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El largo camino a casa de los entrerrianos que viajaron al extranjero

Algunos pudieron volver, pero otros todavía están varados en el exterior, sin respuestas ni recursos, y sumidos en la angustia y la desesperación.

Viernes 27 de Marzo de 2020

A través de un decreto de necesidad y urgencia (DNU), el gobierno nacional definió el cierre de los ingresos al país a través de los aeropuertos, fronteras terrestres y puertos. La medida rige desde ayer a la medianoche, con la finalidad de evitar el ingreso de personas contagiadas.

En este contexto, son miles los argentinos que quedaron varados en el extranjero: entre ellos, muchos entrerrianos, que en algunos casos se fueron de vacaciones antes de que se declare como pandemia al coronavirus. Esto le ocurrió a Mariela Putallaz, de Villa Elisa. Tal como lo informó Diario UNO en su edición del martes, la joven llegó a México el 9 de marzo, dos días antes del comunicado de la Organización Mundial de la Salud. Todavía no se advertía la gravedad del tema y ella debía regresar a la Argentina el domingo pasado en un vuelo de Aeroméxico, que fue uno de los tantos cancelados a partir del 16 de marzo, cuando el presidente Alberto Fernández prohibió el ingreso de aviones que no pertenezcan a la flota de Aerolíneas Argentinas. “Estaba en Tulum y me vine para Cancún”, había manifestado la joven, quien pasó su primera noche en este destino en el aeropuerto, intentando volver a su casa. Luego se fue a un hostel, y los días posteriores fueron un calvario, entre numerosos formularios que llenó en la página web de la Embajada Argentina en México, eternas listas de pasajeros en las que se inscribió para poder abordar algún avión de repatriando gente, y extensas guardias en las líneas de checking para ver si tenía suerte.

Mariela contó ayer a UNO que desde las 4 de la mañana estaba nuevamente en el aeropuerto junto a un numeroso grupo de compatriotas tratando de volver, a pesar de los anuncios presidenciales. “Sale demorado un vuelo de Aerolíneas a las 10.30, pero está casi lleno, así que tengo pocas esperanzas”, confió.

Asimismo, señaló: “Hasta ahora no tenemos ninguna novedad ni asistencia de parte de Argentina. Toda la ayuda que obtuvimos fue del pueblo mexicano. Nos traen comida y una chica nos consiguió un hostel donde nos alojamos 40 argentinos. Todo es día a día”.

“Hay gente mayor, embarazadas, familias con chicos. De ánimo por ahí estamos bien, y por ahí algunos se quiebran. Estamos todos medios complicados y agotados. La mayoría piensa que las medidas que han tomado en Argentina son excelentes, pero lo que nos mata es que no nos dicen nada. Estamos como nómades, yendo y viniendo al aeropuerto para ver si podemos irnos. Llenamos formularios en la Embajada online, pero no se sabe nada”, añadió con desazón.

En la misma situación estaba Marcelo, un paranaense que prefirió mantener en reserva su apellido. Viajó a Cancún junto a su esposa el 16 y originalmente debían regresar el sábado pasado en un vuelo de Copa Airlines, pero sufrieron la cancelación, sin opciones. En su caso pudo pagar unos días más de hotel, pero hasta ayer no tenían ninguna novedad. “Esto va para largo, ya que salió el último vuelo de Aerolíneas, el Presidente suspendió las repatriaciones y somos cientos de argentinos varados”, manifestó, sin resignarse a la situación.

En su caso, también fue ayer al Aeropuerto para ver si podía abordar el último avión que salía con destino a Ezeiza, en Buenos Aires. “No estamos bien. Somos 800 en lista de espera y si no mandan vuelos nuevos estamos en el horno”, afirmó vía WhatsApp, desde la zona de checking, atiborrada de gente que, como ellos, esperaba una solución, sin posibilidad de cumplir con el aislamiento ni la distancia social que los proteja de un posible contagio de coronavirus.

