De las Tuyas
Martes 12 de Marzo de 2019

"El pole dance es más que un baile sensual"

María Carolina Orué es directora e instructora de Butterfly Pole Sport – Dance Studio la única academia de la provincia que difunde la actividad.

Mara Latasa Saloj es la empresaria y visionaria del pole dance en Argentina. Hace más de diez años descubrió que la actividad se desarrollaba en Estados Unidos y mucho más en Australia entonces decidió ser la mente encargada de instalar el pole en Buenos Aires. Desde instruir profesores que no conocían ni sabían cómo hacer un figura, diseñar los caños especiales y conseguir los materiales hasta superar los prejuicios. Poco a poco contagió sus ganas y en Entre Ríos -más precisamente en Paraná- prendió la chispa de María Carolina Orué, directora e instructora de Butterfly Pole Sport – Dance Studio, la única academia de la provincia que difunde la actividad.


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¿Como Mara Latasa Saloj, se puede decir que sos la emprendedora de la provincia?

—Considero que soy la que arrancó esta disciplina en Entre Ríos, encarándola como el deporte que es y enseñándola en todos sus aspectos. La academia es pionera en la provincia, dedicada exclusivamente al pole dance, abarcando el pole sport, el pole exotic y el pole kids. Y otras clases complementarias que ayudan al entrenamiento integral del cuerpo. En mayo próximo vamos a cumplir 4 años.

¿Siempre estuviste ligada al tema de la danza o surgió como hobby y luego se transformó en un emprendimiento?

—Sí, a los 3 años mi hermana me llevó a sus clases de danza clásica y ahí comencé. Estudié en la escuela del Teatro 3 de Febrero llegando a formar parte del Ballet Municipal y también en la Escuela de Música Constancia Carminio donde me recibí de profesora. Luego fui para el lado del fitness y me capacité como instructora y comencé a dar clases en los gimnasios. Hasta que conocí la actividad del pole sport y me apasioné. Busqué escuelas para tomar clases y capacitarme y sólo encontré fuera de la provincia. Me fui dando cuenta que cada vez me interesaba más y empecé en Santa Fe y Rosario con las certificaciones o intensivos que son capacitaciones aproximadamente de cuatro meses. En ese momento los instructorados que existían eran de forma presencial y no podía realizarlos porque debía cumplir con mi otra profesión que es contadora pública. Esos instructorados luego se reestructuraron de otra manera y pude cursarlos. Es una disciplina que me enamoró, me llena el alma y más cuando me toca enseñarla y transmitirla a otras personas.


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¿En qué consiste el instructorado que realizaste para capacitarte en Buenos Aires?

—Me capacité primero en Art Dance Studio que es la escuela más importante de Buenos Aires. Y luego en Training Shoes de Córdoba. Son dos instructorados divididos por niveles en donde se aprende toda la técnica y metodología de enseñanza; prevención de lesiones, preparación física, conocimiento de biomecánica y anatomía, técnica de conducción, entre otras. Se van rindiendo los distintos niveles con trabajos de pasantía, exámenes de anatomía, coreografía y exámenes orales. Además, concurro a actualizaciones y workshops de distintos atletas destacados del pole.

Considero que es una actividad que no tiene límites en cuanto al aprender, como que todo el tiempo hay que estar actualizándose y haciendo lo nuevo que va saliendo. Lo que va surgiendo, es una actividad que está en constante crecimiento. Alguien que se dedica a enseñar no se puede quedar con un instructorado y listo, hay que seguir estudiando. Se trabaja con estructuras de 3 o 4 metros de altura y un mal armado de algo que estamos haciendo provoca una caída. Te podés lesionar si no está bien ejecutado todo el tema de hombros, muñecas. Por eso hay que capacitarse y avanzar. Para mi es una responsabilidad y así manejo la academia. No porque está en auge me pongo a enseñar. Estamos trabajando con cuerpos humanos por eso hay que tomarlo con respeto.

¿Qué beneficios ofrece el pole dance para quien se decida a realizarlo?

—El pole dance es una disciplina que pueden realizar hombres y mujeres sin importar la edad, y la contextura física. Mejora el sistema cardio vascular, aumenta la flexibilidad y coordinación, mejora la resistencia y tonicidad muscular, modela la figura, ayuda a corregir la postura, a desarrollar la imaginación y ser más creativo. Aumenta la autoestima y ayuda a desinhibirse. Se queman entre 300 y 500 calorías por clase y todo esto trabajando con el propio peso corporal. En mis alumnas veo que lo toman como una actividad para desenchufarse, para desconectarse, se divierten, lo sienten como un desafío de superación personal porque siempre hay algo nuevo para hacer. Si bien es una actividad individual porque cada una trabaja en su pole -en la academia tengo ocho barras- entonces cada una trabaja en su lugar, se genera un ambiente de compañerismo, se hacen grupos, hay mucha cooperación.


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¿Cómo es la experiencia con niños?

