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El último mes de la primera gestión

"...Las dificultades en la gestión municipal de Paraná han dejado en segundo plano la mirada sobre el gobierno provincial en relación a la próxima gestión.."

Sábado 16 de Noviembre de 2019

La situación política y social de Bolivia, por un lado, y los graves dificultades en la gestión municipal de Paraná por otro, han dejado en un segundo plano periodístico la mirada sobre el gobierno provincial en relación a la próxima gestión.

Es cierto que algunos medios han publicado algo sobre la “danza de los nombres” donde las certezas son escasas, pese a que no serían tantos los casilleros a llenar.

Suponer una continuidad lisa y llana de todo lo que vino ocurriendo en la primera gobernación de Gustavo Bordet como producto de una inercia sería cuanto menos una simplificación de la situación y, por qué no, también de la capacidad de adaptación del mandatario al contexto político. Se entiende que el perfil de la gestión tendrá ajustes. Al fin de cuentas, en la tabla del debe y el haber, se consigna como un activo del mandatario entrerriano la capacidad para llevar adelante una gestión que atenuara y reparara en la medida de lo posible el impacto del ajuste macrista, a que la vez que mantuviera la unidad del peronismo provincial. Las condiciones para gobernar habrán cambiado para la segunda gestión.

Así, la “danza de nombres” se convirtió en eso, en un baile donde no se avanza ni se retrocede en cuanto a las certezas. Hay consenso en algo que resulta bastante evidente, que el reemplazo más importante será el de la ministra de Desarrollo Social Laura Stratta. La mayoría de los funcionarios, legisladores, asesores, algunos militantes más informados… aseguran que la victoriense será reemplazada por otra mujer, un dato que de ser cierto reduce el universo de candidatos a unos pocos miles de féminas. Si se atienden las afirmaciones de quienes aseguran que Bordet buscará un perfil similar al de la vicegobernadora electa, ese universo se reduce drásticamente y los parámetros de evaluación se tornan más subjetivos.

Ese segundo argumento da pie a algunos a pensar que entonces la designación debería darse en acuerdo con la actual ministra y recaer sobre alguien de su equipo. Pero el equipo completo es muchísima gente. Además si lo importante es que sea alguien de su equipo, puede no resultar determinante que sea varón o mujer. Y surgen más dudas, por caso si esa continuidad responde al reconocimiento del gobernador a los logros de la cartera social –algo que tiene bastante sentido por cierto– o si Bordet necesita de la actual ministra como una figura vigente de la política provincial, y por ello mantendría poder de decisión sobre el área social, para que se siente a la mesa de los candidateables en 2023 en nombre del bordetismo.

Esta columna no responderá estas preguntas. Tiene tal vez como única cualidad estimable lo que en realidad es una ausencia de disvalor; esto es, no pretender incidir en el ámbito que se describe.

Habría que decir –para los que sigan leyendo, pese al párrafo anterior– que difícilmente al gobernador y a la primera línea del oficialismo los desvele hoy lo que suceda en 2023 porque todos entienden que ese es un camino que se recorre a pasos pequeños y que de nada vale haber dado 99 pasitos correctamente si se tropieza en el centésimo.

La cartera social, de notable incidencia en el gobierno de Bordet, con rol central frente a las políticas del macrismo, seguirá siendo un pilar de la gestión. Tal vez esa sea hoy la única certeza.

La primera actividad del presidente electo, con vistas ya a la gestión, fue el viernes en la primera reunión del Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, al que varios sectores periodísticos ya comenzaron a restar importancia a partir de la decisión de resaltar como dato central la presencia en el encuentro del conductor televisivo Marcelo Tinelli como una forma de ignorar la magnitud de la propuesta.

Esa política se articulará con los estados provinciales y municipales, y contempla varias de las medidas que se han sostenido desde la cartera de Stratta en la promoción de la economía social y los emprendimientos familiares. Es un dato más sobre la importancia de la titularidad de la cartera.

En cuanto al resto de los ministerios se rumorea que continuarán en sus cargos los titulares de Economía, Hugo Ballay; de Salud, Sonia Velázquez; y de Gobierno, Rosario Romero. Estos comentarios de pasillo (o de oficina en tono confidencial) dan cuenta del entendimiento entre el gobernador y el ministro de las cuentas, a lo que se suma el nulo perfil político electoral del Sapo Ballay.

