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El padre Mario Taborda llega a San Benito con la impronta de Bottegal

"Bendiciendo y sanando" así se presentará como nuevo párroco el domingo 3 de febrero, festividad de San Blas, patrono de la garganta

Lunes 28 de Enero de 2019

Carismático, alegre, don de gente, evangelizador y pastor así era el padre Orlando Bottegal, conocido como Pochocho y esas características quiere imprimirle a su tarea parroquial el padre Mario Taborda que después de un año de licencia vuelve a ponerse al frente de una comunidad: será el nuevo párroco de San Benito Abad, en la localidad homónima.
"Después de este año (por 2018) que me dediqué a atender a mi padre que falleció en julio pasado, el obispo me pidió que asuma en San Benito. Fue una gran alegría, sentirme contando con la confianza de monseñor y la responsabilidad al frente de la comunidad. Y continuando con el privilegio y el hábito de animar comunidades desde hace 34 años", le confió a UNO.
El próximo domingo 3 de febrero asumirá la conducción de la comunidad de San Benito en lugar del padre José Zanuttini. La misa será a las 20 y estará presidida por monseñor Juan Alberto Puiggari.
—Justo el domingo es San Blas (patrono de la garganta)
—Mejor no me puede ir. Me voy a presentar bendiciendo y sanando (se ríe).
—¿Qué sabe de la comunidad de San Benito?
—Me estoy empapando de información, tanto de San Benito como de la comunidad. Voy solo así que sé que al principio puede ser difícil. Me engancho en una tradición muy linda que dejó el padre Bottegal por muchos años, en todos los ambientes, y este es el primer signo fuerte. El segundo es que también tengo muchos conocidos, amigos, incluso familiares en esa zona. Y tercero sé que voy a una comunidad donde que hay que trabajar mucho. Tiendo dos escuelas primarias, secundario, terciario, el cementerio municipal y también la atención del otro cementerio (Parque de La Paz); dos capillas en ciudad –una de ellas en un barrio grande y humilde donde el trabajo de Cáritas es muy importante–; hay dos capillas de campo, una en el Espinillo y la otra en Sauce Pinto. No son sólo lugares para hacer una misa, hay que marcar una presencia y animación para que el laicado de cada ambiente vaya creciendo. Vayan sintiendo como propios las diferentes necesidades de los vecinos.
—Nombró al padre Orlando Bottegal ¿Qué recuerdos tiene de él?
—Bottegal fue un fenómeno. Vivió mucho en la zona cuando la parroquia estaba extendida pero no poblada como hoy ni con la realidad actual (fue administrador parroquial de San Benito Abad de 1959 a 1985 y párroco de 1986 a 1989). Siempre al servicio de la gente con alegría, no tuvo pereza, fue un buen pastor. Tenía una fisonomía feliz y eso daba lugar a dos cosas: la admiración y la crítica. Porque un espíritu libre y feliz va hacer criticado por no encajar en los moldes. Pero a la larga tiene un mensaje que no se olvida y con el paso del tiempo queda. Ser parte de la comunidad donde trabajó Bottegal para mi es una señal.
—¿Le dijo el padre Zanuttini algo especial a tener en cuenta?
—Nada especial. Sé que están haciendo un trabajo lindo con Emaús para la renovación de la vida parroquial y eso está dando sus frutos. Considero que todas las instituciones son importantes y es preciso que no compitan para trabajar juntos. Sé que hay una intendencia, centros de salud, policía, entonces hay que fomentar una buena relación con todos, trabajar los vínculos posibles, no el deber ser, sino lo posible. Estoy muy contento, tengo una gran expectativa. Me gusta San Benito porque mi origen es el campo y por ahí hay zonas de campaña. Además trabajé mucho para los pobres y esa realidad también la voy a encontrar allí. La espiritualidad no la conozco, tendré que insertarme.
—¿Sigue como capellán de la Unidad Penal también?
—Continúo, por ahora por lo menos. Así, casi a los 61 años, estoy empezando una experiencia más que se continúa con todo lo que ya realicé a lo largo de mis 34 años de sacerdote. En orden mi trayectoria arrancó en la parroquia del Carmen, luego fui a San José Obrero, parroquia Virgen de Luján, Nuestra Señora de La Paz, posteriormente San Agustín, pastoral de Radio María en la República Oriental del Uruguay, parroquia La Piedad, Inmaculado Corazón de María en Bajada Grande y residente en Nuestra Señora del Rosario de Pompeya mientras estuve cuidando a mi padre. Quiero remarcar que fue muy importante la actitud del obispo (Puiggari) de permitirme estar libre para acompañar a mi papá enfermo, fue muy positivo. Me dio fuerzas para luchar al lado de él por la evangelización.


Un trabajo nuevo

"No paran de llegarme saludos a mi whatsapp de personas que no conozco pero que se alegraron por mi designación", contó Taborda quien en su facebook personal escribió «empezó un nuevo trabajo en San Benito Abad» y los comentarios no demoraron en aparecer.
"Estoy leyendo mucho sobre San Benito, me gusta interiorizarme para poder contagiar su vida. Ya tengo la medallita también, es muy requerida", señaló.
Es que la medalla de San Benito es una de las más apreciadas por los fieles. Se le atribuye poder y remedio, ya sea contra enfermedades, males y también como garantía de seguridad y bienestar cuando se edifica una vivienda, para tranquilidad de los habitantes.
Seguramente el padre Mario se valdrá de la ayuda del santo para llevar adelante su tarea pastoral, que será de mucho trabajo y entrega. "No me pidan asados por ahora, ni que toque la guitarra, voy a estar ocupado", dijo entre risas.
Es que como indicó anteriormente, el padre Mario Taborda tendrá a su cargo la actividad parroquial de la iglesia San Benito Abad -ubicada en Ramírez 426 de San Benito- y también le fe religiosa en la capilla San Cayetano, ubicada en barrio Las Tunas; la capilla Inmaculado Corazón de María del barrio San Pedro; la capilla San Miguel Arcángel del Espinillo y la capilla Nuestra Señora de Luján de Sauce Pinto.

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