Maga a los alfajores como marca”.

Asimismo, subrayó: “Son cosas que me pasaban a mí como mamá. Sentí que la suerte estaba de nuestro lado y llegó esto a mi vida. En el momento no pensé en fabricar alfajores, pero cuando empezó a tomar forma el producto en sí, al igual que el packaging y la marca, me impulsó a capacitarme para que esto fuera viable”.

Así fue que Andreína aprovechó el tiempo de encierro para tomar cursos online para conocer los secretos del producto: “Para que tuviera éxito no alcanzaba con ser apasionada. Hay que saber mucho sobre chocolates, sobre conservación. Y empecé a hacer todos los cursos de chocolatería que encontré y a capacitarme online. Eso estuvo buenísimo. Después empezaron los registros provinciales y del Instituto de Control de la Alimentación y Bromatología (ICAB) y demás. Es todo un camino que también hay que recorrer”.

Sobre la impronta que le dio a sus productos, indicó: “De a poco empezamos a buscar recetas nuestras, porque me parecía que todo tenía muy poco dulce. Me dije ´esto tiene que tener más, más y más´. Más dulce de leche, más calidad, más abundancia en los rellenos y comencé a hacer los alfajores que mí me gustan. Entonces, jugando empezamos a encontrar nuestra propia identidad, tanto en el alfajor como en la marca. Fue una búsqueda a base de una pasión”.

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Pocos podrían resistirse a los alfajores que hace Andreína Tommasi.

Pocos podrían resistirse a los alfajores que hace Andreína Tommasi.

Sobre este punto, aseguró: “Soy una mujer super apasionada en las cosas que hago, y todo lo que hago me lo tomo con mucho compromiso, desde un lugar de felicidad”.

Hoy fabrica entre 350 y 500 unidades por día, que se venden en Concordia pero ya tienen demanda en otras ciudades. Y no solo le resultó para Andreína una fuente de ingreso impensada, sino que generó trabajo para otras personas: “Lo primero que tuve que hacer es buscar personal que me ayude. Y tuve que sacrificar el asador y el quincho de mi casa para transformarlo en el lugar donde funciona la fábrica, porque sino había alfajores por todos lados y mis hijos ya ni podían sentarse a la mesa a comer. Había tantos alfajores que casi no entrábamos nosotros en la casa”, contó entre risas.

“Me he cruzado con gente muy divina en esto. Rosa es una de las chicas que trabaja conmigo desde el inicio. También está Iara, que está haciendo un entrenamiento a través de la Oficina de Empleo y desde el Área de Discapacidad. Y han pasado otras personas más que hicieron sus prácticas laborales con nosotros”, agregó con entusiasmo.

En cuanto a las variedades, comentó que hay alfajores negros, blancos, dúo –que combina a ambos sabores–, rellenos con dulce de leche, membrillo o naranja, y el triple de maicena. “No todos compiten en el Mundial. Los que van a estar presentes son el triple black, que tiene tres galletas de chocolate intenso, rellenas con dulce de leche, y es más ´chocolatoso´ que el negro tradicional, que tiene galletitas con cítricos, es más suave y está recubierto con chocolate semiamargo. Vamos a estar con este clásico también; además del dúo, que de un lado blanco y del otro negro; el de Maizena, que es triple y tiene tres galletitas muy finitas que se te desarman en la boca. También el de naranja que tiene el relleno de dulce de naranja y es bien representativo de Concordia”, concluyó, despertando las ganas de probarlos a todos.

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