Crisis Económica
Martes 24 de Abril de 2018

El Molino Viuda de Zaccagnini e Hijos puede cerrar sus puertas tras 130 años

A los 16 trabajadores de la empresa cerca de Cerrito solo les pagaron el 10% del sueldo de enero. En el sector hay varias firmas en situaciones difíciles

Los trabajadores del Molino Viuda de Zaccagnini e Hijos SRL atraviesan una situación angustiante: desde enero no reciben salarios y la producción está prácticamente frenada. Se trata de 16 familias que desde inicio de año recibieron el 10% de un solo mes, no más de 2.000 pesos. Desde la Seccional Crespo de la Unión Obrera Molinera Argentina (UOMA) dieron cuenta de la grave situación que atraviesa el sector.
Este molino está ubicado en la ruta 12, y desde Paraná se encuentra luego de pasar Cerrito en Pueblo Moreno. La harinera, con su desarrollo y el paso de los años, llegó a contar con más de 30 trabajadores. Hoy quedan solo 16, algunos se jubilaron, otros optaron por retirarse y dedicarse a otras tareas. En la zona reconocen la importancia de esta firma, no solo para esas familias que dependen de manera directa, sino también para otros sectores económicos que se fueron desarrollando a su alrededor.
El molino es uno de los más antiguos de Entre Ríos y parece correr suerte similar a otras industrias que en la provincia tuvieron momentos de esplendor y que luego, entre vaciamientos y crisis, fueron bajando la cantidad de empleados y no recuperaron más la producción que supieron tener. Con otro origen y desarrollo, solo habrá que recordar el ocaso del frigorífico de Santa Elena o el de la Aceitera de Bajada Grande de Paraná.
Agustín Goettig, es el secretario general de la Seccional Crespo de UOMA y lleva adelante la actividad desde hace más de 40 años. Contó que siempre estuvo cerca de los trabajadores de este molino, en diferentes momentos difíciles, pero que este es uno de los más graves.
"El molino de Cerrito está en una situación crítica porque no tiene capacidad de acopio por falta de fondos. Y la consecuencia la pagan los trabajadores, que en estos momentos están sin cobrar los sueldos a partir lo último recibido que fue el 10% de enero. En promedio suma entre 1.500 y 2.000 pesos por trabajador", dijo Goettig.
Contó que de todos modos algún tipo de tareas cumplen porque en la actualidad muelen para un tercero, pero muy poca cantidad. No consiguen hacer más de un equipo de trigo por semana que ronda los 30.000 kilogramos y del que logran un 70% de harina. Una parte se la lleva quien pone la materia prima y otra queda para la firma en concepto de pago por el trabajo.
Pero este molino, en condiciones ideales, tiene capacidad de trabajo para realizar dos turnos diarios aunque hoy no tiene la cantidad de personal que necesita. Además cuenta con la maquinaria para completar un equipo de trigo por día, cuando en realidad muelen uno por semana.
Goettig contó que entre en la planta hay hasta un molino de harina de maíz que está parado desde junio porque la firma no tiene capacidad de compra de materia prima.

Medidas
Goettig contó que la semana pasada estuvieron reunidos junto a los trabajadores en la Secretaría de Trabajo de la Provincia donde hubo funcionarios y una de las socias del molino. "Pero la empresa tiene 17 socios. Es una empresa familiar y el problema más grave es que no pueden reunirse a todos en asamblea porque la mayoría no se presenta. Hay dos que tienen voluntad, pero al no concretarse las instancias no pueden hacer nada. Una de las socias de mayores acciones se presentó con un abogado e hicieron un pedido de asamblea que quedó para el 3 de mayo. Harán un plan de salvataje, pero el molino está parado y los muchachos sin cobrar, y tienen que esperar la buena voluntad de que se presenten los socios a la asamblea y den el quórum para apoyar un proyecto" .
Hoy quedaron 16 trabajadores, cuando había más de 30. "Muchos se fueron jubilando, otros fallecieron, también algunos se retiraron por voluntad propia porque prácticamente no hay futuro para esa empresa", agregó el sindicalista.
Pero lo que Goettig también destacó es la historia o por lo menos el recorrido de este molino en la zona y lo que significa para Entre Ríos: "Son 130 años de historia, es uno de los molinos más viejos de la provincia. Lo que pasa es que está en muy mal estado, pero las condiciones dan para seguir trabajando con algún capital de trabajo y si se arreglan algunas máquinas y los cilindros. Así se estaría en una situación ideal", agregó.
También explicó que frente al molino, en Cerrito se está realizando un loteo para conformar un Parque Industrial y que en un futuro se instalarán nuevas empresas que pueden requerir los insumos de esta firma, o sus productos, lo que le dará nuevo impulso.
Contó que por lo menos en el sector, esta situación por la que atraviesa el molino se da con empresas familiares al llegar a las segundas o terceras generaciones, con los hijos o los nietos de los dueños primeros y es cuando aparecen las dificultades. "Pero este molino lleva 20 años de problemas. Hace más de 15 que estamos ayudando a los trabajadores y hoy está en un estado que no tiene salida sin inversión en capital de trabajo", agregó.

Estado general
Según contó Goettig son varios los molinos que hay en la provincia, cada uno con su historia y sus dificultades.
Hay en Colonia Nueva, en Valle María, en Diamante, Ramírez, Rosario del Tala, hay uno parado en Viale, en Nogoyá, en Concepción del Uruguay, y luego los más grandes que son el de Crespo y el de Paraná.
"El de Viale está parado por una sucesión, también es viejo, tiene más de 120 años y es de la familia Tropini. El de Diamante se vendió hace cuatro o cinco años. Acá, el de Crespo, Sagemüller, también tenía problemas pero lo sacaron a flote. El de Concepción también era de una sociedad con sus problemas, el de Tala se vendió hace siete u ocho años", contó Goettig.
Conocedor del paño, dijo que la cantidad de molinos supera lo que el mercado interno necesita y hay mucha capacidad ociosa. Desde la organización sindical a la que pertenece dijo que se presentaron proyectos de leyes y de reglamentaciones para la constitución de nuevos molinos ya que en el último período ingresaron al país muchos de origen asiático, principalmente de China. Aunque se han instalado en otras provincias, perjudican a la industria nacional. "Es que ellos pueden arrancar, trabajar un rato, parar, y muelen según la necesidad que tienen. Con los molinos tradicionales eso no se puede porque el proceso es distinto, aunque también es diferente la calidad de lo que se produce", dijo Goettig.
Desde UOMA esperan que el 3 de mayo los socios de la empresa se puedan juntar y decidan la continuidad, o por lo menos que quienes no tienen intensiones de seguir no pongan palos en la rueda y dejen vía libre para darle al molino un nuevo impulso.
"Es una picardía. No son solo los 16 trabajadores. Se trata de un lugar que representa mucho a su alrededor, le da trabajo a los camioneros, a los colonos que le venden, es una necesidad, muchas veces, de todo el pueblo", remató Goettig.
Se supo que hay trabajadores que barajan la posibilidad de realizar medidas de fuerza, aunque reina la incertidumbre de saber si la empresa continuará o cerrará sus puertas luego de un siglo y tres décadas de trabajo en la región.

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