La falta de recursos afecta al Hogar de Cristo, un espacio de contención integral para personas en situación de vulnerabilidad. Precisan ayuda para continuar
07:14 hs - Martes 14 de Abril de 2026
El Hogar de Cristo funciona desde hace ocho años en calle 25 de Junio 826 –al lado de la Capilla de Lourdes–, en Paraná. Surgió en febrero de 2018, de la mano de la obra que el padre José Pepe Di Paola impulsó en Buenos Aires, y que luego se expandió a nivel país proponiendo “una red de centros barriales en las zonas más vulnerables”.
En la capital entrerriana brinda contención a sectores postergados e impulsa numerosos proyectos vinculados a talleres de capacitación laboral y de acompañamiento. En este espacio se comparte además el alimento con quienes asisten, que cada vez son más, frente a las constantes necesidades que hoy se multiplican. Además, se comparte el alimento con quienes van al Hogar, que cada vez son más, frente a las constantes necesidades que hoy se multiplican.
Sin embargo, pese a ser una red que se fue consolidando y creciendo, hoy están atravesando una situación económica muy crítica. “Esto impacta directamente en el sostenimiento de nuestros espacios, donde acompañamos a más de 80 personas todos los días. Nuestro trabajo es integral, brindamos comida, contención, escucha, acompañamiento en salud mental y oportunidades concretas. También sostenemos una dimensión espiritual, en un clima de familia donde muchas veces vuelve a aparecer el sentido, la esperanza”, señalaron en sus redes scoailes desde el dispositivo que funciona en Paraná, donde además explicaron: “Cuando los recursos no llegan, no sólo se ven afectadas las necesidades materiales. También se debilitan estos espacios de encuentro, de fe y de reconstrucción de la vida. Por eso hoy más que nunca necesitamos el acompañamiento de la comunidad. Porque creemos que nadie sobra, y que cada vida merece ser acompañada en todas sus dimensiones”.
La labor del Hogar de Cristo
En el Instagram de la institución compartieron los testimonios de algunas de las personas que forman parte de este proyecto que apunta a que más gente tengo un mejor provenir. Uno de los concurrentes contó que en el lugar “la gente se puede bañar, desayunar, comer” y precisó: “Hay psicólogos, talleres de arteterapia, talleres de regulación de las emociones. Pedimos a quien pueda, que nos ayude con alguna donación, porque el lugar está en situación crítica”.
Otro de los jóvenes contó que llegó al Hogar “con problemáticas con la droga, en adiciones”, y sostuvo: “Acá estoy en el lugar de Cristo, agradecido a esta gente que nos da una re mano, nos ayuda lunes, miércoles y viernes. Tenemos lugar para bañarnos, lavar nuestra ropa, venir a desayunar, a comer, a compartir cosas muy importantes que se reflejan en que la gente y los chicos en situación de calle puedan salir adelante. Gracias al Hogar de Cristo estamos viviendo un mejor momento. Si hay algo con lo que nos puedan ayudar, será bienvenido”.
Al respecto, Macarena Cantagallo, acompañante terapéutica que forma parte del equipo como coordinadora, describió con claridad el escenario actual y la urgencia de sostener una tarea que, según remarcó, “no deja de ampliarse”.
“Hoy estamos recibiendo a unas 80 personas por día y más de 400 al mes. Empezamos con veinte”, explicó. El crecimiento exponencial de la asistencia refleja un deterioro social profundo, donde cada vez más personas recurren al lugar no sólo por problemáticas vinculadas a consumos, sino también por necesidades básicas insatisfechas.
Sobre este punto, precisó que el Hogar de Cristo funciona como un espacio de contención integral. Allí se brinda desayuno y almuerzo, acceso a duchas con agua caliente, posibilidad de lavar ropa y participación en talleres terapéuticos y formativos. Sin embargo, su alcance va mucho más allá de lo material. “No necesariamente vienen personas con adicciones. También llegan quienes no tienen qué comer, quienes pasaron una mala noche o atraviesan situaciones familiares difíciles. Recibimos a todos”, señaló Macarena.
El trabajo se organiza con un equipo interdisciplinario que incluye profesionales de la salud mental, talleres de arteterapia, espacios de escucha y propuestas de inclusión laboral como panadería, textil y jardinería. Todo esto apunta a construir proyectos de vida posibles.
Aun así, la situación es cada vez más difícil. “La plata no está llegando a tiempo y no alcanza. Cada vez hay más gente en situación de calle y más necesidades”, advirtió la joven.
Desafío en tiempos de crisis
El aumento de personas en situación de vulnerabilidad es una de las imágenes más duras que deja la actualidad. En este contexto, el Hogar de Cristo intenta sostener no sólo la asistencia, sino también la dignidad. “Los chicos llegan con muchos problemas, pero en ese rato se sienten contenidos. Eso es lo que queremos brindar”, explicó Macarena.
Sin embargo, el sostenimiento del espacio depende en gran medida de la solidaridad comunitaria. La merma en las donaciones, producto también de la crisis económica general, impacta directamente en la capacidad de respuesta.
Desde la organización remarcan que toda ayuda es valiosa, pero hay prioridades claras. “Siempre pedimos productos de higiene: champú, jabón, papel higiénico, y alimentos no perecederos”, detalló Macarena.
Además, también reciben aportes económicos y convocan a quienes quieran sumarse como voluntarios. El espacio funciona en la capilla Nuestra Señora de Lourdes, los días lunes, miércoles y viernes de 10 a 15 horas. Allí, cada jornada comienza con el desayuno, continúa con el almuerzo y se complementa con actividades y acompañamiento.
Por otra parte, la coordinadora recordó que el Hogar de Cristo no trabaja solo. Forma parte de una red de organizaciones que intentan dar respuesta a distintas problemáticas sociales. Entre ellas, iniciativas que asisten a personas en situación de calle con comida y abrigo durante la noche. “Tratamos de unirnos con otras instituciones y trabajar en conjunto. Eso es lo que nos permite seguir adelante”, afirmó.
Ese entramado solidario resulta clave en un escenario donde las respuestas estatales no siempre alcanzan o llegan a tiempo, especialmente en áreas sensibles como la salud mental y la asistencia alimentaria.
Más allá de las dificultades, desde el Hogar de Cristo insisten en la importancia de acercarse, conocer y comprometerse. “No tengan dudas de que lo que hacemos es muy lindo y ayuda a un montón de gente. Invitamos a todos a acercarse”, expresó Macarena.
¿Cómo ayudar?
En tiempos donde la desigualdad se profundiza, espacios como este sostienen algo más que asistencia: construyen comunidad, ofrecen escucha y, sobre todo, mantienen viva la posibilidad de un futuro mejor para quienes más lo necesitan.
Para colaborar, se pueden hacer donaciones al Alias: hogardecristo-
También contactarse al teléfono: 3434-721021.