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El flagelo de la Trata, contado por Sonia Sánchez

"Terminás siendo puta, pobre y enferma", dijo sobre la realidad de la prostitución. La militante participó de actividades y de charlas en escuelas.

Domingo 15 de Marzo de 2020

Sonia Sánchez, un emblema en la lucha contra la Trata de personas y la explotación sexual en la Argentina, participó en Paraná de actividades con motivo de la Semana de las Mujeres. La activista además asistió a escuelas públicas donde compartió su experiencia de vida con estudiantes y docentes. A través de su relato brindó herramientas de prevención para desterrar este flagelo que opera como uno de los negocios más lucrativos del planeta. “Vengo para prevenir, porque vienen por nuestras hijas, nuestras nietas y nuestras bisnietas. Es darles las herramientas a nuestras adolescentes para que no las conviertan en s putas del futuro, y que los varones adolescentes, no se conviertan en varones prostituyentes. El proxenetismo, el sindicato de trabajadoras sexuales (Ammar-CTA) viene por nuestras hijas. Les dos las herramientas para que no las capten y no entren en este discurso fálico que la prostitución es trabajo”, le dijo a UNO durante una entrevista.

En todos los paneles que participó, Sonia siempre habló sin tapujos de un flagelo que vulnera los derechos y el futuro de las mujeres. Según la militante sus charlas están dirigidas a “transmitir una educación liberadora, que no tuve. Porque cuando me traficaron y me prostituyeron tenía 17 años y no había ningún programa desde el Gobierno, tampoco se enseñaba la Educación Sexual Integral en las escuelas. No tuve una profesora que me dijera ‘no migres buscando trabajo, porque no todas las personas la van a pasar bien. Mirá Sonia que existe la prostitución, existe la Trata, existen los varones que van de putas’. No tuve esas herramientas.”.

La chaqueña busca visibilizar un sistema perverso que opera desde la violencia, pero apoyado en organizaciones gremiales, ya que según denunció “la CTA de –Hugo- Yasky” participa de esta estructura, “al igual que las agencias internacionales que bajan millones de dólares en proyectos legalizados que manejan la Ammar-CTA. A nivel nacional te dicen que como mujer prostituida, mujer empobrecida, pararte en una esquina es un trabajo. Que vos podés elegir con libertad, que vos no sufrís por eso, que te vas a hacer rica, que eres dueña de tu cuerpo. Todo eso es una mentira tremendamente violenta como pasar hambre, como ser violada, porque la prostitución no es un trabajo, es violación”.

Sánchez explicó que a diferencia del “mundo adulto, que es hipócrita”, los menores a los 8 años “están mirando pornografía en el celular y la pornografía es la escuela de varones violentos. Y es la escuelas para nuestras adolescentes para convertirse en mujeres sumisas. Y ahí se aprovecha el proxenetismo, ahí se aprovechan los traficantes de personas. Para sacarle una frase a un adolescente es mucho, pero ellos preguntan y les digo que no maquillo la violencia”.

La activista feminista se declaró en contra del “regulacionismo” porque encubre la complicidad “patriarcal y neoliberalista”. Así lo fundamentó: “El discurso fálico de trabajo sexual no nació de ninguna puta en Argentina, el Banco Mundial en 1998 nos bajó a las personas que estábamos siendo prostituidas y organizadas el discurso de trabajo sexual. Decía el organismo que para trabajar en la prevención del VIH Sida, enfermedades de transmisión y la malaria, entre trabajadoras sexuales. El Banco Mundial que es una agencia internacional y fiola, a las mujeres prostituidas y organizadas, que estábamos en Argentina y dentro de la CTA, nos bajó dos identidades: la de trabajadoras sexuales y la de pares”.

En otro pasaje de su relato, condenó la estrategia política del Banco Mundial, sobre todo porque buscó imponer “un falso orgullo, porque si a la prostituta le metés el dedo en la llaga termina llorando. Según la falsa toma de decisión, ‘yo decido vender mi cuerpo, yo pongo el precio’ cuando nada de eso pasa. El precio lo pone lo vieja que estás, lo pone la cantidad de mujeres prostituidas que están a tu alrededor y el varón prostituyente. Y en tercer lugar, la negación al dolor y la tortura, que es lo más tremendo de esta identidad fálica. Terminas siendo puta, pobre y enferma”.

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