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El Zubizarreta padeció el temporal y reclama obras pluviales

El temporal de la semana pasada anegó el Centro Zubizarreta. El agua puso en riesgo las máquinas y temen que la situación edilicia se agrave

Martes 09 de Marzo de 2021

Son muchas las instituciones barriales que desde la contención educativa y social brindan espacios de integración a sus vecinos. Pero no siempre se tienen los recursos adecuados para cumplir con esa función, que en contexto de pandemia se vuelve esencial. El fuerte temporal de lluvia y viento que se abatió la semana pasada en Paraná reavivó la problemática de los anegamientos en la vía pública, en viviendas y en edificios cercanos a las cuencas hídricas. Hubo escuelas inundadas en la zona céntrica y en algunos barrios por falta de mantenimiento, pero también en zonas siempre castigadas ante cada aguacero. La tormenta descargó un fenomenal volumen de agua, una situación climática que reabrió heridas estructurales en el Centro Comunitario de Educación Permanente N° 2 Josefina Zubizarreta, en el histórico barrio Puerto Viejo. Las autoridades y el personal de la entidad contaron a UNO que la última experiencia fue caótica y que se perdieron muchos recursos.

“Hay un problema de desagüe pluvial, el arroyo Antoñico no tiene por dónde escurrir el agua. No es la primera vez que pasa, cada vez es peor. Nos vemos muy afectados porque el centro comunitario vive una situación de vulnerabilidad, no tenemos casi mobiliario y funcionamos realmente gracias a la voluntad de instructores, de la comunidad y de los estudiantes”, afirmó la coordinadora del centro, Estefanía Herrera.

En el centenario edificio se dictan talleres de formación profesional y capacitación laboral para mayores de 18 años. El jueves con la lluvia torrencial ingresaron 20 centímetros de agua, lo que no dio tiempo a proteger herramientas y otros elementos. Por ejemplo en el sector del taller panadería el agua ingresó en menor cantidad, pero estuvieron en riesgo los motores de las máquinas y no se pudo salvar una heladera. “Ya no funciona, son cosas muy caras y no hay fondos, porque no se cobra una cuota. Son talleres gratuitos. En 2019 se hicieron peñas solidarias y los vecinos se sumaron, logrando comprar ventiladores. Si se pierde una sobadora o una amasadora, es algo que no cuesta lo mismo que un ventilador”, planteó sobre una realidad que duele.

Demanda

Herrera explica que el problema de fondo son los desagües pluviales, que ante lluvias de gran intensidad no alcanzan a drenar el caudal de agua que fluye por el arroyo Antoñico. “Nosotros concluimos que es responsabilidad del municipio”, reflexionó Herrera durante una recorrida por las instalaciones. Ante este escenario reclamó que se pueda acordar una mesa de diálogo con la gestión municipal a los fines de pensar una solución a corto plazo.

El agua y el barro dejaron sus huellas en todo el edificio varios días después del fenómeno climático. En el sector carpintería todavía no se avanzó con la limpieza, principalmente por la escasez de lavandina. El olor a humedad invade todos los sentidos, una situación que se ve favorecida por la falta de ventilación.

Historia viva

En la zona de Puerto Viejo todavía se mantienen en pie edificios de alto valor histórico, porque además del Zubizarreta y cruzando la calle se erige la vieja casona que habitó Cesáreo Bernaldo de Quirós. “En el lugar donde funciona el Zubizarreta previamente había cobijado al hospital Pascual Palma, también estuvo ocupado por un destacamento policial. La propiedad pasó a manos del Consejo General de Educación (CGE) en 1987”, rememoró Herrera.

El aula de carpintería estuvo en ruinas durante varios años, hasta que “por la voluntad de algunos funcionarios se movilizó un expediente luego de 12 años. Así se consiguió el presupuesto para la restauración del techo. Pero aún faltan las paredes y el piso, sumado al agua”, se indicó.

Otra de las problemáticas con las que se convive es la inseguridad,ya que hace unos días quisieron ingresar a robar lo poco que les queda. Si bien surgieron varias ideas para reactivar ese sector, hay varias cuestiones que impiden concretar un sueño postergado. El aguacero dañó los motores de algunas máquinas, entonces las expectativas se truncan en forma inmediata.

Las redes sociales fueron la caja de resonancia de los videos que reflejaron las consecuencias de la tormenta en Paraná. Un video casero mostró cómo el centro de formación se transformó en una pileta, con los riesgos que esta situación conlleva para la integridad de las personas.

Sobre el manejo de esta situación, Herrera sostuvo: “No vino nadie a ofrecernos una bomba de agua. Los vecinos llamaron al 147”. Además destacó que se tiene asistencia de la Coordinación Departamental de Jóvenes y Adultos, dependiente del CGE. “Lo hablabámos desde el contexto de pandemia, uno necesita cuidarse y ver los recaudos de higiene. El domingo cuando recorrimos había mucho olor y el equipo vino para sumarse a las tareas de limpieza. Eso no es cuidar la salud bajo ningún punto de vista”, se argumentó.

Para Herrera el primer paso para avanzar en una posible solución es acordar una mesa de diálogo con el municipio. “Debemos empezar a pensar en un proyecto de obra para desagües pluviales. Queremos que se ayude al jardín maternal Mojarritas, que está a la vuelta, y a ellos el agua les llegó hasta la cintura. Entonces tuvieron que evacuar a criaturas de la cuadra. Cayó mucha agua en poca cantidad de tiempo. Sabemos que esto es casi excepcional, pero si no empezamos a proyectar desde ahora va a volver a pasar”, enfatizó la referente.

Un año diferente

Estefanía Herrera es coordinadora del Zubizarreta desde 2018 y estuvo al frente de la institución durante el período de aislamiento obligatorio debido a la pandemia de coronavirus. La enseñanza se garantizó a través de dispositivos virtuales, como en todo el sistema educativo formal y no formal. Junto a ella trabaja un equipo de docentes que dirigen los diferentes talleres que se dictan. El museo del barrio Puerto Viejo, un proyecto de rescate histórico, hoy es sinónimo de ruinas y abandono. “Es muy frustrante, porque lo restauramos en 2019 con una peña. Fue un trabajo vecinal”, lamentó.

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