Concepción del Uruguay
Martes 11 de Diciembre de 2018

El Gordo, la vida y los afectos

"Dicen que los amigos que no están viven en cada anécdota que los recuerda. Son miles los amigos que deja el Gordo", escribió el periodista Héctor De Los Santos.

Que decir de este reencuentro. Que decir de este abrazo. Cómo imaginar tanto amor en el pecho de esos dos que tanto se han extrañado esperando este momento. Al fin con Juan Estanislao. Debieron pasar 25 años para reencontrarse con ese hijo que se le fue a los 13 años, y que en cada enero supo arrancar de su dolor las palabras más hermosas que un padre pudiera elevar al cielo.

El Gordo siempre supo que este momento llegaría, por eso mismo jamás retaceó ni una pizca de su amor a todos los que siguieron caminando en esta vida junto a él. Su familia, sus amigos, sus palabras, sus pensamientos. Sus sentimientos. Todo el amor a sus afectos. Toda la pasión en sus palabras. Todo el calor en sus batallas.


Cada logro de sus hijos desprendió de su corazón un orgullo tan pleno y sincero que sólo él pudo transformar en palabras. El amor de Patricia en cada verso, en cada momento, en cada recuerdo. La alegría sincera por la alegría de sus amigos.

La sensación siempre presente de que cada charla junto a él es interminablemente profunda, honesta, y finalmente reveladora de cuáles son las cosas realmente importantes en esta vida.

Amante de las buenas historias y contador inigualable de otras aún mejores. Apasionado por las letras de las buenas canciones y los poemas perfectos. Admirador de la buena gente, que, en definitiva, para él era toda la gente.

Su gran debilidad: Los gurises. Para ellos todo. Siempre.

Su inmensa solidaridad abrió una senda en el almanaque de su amada Concepción del Uruguay que, justo en estas fechas, conduce directo al arbolito de Navidad de los gurises que menos tienen. Hace 35 años el soñó y puso en marcha la Campaña del Juguete pensando en ellos. En pocos días, todos los que quieran recordar un poquito del verdadero Gordo Puchulu, lo verán en la sonrisa de cada chico que reciba su regalo navideño.

Como buen contador de historias fue un periodista como pocos. De esos que le ponen sentimiento a lo que escriben, y describen los hechos tratando de alcanzar la verdad en su esencia.

Peronista incorregible, con un cuenta kilómetros reiniciado varias veces en travesías interminables disfrazadas de campañas políticas que no fueron otra cosa que un pretexto para disfrutar de encuentros con amigos, guitarras y asados bien regados a lo largo y a lo ancho de toda Entre Ríos.

Dicen que los amigos que no están viven en cada anécdota que los recuerda. Son miles los amigos que deja el Gordo. Por cada uno de ellos se multiplican por cientos los cuentos que lo tendrán siempre como su gran protagonista. Sólo por eso su risa y su cariño vivirán por siempre.

El Gordo se ha ido a llenar el vaso. Aprovechemos para seguir hablando de él.

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