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El merendero Corazón Solidario necesita ayuda para cocinar más días

Un día a la semana entregan la "copa de leche" y los domingos cocinan, con donaciones particulares, para 68 familias de la zona este

Lunes 11 de Mayo de 2020

En el merendero Corazón Solidario, el viernes, cumplieron los objetivos que se propusieron: cocinaron un jugoso guiso de fideos, que entregaron a los vecinos con una bolsa de pan y mantuvieron contactos con integrantes de la Municipalidad de Paraná y el centro de salud Papa Francisco. Ubicado en una casa del barrio 98 Viviendas, el sueño es que se convierta en un comedor comunitario aunque, por ahora, cocinan con las donaciones que entregan personas, vecinos solidarios que comparten sus alimentos y organizaciones sociales.

La dueña de la casa, construida por el IAPV, es Hilda Chuni Flores. Tiene 27 años, vive con su marido y sus tres hijos. El más chico es discapacitado, por el cual cobra una pensión de 9.000 pesos con la que compra pañales, medicamentos y no mucho más. Parada cerca de la olla, que ya tiene más de cuatro años y es necesario cambiarla porque la comida se pega en el fondo, contó que ella paga las garrafas de gas que utiliza para cocinar porque es beneficiaria de dos planes sociales por sus hijas.

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Chuni junto con su familia luego de cocinar el guiso solidario.

Chuni junto con su familia luego de cocinar el guiso solidario.

En la semana se enteró que la Municipalidad de Paraná repartió ollas, fue el jueves a buscar una y le respondieron que ya habían entregado las 100 disponibles. Por ahora lo único que le facilita el estado municipal es la copa de leche que sirven jueves o viernes depende de cuándo llega. La semana pasada cocinó junto a ocho mujeres del barrio desde las nueve de la mañana para entregar las porciones calientes después de las 13.

Chuni está con buen ánimo porque diferentes grupos de voluntarios se acercaron a colaborar, entre ellos los estudiantes de Trabajo Social que gestionaron un proyecto con fondos de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) que, en cuotas, entregará 10.000 pesos. “Es una respuesta a los merenderos que enfrentan la emergencia alimentaria en tiempos de cuarentena”, describió a UNO Aldana Rosset, la estudiante que colabora, junto a sus compañeros, en la barriada que sobrevive en el este de la capital provincial.

También arribaron representantes del centro de salud Papa Francisco que ingresó al plan de trabajo que idearon los militantes sociales que además gestionarán frente a los estados para extender la presencia en el barrio más allá de los tres meses que dura el “dispositivo de emergencia” que surgió en la Facultad.

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El viernes cocinaron guiso para los vecinos.

El viernes cocinaron guiso para los vecinos.

El barrio

La responsable del merendero se ilusiona con la construcción de un Salón de Usos Múltiples en donde poder organizar actividades para las madres y los chicos del barrio que hoy lo único que tienen es la canchita de fútbol. Al 98 Viviendas le falta una placita y le sobran problemas de convivencia que generan discusiones. En el barrio viven familias que tienen 12 hijos y por lo que, al no tener contención, muchos de ellos juegan en las calles y sus vecinos, los del 144 Viviendas realizan planteos. Los señalan y discriminan. “Nosotros somos los negros”, aceptó Chuni para explicar que ellos, los del 98; recibieron las casas porque vivían en ranchos que estaban ubicados en calle Hernandarias al final.

En el barrio vecino, que está a tres cuadras, viven trabajadores municipales y de la provincia con ingresos fijos por lo que las realidades son diferentes.

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El chico se encargó de retirar el guiso para su familia.

El chico se encargó de retirar el guiso para su familia.

Solidaria

La casa de Chuni Flores está a tres kilómetros en línea recta al aeropuerto de Paraná y los aviones pasan, seguido a pesar de la cuarentena, haciendo un ruido que incomoda al que no está acostumbrado. Bajo el techo de chapa el grupo de trabajo cocina para 68 familias que están identificadas con nombre, apellido y DNI. Si llega alguien que está fuera del padrón tiene que esperar que los vecinos habituales se lleven la generosa porción.

Un día a la semana sirven la leche y el domingo, la comida, a los paranaenses que habitan en los barrios 98 Viviendas, 20 de Junio y "Hernandarias al final". A 10 kilómetros del centro de Paraná están listos para cocinar todos los días pero carecen de la materia prima. “Hace dos meses que cocino los domingos porque las familias necesitan más pero no tenemos respuestas. Por eso decidimos hacernos conocer”, reconoció a UNO Chuni mientras terminaba de repartir las últimas porciones.

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Chuni junto con los colaboradores del merendero.

Chuni junto con los colaboradores del merendero.

La cocinera insistió con que desde la Municipalidad siempre le responden que “falta, que falta” y que a la provincia no llegó (a realizar los contactos). Más allá de la falta de músculos en los estados, Chuni cocina porque le hace bien para despejarse y le gusta sentirse solidaria. Su hijo integra un grupo de ocho personas discapacitadas que viven en el barrio por las que realizaron diferentes gestiones para tratar de mejorarles la calidad de vida. Tienen mucho trabajo por delante porque en la periferia del 98 Viviendas se armó un asentamiento muy precario en donde conviven personas con animales. “Necesidad hay por todos lados, todos los días”, reflexionó Chuni, que es dueña de una amabilidad que tranquiliza en el medio de un contexto donde se hace difícil soñar.

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Chuni entregando el pan a una vecina.

Chuni entregando el pan a una vecina.

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