Miradas
Domingo 29 de Julio de 2018

El entramado electoral, más enredado


La discusión por la reforma electoral quedó hace tiempo reducida al intento por modificar la modalidad y los plazos de convocatoria para los comicios provinciales, lo que el oficialismo provincial señala como la intención de recuperar para la provincia –en la decisión del gobernador– la facultad de fijar la fecha de la votación, que perdió en la reforma que en 2015 se le hizo a la Ley Castrillón a instancias del entonces gobernador Sergio Urribarri.
En las últimas semanas el gobernador se mostró con distintos actores del peronismo provincial que apoyan esa intención, especialmente con diputados. Es en esa Cámara donde el bordetismo encontró resistencias para sancionar la reforma. Serían cinco los legisladores peronistas que no la votarían y permanecen alineados con el exgobernador Sergio Urribarri. En el planteo global de reforma electoral, el exmandatario apoyaba una ley de lemas a diferencia de Bordet que planteaba la permanencia del esquema de elecciones primarias y generales con la implementación de la boleta única. Hoy esa discusión quedó postergada y se limita ahora a si se habilita o no el desdoblamiento electoral.

En lo que al desdoblamiento se refiere, el oficialismo bordetista no puede aspirar a contar con el apoyo de Cambiemos, que eventualmente pudo avalar el proyecto de reforma cuando la discusión giraba en torno a la boleta única. Así se lo manifestaron en abril los jefes de los bloques de esa fuerza.

Pero ahora, solo acotado al desdoblamiento, la postura del macrismo es contraria. Y la del bloque radical-benedettista no termina de definirse. Si bien el referente de ese sector, Atilio Benedetti, se animó a decir el 19 de julio que no tiene problemas con el desdoblamiento, casi de manera inmediata se llamó a silencio a la espera de que Cambiemos consolide su postura al respecto.

Desde Buenos Aires no existe un guiño claro para el desdoblamiento. Es más, pese a todas las especulaciones escuchadas señalando que Bordet podría llegar a un acuerdo político con el presidente Macri para que Cambiemos no objete la estrategia, eso no parece haber ocurrido. Sí todo lo contrario. El macrismo de Cambiemos se opone a separar los comicios provinciales y nacionales, no solo porque tiene el diferencial de contar con un candidato presidencial fuerte (Macri por la reelección), y porque ese candidato espera fortalecerse en la segunda mitad del año que viene con una situación económica no tan grave como la actual, sino porque también necesita tiempo para definir sus candidatos.
Para los más entusiastas del PRO incluso existe alguna posibilidad de que el ministro del Interior Rogelio Frigerio pueda decidirse a jugar protagonizar una candidatura a gobernador en la provincia a fines del año próximo, pero eso está casi descartado si la elección es en abril o mayo. Y si Frigerio no fuese el candidato, se requiere obviamente de todo el tiempo posible para instalar otro. El macrismo entrerriano no piensa en un candidato radical a gobernador. No creen que Benedetti pueda ganar y ya descartaron a Sergio Varisco por su situación judicial como aspirante a la gobernación o a la reelección como intendente. El pulgar hacia abajo incluye al concejal Emanuel Gainza y eso explica también en parte la desazón del joven edil paranaense.

Está claro que no existen muchas alternativas para el macrismo y crear una nueva demandará tiempo. Se habla de la eventual postulación del intendente Gustavo Hein, ya que el presidente municipal de Basavilbaso es el único intendente originario del PRO en la provincia, pero lógicamente se requiere tiempo para instalar su candidatura, y lo ideal también en esta hipótesis (o en cualquier otra) es que las primarias sean en agosto.

Este panorama lleva claramente al macrismo a rechazar el desdoblamiento. Incluso saben los macristas entrerrianos que votando todo en octubre no la tendrán sencilla. La buena imagen de Bordet es real, y ellos la han medido. Por supuesto que eso no significa una transferencia directa de votos, pero es un dato a tener en cuenta. Se supone también que ya lanzada la campaña, el gobierno nacional no va a maltratar a ningún gobernador del "peronismo racional" con operaciones o aprietes del tipo que sí desplegarían para algún dirigente kirchnerista.

Y no por un gesto de bondad, sino de una razón política. Estima el macrismo que una parte del porcentaje de buena imagen de Bordet son votos propios, de quienes reconocen la gestión del concordiense en cuanto al ordenamiento financiero, o su predisposición al diálogo y el trabajo conjunto con la Nación pese a pertenecer a otro signo partidario. Y sostienen que ese apoyo podría consolidarse ante el maltrato nacional. Este es otro argumento para sostener la conveniencia de votar junto con la Nación.

Así las cosas Bordet parece obligado a intentar la sanción legislativa del desdoblamiento con votos peronistas en la Legislatura provincial. En el Senado no se evidencian mayores dificultades. Aunque no fue justamente prisa lo que mostró el bloque justicialista desde que ingresó el proyecto. Acicateada por el gobernador, la iniciativa debería tener un tránsito favorable. El tema es en Diputados. El desacuerdo con Sergio Urribarri le impide contar con votos del justicialismo; el del propio presidente del cuerpo en caso de empate y algunos más, incluyendo el de un par de legisladores del sector del diputado nacional Julio Solanas.

