Paraná
Miércoles 25 de Julio de 2018

El río llegó a su marca más baja en el año y en Puerto Sánchez hay poco pescado

En el barrio sacan moncholos, amarillos y sábalos hasta cuatro veces menos que hace dos semanas. Ayer el Paraná llegó a los 1,98 metros

José estaba apoyado sobre los azulejos de una de las pescaderías de Puerto Sánchez. Hacía un rato había vuelto con un manojo de amarillos y algunos moncholos. Contó, quizás escondiendo un poco la preocupación, tal vez acostumbrado a estas vicisitudes, que los 25 kilos que había pescado desde las 6 hasta las 17 no tenían nada que ver con los 100 diarios que lograba reunir hace dos semanas. "Se está cortando", dijo el gurí de 14 años como una persona mayor. Ayer, la altura del río en el puerto local tocó el registro más bajo del año: 1,98 metros y con un sol de la tarde casi de frente se veía, a lo lejos, un barrizal que se extendía mucho más allá de la arena del Thompson.
José contó que se dedica a la pesca, y como se le rompió su embarcación los últimos días salió con su padre. Con 20 o 25 kilos junta entre 500 y 600 pesos diarios, pero el trabajo es cansador y de lunes a viernes. "Se pone frío", dijo, y es cierto, desde la costa nomás y con el último sol de la tarde también se sentía y eso que él, ayer, salió a trabajar cuando todavía estaba todo oscuro y con apenas algunos grados. "Ya se va a terminar esto", agregó con tanta esperanza como experiencia, y la confianza en que el río deberá, más temprano que tarde, recuperar su altura.
Marcelo Ríos despinaba sábalos. Tenía bastantes piezas arriba de la mesada, pero contó que la semana pasada no trabajó porque se tomó unos días y se le acumularon. Se dedica a eso, no pesca ni vende. "Cuando el río baja tenemos menos pescado", confirmó, y contó que le pagan entre 15 y 20 pesos por cada sábalo que deja listo, aunque a veces baja un poco el costo cuando hay mucho para hacer. "Depende de la cantidad y el tipo de pescado", dijo, y señaló más lejos, donde estaban los pescadores que habían vuelto hacía algunos minutos. "Los vi con poco pescado", y la observación de Ríos había sido certera.
Pero en Puerto Sánchez contaron que tiempo atrás hubo de sobra, tanto que hasta vendedores ocasionales salieron por la capital provincial –salieron a vender arriba, así dijeron–a llenar puestos callejeros en los cuales todavía quedan carteles con ofertas que hoy parecen lejanas: se vendieron 5 kilos por 150 pesos, "pescado, 7 por 300", decía hasta ayer un cartel en Santos Domínguez.
Omar Lemos atendía una de las pescaderías del barrio y en el rato que UNO charló con él, un cliente se acercó y se llevó 3 kilos de amarillos que estaban frescos, los había pescado José. Pero Lemos se mostró enojado por aquellos ocasionales que salieron a vender y que semanas atrás ofrecían un pescado hasta dos veces más barato que en Puerto Sánchez. "No bajó nadie hasta acá", dijo.
Ayer había poco pescado, el amarillo o el moncholo estaban a 50 pesos el kilo, el patí a 60, unos 100 pesos la pieza del sábalo. "A veces con las bajantes hay pescado, otras no hay nada, hacía rato que no pasaba esto", contó.
En Puerto Sánchez decían, y Lemos lo sostuvo como si fuera una verdad científica, que con el río más bajo cambió la carnada: semanas atrás, con tripa de sábalo podrida, con lombriz, con mojarra y con lo que sea que se le puso en los anzuelos, el cristo de los pescadores proveyó. Ahora cambió la cosa: "A veces, cuando el río baja aparece el pescado porque se queda atrapado en la laguna, otras se va y ya no hay. Es la bajante", sentenció Lemos, y contó también que días atrás pescadores que estaban frente a la Toma Vieja llegaban cada día con 40 o 50 sábalos; ayer por la tarde le hablaron por celular y le dijeron que iban a quedarse un día más para ver si juntaban alguna cantidad que valiera la pena.

Pronóstico
El 25 de julio de 2017 el Paraná en el puerto local estaba en 3,89 metros; 12 meses después, no solo registra 1,98 sino que la tendencia que marca los niveles de Prefectura es a una continuidad de la bajante. El período de descenso pronunciado comenzó el 19 de mayo, entonces estaba en los 3,96 metros. Hubo algunos repuntes con picos transitorios como los 2,56 metros del 21 de julio o los 2,42 de hace 12 días, pero luego volvió a irse en picada hasta hoy.
Esta situación se puede observar en toda la costa del Paraná. En las playas locales hay decenas de metros hasta llegar al río y una gran franja de barro y basura se acumula, a veces olorosa o tras solo gris y triste, sobre todo el Thompson.
Los pronósticos aseguran que se registraron lluvias muy leves en el litoral en la última semana y están previstos algunos chaparrones leves en el norte de la región y moderadas en el centro y en el sur, por lo que quizás algo le aporten al curso de agua.
De todos modos, los pronósticos no son los mejores para quienes viven del río. Es que para los últimos días del mes el Paraná continuará en descenso y para el 7 de agosto se estima que se recupere en la capital provincial pero solo algunos centímetros, hasta los 2 metros.
Sobre el Thompson algunos niños con camperas jugaban a lo lejos junto a un perro. Un hombre que se cubría de los embates del viento miraba a una ciudad que parecía otra y recibía con gusto los últimos destellos de un sol de invierno. Estaba parado en ese barro que deja el río cuando se va.
Un pescador volvía a Puerto Sánchez, quienes ya lo habían hecho dejaron sus botes sobre la costa. José se fue con su familia, Ríos seguía despinando sábalos y a Lemos se lo escuchaba reír de contento porque hoy su nombre iba a estar escrito en un diario.

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