—Es increíble, es hermosa. No solamente aprenden ellos, sino uno como profesor. Ellos nos marcan el ritmo de trabajo. Lo que a un adulto le puede llevar meses aprenderlo, a los niños una o dos clases. Es una actividad que los atrapa, quieren estar todo el tiempo trepados en el caño, sin tener miedos ni límites, son una esponja. Al ser una actividad tan técnica hay que saber desarrollarla y bajarla al nivel de ellos para que la aprendan de la mejor manera. En esta clase trabajo con una profesora de educación física e instructora de pole dance y enseñamos en forma conjunta a través de juegos, iniciación a la gimnasia deportiva y acrobacias utilizando el pole como elemento principal. Lo que buscamos es desarrollar en ellos las capacidad físicas más importantes, como la fuerza, la flexibilidad, la resistencia y el equilibrio. También la amistad y la cooperación.

Es una actividad no sólo para nenas sino también para nenes, igual que los adultos. Por ahí hay mucho prejuicio y lo ven como una actividad femenina y no, es una actividad mixta que trabaja el cuerpo como cualquier otro deporte.

En tus años de trabajo ¿cómo ha sido el progreso de la disciplina en la ciudad, en la provincia. Aumentó o se mantiene?

—El crecimiento ha sido muy importante, tanto a nivel provincial, nacional y mundial. Esto se ve reflejado en la cantidad de academias nuevas, en el aumento de inscriptos, y en las competencias. Personalmente en las competencias que he participado y visto es notorio como año a año hay un aumento de participantes, generando un nivel de competencia cada vez mayor. En Argentina tenemos un nivel de atletas excelentes que se ha destacado a nivel nacional y mundial. En mi academia año a año la cantidad de alumnos fue creciendo, quizás porque la gente no busca lo convencional, sino algo distinto. No he tenido un alumno que pruebe la actividad y deje porque no le gusta.

¿La gente que se acerca a tu estudio, llega porque alguien lo invita, por iniciativa propia o sólo curiosidad?

—Uso las redes sociales para informar lo que hacemos. Otros se acercan a la academia por recomendación, iniciativa y curiosidad. Sobre todo viene mucha gente por otros alumnos que ya están en la academia. Se mueve la información más que nada por el boca en boca.

La fundadora de la actividad contó lo difícil que fue realizar el caño ideal para la práctica de pole dance. ¿A vos te fue más fácil?

—Cuando arranqué había hecho contacto en Rosario para conseguirlos. Los poles para esta actividad tienen que ser de cierto material, medidas y estructura. Nunca fue difícil porque ya estaba instalado, pero igual conocí gente que me ayudó. Es bueno que la gente se informe sobre la actividad y deje de lado todos los prejuicios que hay sobre ella y la tome como lo que realmente es: un deporte mundial.


Mucho más que "bailar en un caño"


"En la academia hacemos muestras pero hay que conseguir un lugar muy grande para colocar los poles, armar una estructyura que se coloca arriba, y poder agujerear el piso. El año pasado no la pude realizar porque en Paraná no conseguí un lugar apropiado. Pero el año antes pude hacer una muestra en un boliche del Puerto que me permitió perforar el piso. El público quedó asombrado, fue impresionante la convocatoria que tuvo, la gente que fue -parientes y amigos de las alumnas- quedó asombrada de lo que es la actividad porque todo el mundo se imagina que una está bailando en tanga en el pole -por decirlo de una forma cruda-, se imagina el cabaret, tiene ese prejuicio y no es nada que ver. Es acrobático, deportivo, lo que se logra, lo que trabajan. Quiero promoverlo como deporte en Paraná", subrayó.

Hablas de prejuicio, es porque la gente lo relaciona con el baile del caño que popularizó Tinelli y que mostró una imagen que por ahí no es la de un deporte, sino algo más sensual.

—En realidad la gente lo conoció por ese programa, el baile del caño, esa manera tan grotesca de llamarlo y se quedó con esa idea. Igual de a poco la gente va viendo porque esto creció, las competencias son increíbles. Yo fui la primera en competir por Entre Ríos y veo el crecimiento, los atletas que surgen. Se está luchando para que sea olímpico, sobre todo el pole sport.

El prejuicio viene porque se asocia con el programa, y el pole es más antiguo, los hombres hacían competencia entre ellos con palos de madera. El pole exotic es más sensual pero también es una disciplina. Lo empecé a dar el año pasado y se trabaja con tacos especiales, rodilleras y un trabajo coreográfico, tiene sus técnicas, es muy distinto a la imagen que el público se hace.

En Buenos aires hay muchas academias, la gente lo practica y le gusta. Se modela el cuerpo, cambia la postura, las mejora. Tiene un millón de beneficios. Por eso quiero mostrarlo, promoverlo. Es cuestión de tiempo cambiar la mentalidad. Acá en Paraná, los hombres recién se están animando, a diferencia de Rosario y Buenos Aires.



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