Sin embargo, durante las últimas horas creció el optimismo en el oficialismo provincial ya que en él hubo algunos datos que darían cuenta de que Bordet está cerca de conseguir los votos necesarios para aprobar el desdoblamiento. El diputado justicialista Ángel Vázquez había dicho el 4 de julio que la opinión de Urribarri sobre el tema resultaba determinante. "Si él lo considera necesario seguramente saldrá la ley, sino es imposible que salga", afirmó tras conocerse una información originada en el bordetismo que daba cuenta del apoyo del uruguayense Marcelo Bisogni a la separación electoral. "La realidad es que en el bloque hay como mínimo 14 o 15 compañeros que no van a decidir qué hacer con el desdoblamiento antes de hablar con Urribarri, y tengo la absoluta seguridad que entre ellos también está el compañero Bisogni", dijo el exintendente de San Benito en ese momento.

En las últimas horas el mismo legislador dio indicios de que la sanción del proyecto está más cerca al señalar: "Para mí es conveniente desdoblar pero hay que ver qué pasa en el bloque. Hay 13 o 14 compañeros que están pidiendo lo mismo: juntarse, hablar, hablar con el presidente de la Cámara y con el gobernador, para trabajar porque somos todos peronistas, y él llegó a ser gobernador gracias a todos nosotros y con la estrategia de Sergio Urribarri". Bordet ha ido mostrándose con diferentes referentes del PJ que apoyan el desdoblamiento. Con varios diputados, por caso, y es posible pensar que Vázquez expresa la reacción de acercamiento del núcleo duro de la Cámara ante la posibilidad de que el gobernador consiga los votos sin contar con ellos. Sucede que el bloque oficialista se amplió a 20 miembros con la llegada de Gustavo Zavallo y Mariela Tasistro.

Y además Bordet cuenta con el apoyo de los restos del massismo legislativo, tanto del nogoyaense Daniel Koch como del trashumante partidario Alejandro Bahler. En teoría requiere 18 de votos para aprobar la norma (mayoría simple) por lo que podría darse el caso de que se apruebe sin algunos de los miembros del PJ. Vázquez, que no es cultor de las sutilezas, dijo: "No queremos que vengan a hacer operetas, los que no jugaron dentro del partido y los que siempre estuvieron en contra". Parecía referirse por caso, al entendimiento con Bahler, que estuvo lejos de ser prolijo, ya que el diputado concordiense apoyaba la reforma a inicios de mayo, pero a principios de julio reclamaba en los medios un encuentro personal con Bordet para decidir su opinión, pese a que los argumentos del oficialismo son harto conocidos. Y luego del encuentro, que se concretó hace una semana, expresó lo central de su pensamiento al respecto: "Le he manifestado (a Bordet) que estoy totalmente de acuerdo porque estoy convencido de que esto debe ser así", explicó el dirigente que sostiene estar tejiendo vínculos con el presunto candidato presidencial Marcelo Tinelli. Lo cierto es que Bordet exhibe esta fortaleza.

Enfrente Urribarri amaga con una candidatura a gobernador el año que viene, apalancada en la figura de la expresidenta Cristina Fernández y sobre la estructura partidaria de Unidad Ciudadana. La discusión sobre si está impedido de presentarse o si existe la posibilidad de que se interprete que puede hacerlo está abierta. Hay antecedentes en los dos sentidos, pero lo que está claro es que políticamente no queda bien, dentro del justicialismo, salir a decir que no puede. Jorge Busti, el protagonista principal de la cláusula de reelección del gobernador en la reforma del 2008, y uno de los principales interesados en su contenido, lo advirtió claramente y sostuvo que si Urribarri creía que tiene el derecho presentarse, está bien que lo haga. Para que se concrete deben darse varias situaciones entre las que se cuentan que Cristina sea candidata presidencial, que su candidatura tenga buena aceptación, que Urribarri sea el candidato a gobernador del sector, que la justicia interprete que puede presentarse nuevamente; y así llegar a una situación similar a la que él vivió con Busti cuando fue candidato a gobernador por el Frente Para la Victoria en 2011, y su mentor lo fue por el Frente Entrerriano Federal. Son muchas condiciones las que deberían cumplirse.

No es probable afirmar que Urribarri va a quemar las naves en la búsqueda de una nueva postulación, ya que muchos entienden que analizar esta posibilidad es una posición de fuerza para forzar una negociación con Bordet (ante la chance de que su postulación debilite la aspiración de reeleccionista del actual gobernador. En este punto puede acotarse que -siendo o no Urribarri candidato- el kirchnerismo tiene existencia real en la provincia y será un trabajo para Bordet concitar su apoyo electoral. Tal vez por eso el viernes, en el encuentro de los viceintendentes y concejales en Santa Elena, rescató la figura del expresidente Néstor Kirchner. Igualmente el bordetismo le manda mensajes a Urribarri. El más fuerte tal vez fue, esta semana, la posibilidad de desplazarlo de la presidencia de la Cámara baja, encolumnando para ello a los mismos diputados que aprobarían el desdoblamiento electoral. El proceso de distanciamiento entre ambos referentes era inevitable, y comenzó a visibilizarse claramente en febrero, cuando Urribarri asistió a un encuentro en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) con referentes kirchneristas y fuertes opositores al macrismo, tal como se advirtió en ese momento en esta columna. Un mes antes Bordet había participado, como representante del peronismo no kirchnerista (ese al que el macrismo denomina "peronismo racional") de una gira con el presidente de la Nación por Rusia, Suiza y Francia; en lo que era tal vez la acción de más importante proyección internacional de Macri hasta ese momento. Bajo el paraguas de esa diferencia, las otras no tardarían en aparecer.

Comentarios