Suplemento Aniversario 2022

El Señor de las 5.000 camisetas

Leandro Freyre comenzó su pasión por las camisetas de fútbol desde chico. Este gualeyo tiene una colección invaluable: todas originales y seleccionadas.

Martes 15 de Noviembre de 2022

Leandro Freyre es el menor de cuatro hermanos. Comenzó a jugar al fútbol, su gran pasión, en Gualeguay Central, donde se destacó por su gran habilidad y llegó a ser el mejor de su categoría, lejos. Pero su fanatismo por la pelota no se limita al juego. Leo fue siempre especial. Iba vestido de punta en blanco y llevaba una camiseta distinta a cada entrenamiento. Toda una novedad para la época.

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Hoy a los 42 años suma cerca de 5.000, todas originales y de todas partes del mundo. Están seleccionadas por continente, país, provincia y ciudad. Un valor incalculable que atesora en tres placares de su casa, dos en la de sus padres y dos percheros de tienda.

“La primera que tuve fue la de Boca que tenía la publicidad de Fate, Adidas. Venía con el pantalón y las medias. Me la regalaron para mi cumpleaños cuando tenía 7 años”, contó Leandro a UNO desde Gualeguay, la tierra de Jorge Burruchaga, el Mencho Medina Bello y Lisandro Martínez, mientras esparcía las camisetas en el campo de juego del club de calle Belgrano que gentilmente prestó sus instalaciones. Allí llegó cerca de las 9 en su camioneta repleta de valijas y bolsas para poder exhibir las casacas para la producción de UNO.

Con la presencia del utilero y ex-DT de las inferiores, Daniel Flores, su novia Karen y UNO comenzó el derrotero de ubicar las camisetas en el césped por países y selecciones. “Acá están todas las del fútbol argentino y tengo más en casa”, expresó eufórico. Es así que hubo que hacer otro viaje para poder completar la saga que demandó cerca de cuatro horas.

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A partir de su primer contacto con la de Boca empezó con la “locura” por las camisetas que luego se iba a convertir en una obsesión.

“Mi abuela viajaba mucho y en vez de pedirle un juguete le decía que me trajera una camiseta. Me traía camisetas de Colo Colo, Universidad Católica y otras”, recordó sobre los presentes de su abuela Pascuala Benavídez con quien vivió en Santa Fe donde se recibió de abogado.

La colección tomó su curso en la década del 80 y en ese momento resultaba más fácil saber si eran originales porque no existían ni las “truchas” ni las réplicas. “Antes la que era Adidas era Adidas, hoy tenés que mirarla, compararlas o tener gente que sepa y te asegure que se trate de la original”, expresó, porque no sólo consigue camisetas en sus viajes o en los viajes de su familia en su paso por las casa de deportes u oficiales, sino que invierte tiempo y dinero en Internet buscando alguna joya en la red.

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Leo lucía con admiración las camisetas ante la atónita mirada del resto. Sus padres viajaron a Europa en 1995 y fue allí donde consiguió las primeras casacas del Viejo Continente. Aunque no siempre quedaba conforme por sus prioridades pasionales.

Confeso hincha de Boca, simpatizante de Colón de Santa Fe por su estadía en Santa Fe y por parte de sus raíces familiares de Belgrano. Además tenía siempre un equipo predilecto en cada país. Y de España miraba siempre al Real Madrid. En esa primera experiencia de su padre Armando y su mamá Susi, por la Península Ibérica, le trajeron la de Barcelona. Toda una joya para el momento. Sin embargo no tuvo la mejor recepción.

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“Estaba medio enojado porque quería la de Zamorano del Madrid y me trajeron la de Romario”, mencionó.

Su obsesión tuvo un impasse a los 15 años. “Tenías camisetas y no tenía casi camisas o ropa para salir. Recuerdo que mi vieja me decía que no podía andar con las camisetas de fútbol. En Navidad me decían, te compro una camisa, no: quiero camiseta”, recordó.

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Después de los 20 volvió al ruedo y el “amor” y desde ese momento no paró más.

El “goleador gualeyo” no solo seguía el fútbol argentino sino que estaba pendiente de las ligas del mundo. Escuchaba los programas de radio o miraba Televisa para seguir el fútbol mexicano o Bandeirantes. “Bandeirantes ou canal do esporte”, repetía a menudo en las prácticas de fútbol emulando el eslogan del canal, ahora Band, líder de Brasil.

En las vacaciones de verano en Brasil con sus padres lo único que le interesaba era conseguir las camisetas de los equipos de Brasil y tuvo su primer amor con el recordado San Pablo del 90. “La primera que tuve fue la del San Pablo de Telé Santana. Fue en el 92, la época dorada del San Pablo. Me compraban mis viejos”, comentó acerca de aquel primer amor con el equipo bicampeón de la Libertadores de América.