De la ministra de Salud se dice que su gestión tiene una alta valoración del mandatario, habida cuenta del contexto dificultoso en que se desarrolló. Sin embargo, en el entorno de Velázquez hay quienes sostienen que la tarea de estar todo el tiempo resolviendo urgencias, producto principalmente del desfinanciamiento de todos los programas nacionales, le produjo un agotamiento importante. Sin embargo, su pertenencia (en términos de compromiso) al sector de la salud pública y la expectativa de un mejoramiento de las “variables nacionales” alientan la continuidad en el cargo de la actual ministra.

Rosario Romero ha sido quien siempre estuvo expuesta a la mayor cantidad de especulaciones, en parte también por la naturaleza de su Ministerio. Se especuló con su eventual llegada al Poder Judicial y también con su regreso al municipio paranaense en el equipo del intendente electo Adán Bahl. Hoy ninguna de esas posibilidades parece tener firmeza, al menos en lo inmediato, y el promedio de opiniones de pasillo de la Casa Gris da cuenta de la continuidad de la ministra en su cargo.

Uno de los históricos bordetistas, que son pocos, es el ministro de Planeamiento Luis Benedetto. En varios sectores se habla de su salida del staff ministerial, dejando una vacante que ocuparía el actual diputado nacional Juan José Bahillo. Lo del retorno al plano provincial del exintendente de Gualeguaychú tiene varios meses de vigencia y ya muchos lo dan por cierto. Benedetto podría recalar en algún organismo nacional con sede en la provincia, especialmente alguno con incidencia en obra pública.

En reemplazo de Bahillo ingresaría a Diputados Carolina Gaillard, quien fue cuarta en la nómina de diputados nacionales de 2017. El tercero era el bustista Gustavo Zavallo, quien fue reelecto diputado provincial y no tiene mayor interés en volver al Congreso nacional. Sobre Gaillard circulan, también hace más de cinco meses, informaciones contrapuestas. Primero se decía que no dejaría el cargo de secretaria de Cultura y Turismo en el gobierno provincial, pero luego se habló de su decisión de cumplir el rol legislativo (que ya desempeñó entre 2013 y 2017) en Buenos Aires.

El secretario general de Gobernación, que cumple el rol de ministro coordinador, también deja su cargo. Edgardo Kueider fue electo senador nacional, y si bien planea seguir realizando la tarea política que hizo hasta ahora, como hombre de estrecha confianza del gobernador, su labor administrativa pasará a otras manos. En cercanías del exconcejal concordiense se asegura que el reemplazante será alguien de perfil bajo, comparado con Kueider que encabezó la lista de candidatos a senadores nacionales. Por lo pronto, el actual funcionario estuvo algunos días en Buenos Aires enterándose de la dinámica del Senado nacional y advirtió que si se quiere tener incidencia en ese ámbito deben dedicársele numerosas horas al trabajo legislativo y también a la tarea política. Kueider llega a esa Cámara como la mano derecha de Bordet y se supone que tendrá mucho que ver con la proyección política que el mandatario provincial tenga en Buenos Aires. Uno se sus colaboradores será el exintendente de Gualeguay Luis Erro.

La dinámica de ese bloque no será sencilla, el kirchnerismo es mayoría y conducirá el espacio. Aún si el presidente electo Alberto Fernández solicitará la unificación de los bloques Frente Para la Victoria y Justicialista, los representantes del peronismo de los gobernadores estarán en minoría dentro de la bancada. Se espera un clima de unidad, dado que el peronismo requerirá de aliados para tener quórum propio frente a un bloque de Juntos por el Cambio que creció en cuatro bancas (una de ellas por el triunfo en Entre Ríos).

Cualquier periodista puede encontrarse con quienes aseguran estar listos para asumir con ministros o secretarios; con habitantes de segundas y terceras líneas que están dispuestos a dar un paso al frente; y también con quienes cultivan el efecto sorpresa dando por hecho designaciones inesperadas. Un repaso más o menos completo demandaría varias páginas. Se sabe que hay áreas que siempre son objeto de especulaciones, como por ejemplo Vialidad provincial, con una trama política de gran complejidad. Otras que son mencionadas por el volumen de su caja (recursos) como el Iafas o el Instituto del Seguro; y otras que se mencionan como consecuencia de la reiteración de críticas, como podría ser la Secretaría de la Producción, en lo referido a las fumigaciones con agrotóxicos. (Se entiende que existe un respaldo del gobernador, que es quien firma los decretos).

