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Causa Céparo

El terrorismo de Estado contra las mujeres, relatado en el juicio a Céparo

El expolicía Atilio Ricardo Céparo es juzgado por delitos de lesa humanidad. Mujeres sobrevivientes del terrorismo de Estado brindaron testimonio.

Jueves 24 de Octubre de 2019

En la segunda audiencia del juicio oral y público contra el expolicía de la provincia Atilio Ricardo Céparo, acusado por delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de tres personas durante la última dictadura cívico militar, se escucharon los testimonios de mujeres que estuvieron secuestradas en centros clandestinos de detención de Paraná y relataron los padecimientos que sufrieron de parte del Estado terrorista vigente en la época. Sus palabras dieron cuenta de la especial violencia que sufrieron las presas políticas mujeres.

Céparo es juzgado por segunda vez, bajo los cargos de privación ilegal de la libertad y tormentos. No estuvo presente en el recinto, tal como había solicitado en el inicio del debate, cuando luego de responder a las preguntas de identificación, manifestó su decisión de no declarar y de retirarse sin escuchar las testimoniales que lo comprometen.

Las víctimas en esta causa son tres mujeres entrerrianas sobrevivientes del terrorismo de Estado, que fueron detenidas en Neuquén y trasladadas a Paraná. Dos de ellas brindaron declaración en la primera jornada, responsabilizando al imputado de los delitos de los que se lo acusa.

>> Dos sobrevivientes de la dictadura responsabilizaron al expolicía Céparo

Este jueves la primera en declarar fue Julia Tizzoni, docente y militante gremial al momento de ser detenida en su casa el 25 de noviembre de 1976. Era de noche y acababa de volver de una reunión de profesores cuando tres personas de civil le tocaron el timbre, la arrestaron sin orden judicial y la llevaron encapuchada en un auto.

Relató que el primer destino fue un lugar donde escuchaba ruido de aviones y luego supo que era el CCD que se encontraba en proximidades de la Base Aérea. Allí permaneció siete días, casi todo el tiempo atada a un camastro y con la cabeza cubierta. Fue sometida a torturas en dos oportunidades durante varias horas, por torturadores que se hacían llamar El Perro y Ramiro. En ese lugar compartió detención con María Fleitas, quien se encuentra desaparecida. Dijo que estaba "desarmada, deshecha" y "herida en cinco lugares" como resultado de un operativo en Córdoba en que mataron a su esposo.

Tizzoni aseguró que estaba "aterrada" y en un momento le hicieron un simulacro de fusilamiento delante de Fleitas. Cuando la buscaron a su compañera de cautiverio, se le había corrido la venda de los ojos y alcanzó a ver que la subían al baúl de un auto.

Personal de la Policía de Entre Ríos la llevó a la Unidad Penal 1, donde en un sitio llamado la "Casa del Director" le hicieron firmar un papel sin leer. Fue ingresada a la Unidad Penal 6, ubicada enfrente. Estando allí llegaron las víctimas de esta causa, lastimadas por las torturas y "conmocionadas". En las charlas con las presas aparecía el nombre de Céparo como miembro de uno de los grupos de tareas.

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Céparo junto a su abogado defensor, José Ostolaza.
Céparo junto a su abogado defensor, José Ostolaza.

En segundo turno declaró Mariana Fumaneri, por entonces estudiante de Trabajo Social, militante de la Juventud Universitaria Peronista y trabajadora de la Dirección Nacional de Educación de Adultos (Dinea). En su lugar de trabajo fue detenida el 21 de octubre de 1976. Estuvo secuestrada en la Policía Federal, en el Escuadrón de Comunicaciones y la casita de la Base Aérea. También fue torturada y maltratada.

Fumaneri hizo hincapié en las circunstancias del cautiverio y en que allí fue su "condición de mujer avasallada". En la situación de indefensión en que estaba, desnuda, atada y encapuchada, además de torturada fue víctima de violencia de género y abusos.

Cuando pasó a la UP6 estuvo cuando fueron llevadas las tres víctimas de esta causa, vio cuando fueron sacadas para firmar una falsa declaración y contó que a ella misma Céparo la sacó junto a otro represor de apellido Rodríguez.

Por su parte, Alicia Dasso contó sobre su detención en Diamante y su paso por Comunicaciones, la UP6 y Devoto. En la cárcel de mujeres también presenció la llegada de las tres mujeres que llevaron a juicio a Céparo. Dijo que llegaron en "condiciones deplorables" y que ella ayudó a curarles las heridas que la violencia física les había provocado.

Dasso relató también la búsqueda de documentación que se llevó adelante desde los organismos de Derechos Humanos, que dio por resultado el hallazgo de material de archivo que es utilizado como prueba en esta y las otras causas de lesa humanidad. Entre otros documentos, libros de guardia de las unidades penales. Además, papeles que aportan información sobre el rol que desempeñaron la Policía de Entre Ríos y el Servicio Penitenciario en el terrorismo de Estado. "Participaban absolutamente en todo, desde los traslados hasta los lugares donde se torturaban, inclusive en el Consejo de Guerra", remarcó.

La jornada se completó con las declaraciones de dos expolicías que integraban la fuerza en el momento de los hechos, ambos propuestos por la defensa, Mirtha Chávez y Gabriel Velázquez.

El Tribunal Oral Federal de Paraná está en este caso conformado de modo unipersonal, a través de la jueza Noemí Berros. Como novedad, se incorporó al Registro Único de la Verdad, representado por su coordinador Marcelo Boeykens, como Amicus Curiae. A cargo de la acusación está el fiscal José Ignacio Candioti.

Céparo ya tiene una sentencia en su contra: en 2016 fue condenado a 11 años de prisión por los mismos delitos contra una víctima. Cumple la pena bajo arresto domiciliario.

Deber histórico

Las testigos que declararon en esta audiencia ya lo hicieron en otras varias oportunidades, pero eso no hizo que sus relatos no estuvieran atravesados por el dolor y por la sensación de volver a vivir aquellos momentos atroces al momento de recordarlos. Fue así que, en uno de los pasajes más emotivos de la jornada, Fumaneri sostuvo: "Cada vez que uno declara, entrega una parte de sí, entrega un paquete muy grande. Pero hay que hacerlo, porque contar lo que pasó es un deber histórico".

Los hechos

Las víctimas son tres mujeres que fueron secuestradas en noviembre de 1976 en Cipolletti, Neuquén, y fueron llevadas al centro clandestino de detención conocido como “La Escuelita” en donde fueron sometidas a tormentos.

Luego fueron trasladadas a Paraná en donde se las mantuvo detenidas ilegalmente en un primer momento en el escuadrón de Comunicaciones del Ejército, luego en la Unidad Familiar de la Unidad Penal N°1 y más tarde en la UP 6 de mujeres.

Estando en la cárcel de mujeres, el 18 de enero de 1977 fueron sacadas de allí por Céparo junto a otro represor llamado Carlos Horacio Zapata, ya fallecido. Ellos las interrogaron y bajo amenazas de torturas las obligaron a firmar una declaración falsa autoincriminatoria. Esta declaración luego fue usada como prueba de cargo en el Consejo de Guerra al que fueron sometidas, una “parodia de juicio” que consistió en la puesta en marcha del aparato burocrático militar para intentar legitimar los crímenes cometidos.

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