Descubriendo Entre Ríos
Sábado 04 de Agosto de 2018

El feo mapa de Iglesias aplaudido con liviandad por los diputados

El legislador manifestó su simpatía con los países poderosos del Norte y su animosidad con los sometidos de África y Abya yala del Sur

Pasan las décadas y Jauretche no pierde vigencia. Lo acaba de corroborar un grupo de legisladores con un paseo por las zonceras de su Manual.
Una ovación se escuchó en el Congreso tras las palabras de un legislador que mostró un mapamundi con trasfondo racista y colonial, y preguntó a sus pares de qué lado quieren estar, en una tácita profesión de fe por el lema que es fuente de las mayores masacres en el país: "civilización y barbarie". Primera y madre de todas las zonceras.
El oficialista Fernando Iglesias desvirtuó un discurso preparado en favor de las mujeres, apelando al mapa que más perjuicios y dolores ocasionó a las mujeres de este territorio, por siglos.
El tema que trataban es espinoso y da para un largo debate entre personas que aman la vida y la interpretan de distintas maneras: la despenalización del aborto. Pero los argumentos discriminatorios elegidos por Iglesias con un mapa en alto, y la ausencia de una esperable indignación entre sus pares, mostraron mejor el mapa de la colonización mental que el mapa de la despenalización.

¡París, París!
"¿Alguno de ustedes viajaría a hacer turismo por Siria o por Venezuela? Creo que por lo menos en Cambiemos nadie viajaría a esos países", afirmó Iglesias, sin analizar el origen de la situación política de esos dos países en estos años y aprovechando sus crisis. "Sin embargo vamos a París, donde se realizan más de 600 abortos diarios: 600 asesinatos según los que votan no; o van a Nueva York, en un país donde se realizan 2.500 abortos diarios, 2.500 asesinatos según los que votan no", reflexionó.
No preguntó si viajarían a Brasil, México o Chile, donde hay leyes distintas a las de París y parecidas a las de Venezuela. Eso le hubiera complicado la comparación tramposa. Lo asombroso fue el aplauso de las distintas bancas, y el posterior elogio de cierto periodismo de fama.
"¿De qué pluralismo, de qué libertades individuales, de qué república y de qué liberalismo podemos hablar si una parte impone su criterio a la otra?", dijo, mezclando situaciones políticas internas con el mapa en alto, en clara alusión a sus preferencias por los países "avanzados", e ignorando al mismo tiempo que en este tipo de sistemas una parte (mayoría) le impone normas al resto. ¿No es eso lo que hace su gobierno? ¿O acaso Mauricio Macri nos preguntó por el endeudamiento con el FMI por miles de millones?
En el planisferio que eligió Iglesias sobresalen Estados Unidos, Europa y Rusia, los territorios habitados por poderes opresores, que han impuesto e imponen sus criterios a los demás bajo fuego, responsables de genocidios en África, Abya yala y la propia Europa, una violencia que se prolonga hasta la actualidad por distintas vías. Los han sufrido y los sufren decenas de países, incluido el nuestro. Pero para el legislador y su claque, a los déspotas hay que buscarlos en nuestros países del Sur.
El mapa de Iglesias puede considerarse un punto de intersección colonial de los partidos, un regalo para el análisis político, social, histórico, un sinceramiento de la Argentina vencida, o mejor: un empecinamiento en las zonceras argentinas. Pocas veces se ha visto un despliegue tan abierto del complejo de dependencia.
"Voy a pedirles que hagamos un pequeño experimento: pensemos –todos los que somos Cambiemos– un solo país al que quisiéramos que la Argentina se pareciera al final del mandato de Cambiemos: piensen un país por favor (mientras iba sacando y mostrando en alto su planisferio), y después díganme en qué parte del mapamundi está. Si ese país que eligieron está en la parte verde, Norteamérica, Europa, casi toda Asia, Australia, en donde el aborto con diferencias y pocas excepciones es legal, o si queremos que se parezca a las partes rojas del mapamundi, a Latinoamérica y África, donde está prohibido".
"Pensemos un país y pensemos hacia dónde queremos que vaya el país que nos está mirando. Cambiemos", gritó, y desató la ovación. ¿Se animarían a aplaudir ese agravio en presencia de hermanos de Brasil, México, Chile, Paraguay, Bolivia, en fin, o de hermanos del África?
El discurso fue un engaño. En todos lados hay posiciones distintas sobre el asunto. Uruguay y Cuba tienen leyes diferentes de las de Paraguay, la Argentina o Brasil. Pero el hombre cortó grueso, y cosechó palmas donde cabía esperar abucheo.