Lo consignado hace dos semanas en este espacio acerca del decreto de caducidad que firmará Bordet para desafectar de la función a un poco más de 500 funcionarios de niveles uno, dos y tres –que luego fue confirmado por el mandatario– da cuenta de la posibilidad de desplazamientos quirúrgicos, pero no de la renovación siquiera de un porcentaje importante de todos esos cargos.

La relación nacional

Tras la ajustada derrota en la elección de octubre, algunos sectores del oficialismo entendieron que hubo una movida de sectores peronistas con la intención de “bajarle el precio a Bordet”, entendido esto como la intención de presentarlo como el principal responsable sin considerar el fenómeno en su conjunto. Si bien no sería extraño en la dinámica política, de haber existido, la intención no parece haber tenido mucho más impacto que el que generó la sorpresiva victoria de Juntos por el Cambio en la provincia.

La atención periodística se fijó rápidamente en otras situaciones que incluso trastocaron lo que se esperaba que fueran los ejes de la transición presidencial. El regreso a los golpes de Estado tradicionales, mecanismo con el que Estados Unidos quiere recuperar el control en América Latina, y tal vez compensar su paulatina retirada de Medio Oriente; al igual que los fenómenos de resistencia a las políticas neoliberales como el de Chile, sacaron razonablemente muy rápido los balances electorales de los medios de comunicación. Incluso hoy la atención política local debería centrarse en mensurar la posibilidad de que estas situaciones se repliquen en Argentina.

En este contexto ya casi nadie repara en el resultado de octubre, y lo que cuenta en la provincia es el del 9 de junio, en el cual Bordet fue reelecto por una mayoría abrumadora.

Desde la Provincia intenta avizorarse si se producen gestos que den cuenta del entrerriano la relación con el presidente electo Fernández. Hace una semana el mandatario provincial sostuvo que le solicitará al presidente electo revisar el esquema de distribución de las regalías de la represa hidroeléctrica de Salto Grande, dado que Entre Ríos no tiene ningún beneficio por la energía que se genera con un recurso natural provincial. Hasta ahora no hubo encuentros públicos con Fernández tras las elecciones, aunque es cierto que el futuro presidente se ha mostrado con pocos gobernadores, salvo en el acto del 29 de octubre en Tucumán cuando Juan Manzur reasumió en esa provincia.

La relación con el nuevo gobierno nacional no genera dudas respecto de cómo será el día a día en la aplicación de las principales políticas; el presidente electo ha dicho numerosas veces que va a gobernar con los 24 gobernadores.

En todo caso, para limitar un poco el tema, las dudas ahora pasan por ejemplo por la designación de los cargos nacionales en la provincia y algunos conexos, como la embajada argentina en el Uruguay, que muchas se piensa encabezada por un entrerriano aunque no siempre sucede. (Hay quienes dicen que el senador nacional saliente Pedro Guastavino se sentiría honrado de realizar la tarea que alguna vez realizó Carlos Humberto Perette). El tema estuvo presente en el encuentro que esta semana mantuvo Alberto con el presidente uruguayo Tabaré Vázquez y con el candidato a presidente del Frente Amplio, Daniel Martínez, pero no trascendió demasiado.

De los cargos nacionales en Entre Ríos se sabe poco. Durante las últimas horas circuló entre referentes de Juntos por el Cambio la versión de que el exgobernador Sergio Urribarri podría ser designado presidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. Si bien nadie duda de la llegada del exmandatario a Fernández y a Cristina Fernández, también puede tratarse de una versión interesada, que apunte a generar algún malestar en el oficialismo provincial. Hasta ahora Urribarri se manejó en ese sentido con un perfil muy bajo, y nada indica que quiera hacer anuncios antes de tiempo. En todo caso, sobre la CTM la certeza que existe es la determinación de investigar minuciosamente la gestión del concordiense Roberto Niez en ese organismo, que maneja un enorme caudal de recursos económicos. El dos veces candidato a intendente de Concordia habría dado a entender su incomodidad con los rumores que dan cuenta de la investigación. Durante estos cuatro años hubo sectores gremiales y dirigentes políticos (por ejemplo, el senador provincial por Concordia Ángel Giano) que cuestionaron las decisiones de Niez.

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