El frigorífico ovino de Mansilla cambia de rumbo por la alta informalidad

El mercado informal le ganó la pulseada al frigorífico ovino, y luego de 14 años de inversión y esfuerzo decidieron dedicarse desde junio a la faena porcina

07:42 hs - Miércoles 25 de Marzo de 2026

En Gobernador Mansilla, departamento Tala, funciona el primer frigorífico ovino de la provincia creado y gestionado por una cooperativa, que fue conformada en 2012 por pequeños y medianos productores de la zona. Especializada en la faena, desposte y envasado al vacío de carne ovina, siempre buscó aportar valor agregado y formalizar el mercado a nivel sanitario, comercial e impositivo.

Sin embargo, la principal barrera con la que se chocaron desde sus inicios para afianzar su desarrollo fue la competencia desleal de un mercado informal, favorecido por la falta de controles.

En este contexto, después de 14 años de esfuerzo, acorralados por esta alta informalidad en el sector, sus integrantes decidieron tomar un nuevo rumbo y empezar a dedicarse de lleno, a partir de junio, a la faena de porcinos.

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Al respecto, Ricardo Garzia, actual presidente de La Cooperativa Agropecuaria Federada Gobernador Mansilla y uno de los principales impulsores de este proyecto, advirtió a UNO: “Entre Ríos sigue teniendo entre el 90% y el 95% de la cría y la faena de ovinos que se realizan sin inscribir los animales. Se faenan a campo, sin garantizar la inocuidad del producto”.

“Eso se dio en estas Fiestas: cada año los animales se ofertan en las redes sociales, se hacen los negocios por ese medio y se distribuyen puerta a puerta. Eso no tiene inocuidad, no tiene control bromatológico, y menos cadena de frío”, alertó.

Sobre este punto, lamentó: “Más allá de que pueda o no haber algún riesgo para la salud, que en la oveja es muy difícil, la informalidad genera que el sector no pueda desarrollarse. Ahí creo que falta una decisión política más fuerte, que sería el control de la carne ovina en negro”.

Reconversión obligada del frigorífico ovino

Cansados de advertir esta situación y no poder revertirla, fue que tomaron la drástica decisión de dejar de lado la actividad a la que le dedicaron años de trabajo e inversiones, y en la que depositaron las esperanzas de poder consolidarse para desarrollar la actividad y así generar el sustento para sus familias, y sobre todo mano de obra para la localidad.

Sobre este punto Garzia lamentó: “Ya no podemos darle continuidad a nuestro frigorífico a raíz de ese problema básicamente: de la informalidad en la faena, el transporte, el comercio y el consumo. Porque el consumidor también es responsable de esta informalidad: ya es una cuestión cultural”.

Según mencionó, la informalidad también genera que en la provincia no exista hoy un registro actualizado del stock ovino. “No sabemos cuántos animales hay, cuántos productores, qué razas predominan. Todo se hace por voluntad individual y no como parte de una política pública”, señaló. Esta carencia, advierte, impide diseñar estrategias de desarrollo y ordenamiento del sector.

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Al respecto, precisó: “Nuestra cooperativa, que estaba muy preocupada y estuvo trabajando mucho el año pasado en ver cómo se revertía esta situación y cómo hacer algún tipo de convenio con productores y todo lo demás, no pudo avanzar más. Así que desde diciembre del año pasado iniciamos un proceso que va a terminar de adaptarse en junio de este año para que el frigorífico se reconvierta al cerdo”.

“Fueron 14 años en los que armamos un frigorífico completo, con todas las cosas que se necesitaban para estar en regla, con los tres ciclos, con un montón de oportunidades. Pero hace años no vemos que haya decisiones políticas para romper este proceso de informalidad, y contra eso ya no podemos pelear”, subrayó Ricardo Garzia.

Sostener la fuente de trabajo

La última apuesta fuerte que hicieron fue impulsar las gestiones para poder comercializar su producción en el resto de las provincias del país, en 2024. Planificaron su primera faena de tránsito federal para junio de ese año, con buenas expectativas, pero finalmente no obtuvieron los resultados esperados en cuanto a ventas, y esto también los desanimó.

Según contó el presidente de la Cooperativa, llegaron a ser 25 los productores ovinos que la integraron, pero ante los embates del mercado quedaron alrededor “de seis o siete que tienen ahora ovejas, pero cada vez tienen menos animales y cada vez más apuntan a que su rodeo vaya para el consumo propio”.

“Se desarmó el sector y la Cooperativa tomó esta decisión de volcarse a la producción porcina para poder por lo menos volver a tener una fuente de trabajo; y tener algún proyecto agroindustrial en el pueblo, que no hay. Insistir con la oveja era fundirse”, confió el productor.

Reacondicionado. El frigorífico municipal de General Mansilla fue adquirido por una cooperativa agropecuaria. Foto: Gentileza/Ricardo Garzia

El frigorífico municipal de General Mansilla fue adquirido por una cooperativa agropecuaria en 2012. Foto: Gentileza/Ricardo Garzia

Ante la consulta de UNO, comentó que pasar de faenar ovejas a cerdos llevará una inversión: “No es muy grande ni muy chica, anda alrededor de los 100 millones de pesos. Hay algunas cosas que dejan de tener sustento tecnológico o valor, entonces estamos cambiando algunos bienes por otros. Lo de la inversión parecería hoy por hoy no ser una limitante, porque también los productores están decididos a hacer algún aporte, y también la Federación de Cooperativas Federales (FeCoFE) nos hizo un aporte importante”.

“Tenemos en venta algunas cosas y otras hay que comprarlas, pero estamos con el norte de que en junio como mínimo podamos empezar con las primeras faenas porcinas”, indicó Garzia.

El derrumbe, sin Ley Ovina

Hasta mediados del año 2024 estuvo vigente la entonces Ley nacional N° 25.422 para la Recuperación de la Ganadería Ovina, que había sido sancionada el 4 de Abril de 2001 con el fin de lograr la adecuación y modernización de los sistemas productivos del sector, para poder sostener la actividad a través del tiempo y consecuentemente, permitir mantener las fuentes de trabajo y la radicación rural.

Esta medida posibilitó un gran desarrollo de la actividad en diversas provincias, entre ellas Entre Ríos. Sin embargo, fue derogada tras la entrada en vigencia de la Ley Bases.

Frigorífico Ovino de Mansilla

El frigorífico ovino de Mansilla dejará de faenas ovejas

Garzia sostuvo que esta medida tuvo un fuerte impacto en el sector productivo, ya que se necesita apoyo para el desarrollo de la actividad. “De pronto ha habido algunos gobernadores que han provincializado los esquemas de la vieja Ley Ovina para que algunos pequeños y medianos productores accedan a un crédito. En Entre Ríos hay algo de eso”, dijo, en un contexto en el que esta semana el gobierno provincial, a través del Ministerio de Desarrollo Económico, anunció la entrega de empréstitos a los sectores ovino y caprino. Se trata de aportes reintegrables, de entre seis y ocho millones de pesos, solicitados por productores de La Paz, Hasenkamp, El Ramblón y Sauce Pinto.

Más allá de este iniciativa, Garzia lamentó que no haya incentivos nacionales para el desarrollo de esta actividad: “Para nosotros, que somos cooperativistas, que creemos en el asociativismo, en el cooperativismo y en las políticas de agricultura familiar como fuente de arraigo y de desarrollo, la derogación de esta Ley nacional se llevó puestos todos esos conceptos”, concluyó.