Argumentos tramposos
Eso nos lleva a preguntamos si los diputados mostrarán el mismo mapamundi el día que se discuta, por ejemplo, la pena de muerte, cuando saben que en países que ellos tienen de modelo, como Estados Unidos y Japón, se aplica, y en países que detestan por "atrasados" como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, no se aplica. ¿En qué parte del mapamundi se sienten cómodos? En verdad que se metieron en un enredo.
Las cosas no son simples como fueron presentadas. Estados Unidos acepta la pena de muerte, y también Cuba, Japón, Irán. Son culturas, historias, experiencias diferentes. No da para demonizar a unos ni para alabar a otros.
Y cuando se discuta la proliferación de armas atómicas capaces de destruir el mundo en un santiamén, ¿usarán el mismo mapa, considerando que esas fuerzas letales fueron desarrolladas en el hemisferio que los deslumbra, en su letal carrera armamentista? ¿Por qué no vemos dónde están las fuerzas colonialistas, genocidas, saqueadoras y contaminantes del planeta? ¿Cuál de esos dos hemisferios está poniendo en riesgo la vida en la Tierra?
Por forzar una fundamentación, se perdieron de gozar y celebrar las maravillas de nuestro suelo, la hermandad de nuestros pueblos.

La libertad
Hay razones importantes para debatir las normas en torno de la salud. Los criterios cambian, las leyes se adecuan a las circunstancias, no son códigos de ética y tampoco deben imponer obligaciones contra las libertades. Hasta ayer, colocar el sexo en el DNI no entraba en discusión, hoy advertimos que no tiene sentido, y pronto saldrá ese dato de allí, por ejemplo, como fue desapareciendo en las escuelas la descripción por color de piel y forma de nariz.
Sobre la despenalización no se ven dos sectores en pugna sino toda una gama de posiciones, con razones y creencias a veces coincidentes, a veces encontradas, e influencias de toda índole. De hecho, en la Argentina el aborto ya está despenalizado en algunos casos y lo que pretenden algunos es ampliar el criterio para contener y acompañar a miles de mujeres que el Estado abandona y acusa a la vez. Los encuentros de mujeres tratan decenas de otras propuestas que los gobernantes no tomaron en cuenta aún, porque ponen en juego el capital, pero este debate probablemente aceite los caminos, más allá de los resultados.
En esta columna enfocamos otra cosa: esa vía de la ilusión occidental-dependiente, elegida por un legislador y aplaudida por otros. ¿Acaso no conocemos la relación Norte-Sur, la explotación de un hemisferio por el otro? ¿Nos queremos parecer a la competitividad individualista saqueadora del Norte, o al Vivir bien y buen convivir solidario de nuestros pueblos comunitarios? ¿Y por qué parecerse a alguien y no promover identidades propias, multiculturales y compartidas?
Muchos de los legisladores de ambos bandos son gente preparada, todos saben que París, Londres, Berlín, Washington, son responsables de ataques a la libertad en la historia reciente. Veamos las invasiones de Haití, Libia, Irak y otra decena.
"¿De qué pluralismo, de qué libertades individuales, de qué república y de qué liberalismo podemos hablar si una parte impone su criterio a la otra?", preguntó Iglesias y con razón. Pero en vez de señalar a los estados capaces de atacar y destruir a los pueblos, de plantar plutocracias o dictaduras a conveniencia, allí donde anidan las multinacionales más invasivas del planeta; en vez de eso, se las agarró con sus víctimas indefensas.

