Panorama
Domingo 18 de Noviembre de 2018

El presupuesto y lo previsible

Pulseada. Al igual que varias otras provincias gobernadas por el peronismo, Entre Ríos obtuvo algunas ventajas parciales por su apoyo al proyecto de presupuesto nacional 2019, en lo que se consideró el mal menor

La reciente discusión del proyecto de ley de presupuesto para 2019 en el Senado nacional tuvo una menor repercusión que su paso por Diputados. Puede considerarse una situación lógica, en un contexto en el que la información principal de los grandes medios (hasta antes del hallazgo del ARA San Juan, que significará una pausa por unas horas) estaba centrada en la supuesta proliferación de comandos anarquistas en Buenos Aires y en la detención de presuntos integrantes de Hezbollah, en el contexto de la proximidad del encuentro de los líderes mundiales que integran el G-20.


Se pudo ver así a anarquistas preocupados por lucir sus tatuajes a los que les explotan las bombas en la mano cuando tratan de sacarse una selfie. No se sabe si se trata de una broma o qué, como también suena a broma la recomendación de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich de realizar el éxodo porteño para dejar liberada la capital federal mientras se reúna los mandatarios del G-20.


Sin subestimar la posibilidad de que existan hechos de violencia importantes, como los que suelen producirse durante este tipo de encuentros; lo visto hasta ahora se parece bastante a una cortina de humo que a una situación que pueda asimilarse a las vividas en otros países en el marco de estas reuniones de mandatarios de países poderosos. En este contexto la sesión del Senado pasó entonces sin mucha repercusión. Y eso a pesar de que el propio oficialismo nacional tuvo actitudes llamativas, como la de discursear largamente cuando la votación ya estaba decidida.

¿Qué necesidad había de escuchar por ejemplo al entrerriano Alfredo De Ángeli decir que lo que más creció fueron las partidas para "cuestiones sociales", cuando en realidad el rubro que más se incrementa es el de los servicios de la deuda pública, que alcanza el porcentaje más elevado tomando el período 2003-2019? "No vamos al Fondo Monetario Internacional porque nos gusta, vamos por la situación de la Argentina. Si no hubiéramos gastado más de lo que hubiéramos tenido que gastar, hoy no estaríamos así. Tenemos que acostumbrarnos a vivir con lo nuestro", recomendó el nacido en María Grande, generando una serie extensa de réplicas cuando lo razonable hubiera sido dejar la catarsis a algunos sectores del peronismo y avanzar lo más rápido posible hacia la votación, cuyo resultado era previsible.

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Frente a esto, a lo previsible, la estrategia de los gobernadores peronistas fue tratar de garantizarse algunas situaciones a cambio del apoyo, ya se trate de obras, de fondos especiales, de promociones económicas. En el caso de Entre Ríos, se gestionó la automaticidad del envío de los fondos excedentes de Salto Grande (que vino acompañado de una duplicación del precio que se paga por la electricidad generada en la provincia) y alguna cuestión relacionada con el reconocimiento del déficit previsional. Al igual que los diputados de muchas provincias gobernadas por el peronismo, los senadores sostuvieron que votar este presupuesto era mejor que dejar al gobierno de Macri sin la ley de leyes, ya que eso lo habilitaba para reconducir el cálculo de ingresos y egresos del año pasado, profundizando aún más el ajuste. Incluso se señaló que si con el presupuesto aprobado, en 2018 el gobierno nacional recortó partidas y omitió el envío de fondos, más lo haría sin presupuesto.


Y los legisladores entrerrianos reiteraron su predisposición para seguir reclamando por esas deudas. Pensar en imponerle al macrismo un presupuesto alternativo no tenía asidero en la distribución de fuerzas del Senado, y el 45 a 24 final marcó esa realidad. Una realidad tan adversa que incluso los peronistas dialoguistas tuvieron que tragar el sapo de que el senador radical Eduardo Costa no votara por disidencias con el Ejecutivo nacional en cuanto a las obras para Santa Cruz; mientras ellos esperaban la señal de Miguel Pichetto para dar su aprobación




En el rango de los hechos posibles, puede entenderse que los senadores no tenían alternativa. Casi como una paradoja, el día de la votación se cumplían tres años del debate de los candidatos presidenciales Mauricio Macri y Daniel Scioli, antes de disputar la segunda vuelta electoral de 2015. Macri denunció en ese momento la campaña del miedo que llevaban adelante los peronistas y se comprometió con algunas promesas: "Nosotros creemos que hay que desarrollar la economía, no ajustar. No hemos hablado nunca de ajuste", indicó "El dólar no va a estar a más de 15 pesos", prometió luego. "Nuestra prioridad es Hambre Cero", cuando en realidad es Déficit Cero.



"Vamos a crear 2 millones de puestos de trabajo", cuando lo que ocurrió es que se perdieron miles. "Ningún trabajador pagará impuesto a las Ganancias", pero ahora son más lo que lo tributan. "Vamos a dar 1 millón de créditos a 30 años", en materia de política de viviendas. "Este país no tiene problemas de dólares. Este país produce dólares". Y varias otras cosas de cosas que no solo el gobierno nacional no cumplió, sino que muchas veces hizo lo contrario. El diario Página 12 publicó una encuesta que señalaba que el 65% de los consultados recuerda aquel debate y, de esos, el 54% dice que el Presidente no cumplió con ninguna o muy pocas de las propuestas que formuló. El 29% dijo que cumplió con algunas de las propuestas y apenas el 15%afirmó que cumplió con la mayoría o todo lo que dijo aquella noche.


Esta semana el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, señaló con meridiana claridad que nunca se hizo un ajuste de esta magnitud "sin que caiga el gobierno". El cambio, sugiere Dujovne, solo puede darse en las urnas; y son cada vez más los que creen que el macrismo puede perder (a diferencia del año pasado, cuando muchos creían que la reelección de Macri era un trámite). Lo que no termina de unificarse es el diagnóstico de los diferentes sectores opositores: una cosa es pensar que el Gobierno es ineficiente en la aplicación de las medidas, y otra absolutamente diferente sostener que el Gobierno lleva adelante un modelo que cierra con ajuste y empobrecimiento, dejando afuera a muchos argentinos.




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