La Provincia
Jueves 23 de Agosto de 2018

El Padre Pepe cuenta la experiencia de recuperar adictos de las villas

En Paraná se habilitó un Hogar de Cristo que contiene a jóvenes afectados por los estupefacientes. José María Di Paola realiza varias actividades entre este jueves y viernes.

El Padre 'Pepe' Di Paola está al frente del Hogar de Cristo, en la zona de José León Suárez, en Buenos Aires y hace pocos meses se abrió en Paraná una casa en la Parroquia de Lourdes. Llegó hasta la capital entrerriana a dejar su mensaje de esperanza y en especial a misionar en nombre de la Iglesia.

Pepe dialogó con UNO para destacar la tarea del cura Esteban Madrid Páez, quién se encuentra al frente del Hogar de Cristo donde se apuesta a recuperar a numerosas personas afectadas por el flagelo de las drogas.

Di Paola, calzado con ropa rústica, mantiene a rajatabla los preceptos de Jorge Bergoglio, el impulsor del Hogar de Cristo.

El compromiso que asumió, no fue gratuito. A fines del 2010, cuando él y otros sacerdotes difundieron un documento para denunciar que los narcotraficantes estaban inundando las villas con el "paco", fue amenazado de muerte. "Para qué voy a cambiar el celular, ando con el mismo, ya que me defiende Cristo y la verdad. Después veremos", dijo con una sonrisa.

Llegó a Paraná para misionar acompañado por varios jóvenes que están en tratamiento en el Hogar de Cristo en Buenos Aires. "Queremos intercambiar las experiencias, escuchar a la gente de Paraná y dejar un claro mensaje, que se puede con voluntad y abriendo el corazón a nuestro señor", enfatizó.

"Mi idea es prolongar el Hogar de Cristo en barrios y otras ciudades donde no se conoce esta esperanza que sí tienen los chicos de las villas donde está hasta ahora. El objetivo de nuestro centro de recuperación es hacer un trabajo persona-persona, seguimos cada caso, acompañamos a los chicos en ese proceso de cura, les damos contención espiritual. El tema del paco se resuelve en la proximidad con la gente".

El Hogar de Cristo es un programa de inclusión y acompañamiento integral de usuarios de paco creado en 2008 por Di Paola y otros sacerdotes de Barracas y que hoy lleva adelante la Vicaría para las Villas de Emergencia de la arquidiócesis porteña y mantiene centros barriales allí y en las villas de Retiro y Bajo Flores. "Hoy tomo la decisión de seguir con esa misión inconclusa a la que me siento llamado dentro de la Iglesia. La droga en la vida de estos chicos es aún más grave que en la de los chicos de clases medias y altas porque las perspectivas de futuro que ellos tienen son más pobres que las de aquellos, y eso los desalienta, por eso nos necesitan tanto".

El padre piensa seguir extendiendo a otros barrios su mano solidaria: cada vez un poco más, para abrazar a más gente que necesite de su apoyo. "La ausencia del Estado en estos sitios es evidente y por eso es muy grande el trabajo que se debe hacer", resaltó.

El Padre Pepe encabezó una misa en la Parroquia de La Piedad, en Paraná:
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