Esa admiración por el fútbol brasileño lo llevó varias veces al país vecino. De hecho viaja una vez por año, con amigos, en pareja o solo. Siempre va. Se sube al cole y se va de vacaciones. “Lo primordial es buscar camisetas y las que no tengo”. En su placard Brasil ocupa un lugar preponderante. “Una vez fui con amigos a Florianópolis y un día me levanté, me saqué un pasaje ida y vuelta a Camboriú solo para ir al shopping a comprar camisetas”, indicó.

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Las top

Son tantas las camisetas que perdió el registro de cuáles tiene, a tal punto de que se sorprendió al sacarlas a todas para la producción de UNO. “Las más importantes son las Kelme (publicidad) del Real Madrid. Tengo la 10 que usaba Michael Laudrup porque antes no iban los nombres, entonces cada camiseta que tengo tiene el año y el jugador que la usaba pegado dentro. Tengo la de Passarella del 78, la del Pibe Valderrama de Colombia, la Nanque de Colón en la B, las primeras Umbro en Primera. Tengo algunas firmadas por jugadores. Y de selecciones tengo muchas como la de Francia del Mundial 86. La de Platini del Mundial 86. La de Raúl Seedorf o las del Milán de Arrigo Sacchi, Van Basten, Gullit... ”, expresó apelando a la memoria de las que muchas veces le costó conseguirla.

De hecho está en grupos de fanáticos para estar alerta y al mismo tiempo comprobar la originalidad de las mismas. “Antes compraba por lotes porque me hacían precio, pero hoy está muy difícil, se fue todo muy caro”, agregó.

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De Colón

Su familia materna es de Unión de Santa Fe, pero rebelde se hizo de Colón. “Me hice de Colón previo al 89. Y después perdimos la final”, recordó con una sonrisa irónica por la dimensión de aquel partido en el que Unión dejó en la B a su clásico rival.

Leo también se dio el gusto de vestir esa camiseta de “verdad”.

Jugó en una Filial de Colón dirigida por el profe Salorio cuando el Sabalero no tenía inferiores en AFA. Disputó tres torneos en España en 1998.

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La historia con Brizuela

Su simpatía por Belgrano de Córdoba nace de casualidad en su afán por conseguir una camiseta. “En el viaje de estudios con la escuela Primaria fuimos a Córdoba en 1992. Me fui a Víctor Sport y me atendió el dueño, el periodista Víctor Brizuela. Le pregunté por camisetas del fútbol cordobés y me ofreció la de Talleres que en ese momento estaba en Primera. Pero vi la de Belgrano y me gustó, tenía la publicidad de Rosamonte”, contó.

“Empecé a seguir a Belgrano por la B y después llegó el recordado ascenso en 2011 que se festejó doble”, dijo por el recordado partido de la promoción con River.

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¿Y de River?

Resulta curioso vaciar una gran cantidad de bolsos y no encontrar una camiseta de River. Porque más allá de ser hincha de Boca y admirador de jugadores de River por su pasión futbolera, es imposible pensar que en “su vitrina” no haya una casaca de uno de los clubes más grandes del mundo. “Es el único club del mundo que no voy a tener una camiseta. Tuve y la regalé. Mi abuela compró una sin querer”.

Un mes para lavarlas

Una vez al año la camisetas salen al aire para conservarlas y pasan por el lavarropas. No es una tarea para nada sencilla porque luego tienen que volver a su lugar con la etiqueta que tiene el nombre del año y del jugador que la usaba.

“Me lleva un mes lavarlas a todas. Una vez al año saco todas y las vuelvo a guardar con el celofán con las etiquetas. Las selecciono por color y empiezo en el lavarropas de casa. Hay que lavarlas y airearlas, no queda otra”, una locura.

Las entrerrianas

Leo se quedó con camisetas de equipos que jugó en Gualeguay como Libertad, Central y también de la provincia. Sucede que ahora es más sencillo conseguirlas, pero antes había que moverse porque solo se hacían en la ciudad y para muy pocos. A lo sumo para los equipos y alguna que otra para los cercanos.

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“Tengo la de Juventud Unida (Gualeguaychú), Patronato por supuesto, Atlético Paraná, tengo el conjunto entero Sport, la de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay y algunas otras”, contó.

Las camisetas tuvieron un precio al momento de comprarlas, pero de acuerdo al año o la firma o el estado de conservación pueden llegar a tener otro.

Para Freyre no hay manera de saber cuánto invirtió en su colección. “No sé qué plata puede costar todo esto, pero por más que me ofrezcan lo que me ofrezcan no voy a venderlas”.

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