La verdad, lejos
El argumento demuestra, por un lado, la permeabilidad colonial de los distintos partidos, y por otro lado mide la distancia de ese ámbito con la verdad. Porque en una puja político-partidaria es muy difícil que alguien repare en armas y aliados para lograr un objetivo. Cualquier argumento vale, mientras empuje. Como este mapa, que es filo-racista si va acompañado de esta arenga: "díganme en qué parte del mapamundi está". Y para colmo, con la proyección Mercator que agranda el hemisferio Norte y achica el Sur en una desproporción descabellada. Con lo cual, pintar de un color el hemisferio de arriba deja la impresión de que todo el mundo es así, y nosotros los primitivos.
Nobleza obliga, Fernando Iglesias ha hecho contribuciones para conocer y denunciar a las mafias en el Estado y algunas (algunas) formas deplorables de corrupción, aunque la mayor fuerza anticorrupción esté protagonizada por mujeres en la Argentina. Los datos que exhibió sobre el aborto fueron para escuchar. Lo que genera rechazo es su innecesario desvío hacia el desprecio de nuestra región. Así, lo que por un instante tapó la "grieta" fue una lamentable expresión colonialista. Y la consigna era muy clara: ¡de qué lado estamos! ¿Con los blancos o con el aluvión zoológico?, faltó decir.
La mayor corrupción es la fragmentación, dice Krishnamurti. No entender la hermandad de los pueblos del Abya yala por encima de leyes transitorias y opinables; nuestra pertenencia a un mundo que hace 500 años resiste las invasiones guerreras, económicas, políticas, religiosas, epistémicas del Norte donde las principales víctimas han sido las mujeres y los niños; y llamar a que imitemos a los verdugos, es un acto de corrupción, de descomposición. Nada tiene que ver esto con el debate. El avieso mapa hizo que se aplaudiera con alguna candidez la más desenfadada manifestación colonial sostenida en el viejo y remozado eslogan "civilización y barbarie" que antes mandó matar gauchos y pueblos originarios, sin perdonar ni a los niños.

De qué lado estamos
Pintemos un mapa con los países que invadieron el mundo en estas décadas a sangre y fuego, para destruir y saquear, y preguntemos: ¿de qué lado estamos? ¿Acaso ignoran los diputados los martirios sufridos por nuestros territorios, con genocidios, esclavización, saqueos, torturas, golpes, como escalera para que los países colonialistas los encandilen con sus "progresos"? ¿Quién impone sus criterios a los demás? ¿Quién busca uniformarnos a su gusto para convertirnos en consumidores callados? ¿Dónde están los portaviones de los banqueros que corrompen al planeta? ¿Quién atropella, sostenido en sus arsenales nucleares? ¿De qué lado estamos, del lado de la buena Inglaterra que nos tiene usurpados 5 millones de kilómetros cuadrados en el Atlántico Sur, con argumentos sostenidos en los rezos y plegarias de la Royal Navy?
Decía Arturo Jauretche que cuando el zonzo analiza la zoncera deja de ser zonzo. Buen consejo para los que aceptan sin chistar el lema "civilización y barbarie", primera zoncera de muchas y machista como ninguna.
En la Zoncera número 43, Jauretche se burla de una carta de Lord Liverpool al duque de Wellington, en la que alertaba contra nuestros pueblos porque ponían en peligro la grandeza de Gran Bretaña y por tanto, la civilización. "En cuanto la zoncera se pone al descubierto, uno se pregunta si esto de la civilización a occidente u oriente no es más que un concepto relativo y puede plantearse de diversas maneras –reflexiona Jauretche–. Por ejemplo, en una oposición entre civilización septentrional y meridional (Norte/Sur), para no apartarnos de los términos geográficos. O entre gordos y flacos, que no es geográfico, pero es bastante expresivo tratándose de pueblos. Y resulta que la OEA representa la civilización occidental... pero septentrional y de los pueblos gordos, y no la civilización occidental pero austral y de los pueblos flacos", dice el pensador argentino.

Amamos el Sur
El mapa no nos sorprende. En la Argentina, el menosprecio de lo criollo marcha a dos manos. Qué difícil será para estos legisladores saber que los tomates y las papas que consumen fueron cosechados por un boliviano y no un inglés, que a las paredes de sus casas las levantó un albañil paraguayo y no un francés.
Los legisladores que están por la despenalización o por continuar con las normas actuales no precisan ese mapa feo para conversar hondamente. Frente a una pregunta torcida cabe responder: somos el Sur, queremos ser el Sur, nos sentimos cómodos en el Sur, este es nuestro lugar en el mundo, nuestro hogar; respetamos a toda la humanidad, viva donde viva, amamos el Sur, amamos a nuestros pueblos, nuestros paisajes, debatimos en el Sur, acertamos y nos equivocamos en el Sur, y (parafraseando a Juanele) no queremos estar en aquella fiesta amable (del Norte) porque sabemos de qué está hecha.

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