Causa "Melli"
Jueves 16 de Agosto de 2018

El funcionamiento del Instituto de Pediatría durante la dictadura, bajo la lupa

En el juicio a Torrealday, Vainstub y Rossi por robo de bebés, un médico que trabajó en el IPP dijo que quienes hacían guardia en ese lugar hacían un seguimiento "minuto a minuto" de los pacientes y "no se desentendían nunca".

Este jueves concluyó la segunda semana del juicio a los médicos Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi, acusados de intervenir en robo de bebés durante la dictadura. En la audiencia se escucharon testimonios que aportaron datos sobre el funcionamiento del Instituto Privado de Pediatría (IPP) durante la época de los hechos. Por esa institución, ubicada en calle España 312 de Paraná, pasaron los mellizos Valenzuela Negro en marzo de 1978, derivados desde el Hospital Militar. Uno de esos mellizos continúa desaparecido.

El pediatra Alfredo Sors fue interrogado por las partes acerca de distintos aspectos del funcionamiento de la sala de cuidados intensivos neonatológicos del IPP, con el objetivo de recoger datos útiles para determinar quién atendió a los hijos de los desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela y quién les dio el alta, entregándolos a desconocidos. El varón fue registrado como "NN López" y la mujer como "Soledad López". La niña, Sabrina Valenzuela Negro, restituyó su identidad en 2008.

Sors dijo que comenzó a trabajar poco después del egreso de los mellizos, en julio-agosto de 1978. Aportó información sobre la presencia permanente de los acusados en el lugar, ya que eran socios y además realizaban guardias. Esto implicaría que no pudieron desconocer la existencia de niños sin familiares, desamparados y uno de ellos como NN y la otra con nombre falso. También sostuvo que quien tomaba todas las decisiones y lo convocó a él a trabajar era Torrealday.

Con respecto a los egresos de pacientes señaló que quienes daban las altas eran los cuatro socios u otro médico de cabecera, externo a la institución. En ese sentido mencionó a profesionales de apellido Nasta, Urrutia y Reich. Estas altas no se realizaban los fines de semana porque debía estar presente personal administrativo para realizar la facturación por los servicios prestados. Los Valenzuela Negro, según el libro de producción, salieron el 27 de marzo de 1978, lunes posterior a Semana Santa.

En cuanto a los ingresos, ocurrían cualquier día de la semana y el médico que se encontraba de guardia era quien registraba los datos del paciente. La beba mujer ingresó el sábado 4 de marzo; el varón, el viernes 10.

El argumento defensivo para sostener el desconocimiento de los hechos es que se trataba de una "institución abierta", donde cualquier médico de Paraná podía internar niños, atenderlos y darles el alta. Sin embargo, Sors nombró solamente un pequeño puñado de profesionales externos, pero además aclaró que el médico de guardia "tenía total libertad en cuanto al seguimiento del paciente"; además "no se desentendía nunca" de la atención y hacía una evaluación "minuto a minuto" para elaborar lo que se denomina "report". Las guardias estaban a cargo de los cuatro socios –los tres imputados y el fallecido Ángel Schroeder– y los médicos de apellido Gallino, Mare y Salomone, según mencionó.

Otro aspecto importante de su declaración es que aseguró que para las derivaciones hacia el IPP desde otra institución "siempre hay comunicación de médico a médico" y que los traslados de pacientes se hacían en los autos particulares de los socios, donde uno de estos profesionales iba acompañado de una enfermera. El dato a dilucidar en cuanto a esto es qué médico del IPP fue al Hospital Militar a buscar a los hijos de Raquel Negro.

Por otra parte, manifestó que para dar el alta había que informar a la madre diferentes cuestiones acerca de cómo atender al bebé. "La presencia de la madre es importantísima", sostuvo. Con la mamá de los mellizos no hubo contacto, como es obvio, porque se encontraba secuestrada.

Militares en el San Roque
Lydia Lescano, una médica pediatra, declaró también en el juicio. Ella en 1978 trabajaba en la neonatología del hospital San Roque, que fue creada en 1973 en el área de Obstetricia. Allí también se desempeñaban Torrealday y Schroeder. Hay una hipótesis que indica que el mellizo varón estuvo primero en el San Roque y luego fue al IPP, lo cual explicaría la diferencia de seis días con su hermana. La médica no recordó esto pero si aportó un dato significativo: "Una vez vi personas uniformadas en el sector de obstetricia. Era de mañana y me llamó la atención esto, porque era un lugar donde solamente se veían médicos, enfermeras y familiares". Luego aclaró que eran militares, específicamente habló de soldados, y que eso ocurrió "durante la época de la represión".

La profesional dijo no recordar algún caso de derivación de un niño del hospital al IPP, pero no descartó que ello pueda haber ocurrido, porque la neonatología de la clínica era "de complejidad superior".

Finalmente declaró un ex empleado administrativo del Instituto, que no aportó información sobre los hechos investigados. El juicio se retomará el próximo martes a las 9.

Testimonio clave
Se espera con expectativa la declaración testimonial del médico Juan Ferrarotti, que según una testigo fue el médico que derivó a los mellizos desde el Hospital Militar al IPP. En sus anteriores testimonios, este profesional no hizo aportes a la causa, pero la mujer que declaró el miércoles recordó claramente que Ferrarotti habló personalmente al Instituto y a los 20 minutos llegó una ambulancia con un médico de esa institución que no conocía y habló con él antes de retirarse con los niños en incubadoras portátiles.

Ferrarotti presentó un certificado médico alegando problemas de salud para no concurrir al juicio: psoriasis, hipertensión y dificultades neurológicas. De todos modos, se decidió tomarle declaración en su domicilio en los próximos días.

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