Un largo periplo

También hay entrerrianos en otros lugares del mundo, y a quienes tuvieron la suerte de acceder a una butaca en un avión para emprender el regreso tampoco les resultó sencillo. Guillermo Pasarón quedó varado en La Habana, Cuba, junto a su esposa y sus dos hijos, y sin poder salir del Aeropuerto tras la cancelación de su vuelo por Copa Airlines. Sin embargo, el jueves su hermano Oscar contó a UNO que finalmente estaban regresando al país. “Tenemos que agradecer las gestiones de Miguel Gallo, que trabaja en la Municipalidad de Concordia y a quien le llegó la situación de mi hermano gracias a la solidaridad de la gente que difundió su caso”.

“La cuñada de mi hermano nos pedía documentación y planillas para llenar, porque hay muchísima gente varada en ese aeropuerto, todos juntos y expuestos a un contagio, por eso estábamos desesperados. Y mientras Miguel nos estaba ayudando, me llegó un mensaje del Consejo de Ciencias Económicas, en el que me avisaron que el senador nacional Edgardo Kueider también se estaba ocupando. Entre los dos lograron que pueda volver gente”, destacó.

Por su parte, Mabel Pérez Elena, quien viajó a Cancún el 2 de marzo en un vuelo de Latam junto con su esposo, su hija, su yerno y otra pareja de Hernandarias, consiguió regresar al país el lunes. Mientras tanto, tuvieron que esperar algunos días en Ciudad de México y finalmente pudieron llegar hasta San Pablo, en Brasil, aunque para volver a sumergirse en la incertidumbre: “Nos mandaron desde México sin vuelo de combinación, pero lo aceptamos, porque era eso o no volvíamos más. En San Pablo ese día había vuelos a las 8, a las 15, a las 20 y a las 23, pero se cancelaron todos en el momento previo a partir. Había argentinos que hacía cuatro días que estaban esperando. En un momento llegó un representante de la Embajada Argentina en Brasil, cosa que nunca pasó en México sino que nos manejábamos por wsp, y nos avisó que estaban tratando de que Alberto Fernández nos autorizara un aterrizaje”.

“Nosotros descubrimos que las aerolíneas seguían ofreciendo pasajes online, los vendían carísimos y les siguió pasando a la gente que compraba que se los cancelaban, porque no había autorización oficial para esos vuelos”, advirtió.

A la medianoche ya estaban en la zona de embarque y les anunciaron que el vuelo estaba atrasado, pero a la 1.30 por fin salieron. “Subió gente que venía desde Europa y de Cuba, que también habían llegado a Brasil, y nosotros junto a otros pocos argentinos. Quedaron muchos en San Pablo sin poder embarcar, pero supimos que el jueves llegó otro avión con un grupo que estaba con nosotros”, indicó Mabel.

“Muchos ya no tenían dinero. Nosotros por suerte no tuvimos que pagar nada aparte: nuestro vuelo original era Cancún, Lima y Ezeiza para llegar el 18. Pero al final regresamos el 23, y viniendo desde Cancún a México, de ahí a San Pablo y desde allí a Buenos Aires”, explicó. A su vez, comentó: “En México no nos informaban nada, porque los sistemas estaban caídos y nadie atendía los teléfonos y todos los días había que ir al aeropuerto a quedarse al menos siete horas diarias. Nosotros éramos seis y nos turnábamos, pero había criaturas llorando y gritando que querían volver a su casa, cansados, mucha gente sin dinero ya. Era desesperante. La pasamos mal y nos quedamos muy conmovidos por la historia de mucha gente que se tuvo que quedar sin saber qué va a pasar con su vuelo”.

Una vez en Argentina, su hija y su yerno se quedaron a cumplir la cuarentena en Buenos Aires, la otra pareja en Santa Fe y Mabel y su esposo en Paraná, adonde allegados les acercan las compras de alimentos a la puerta de su departamento para que puedan cumplir el aislamiento preventivo obligatorio por 14 días.

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