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El desafío de la familia tipo a los tipos de familia

Claudia Vallori, presidente del Consejo General de Educación habló del nuevo concepto de familia y destacó la necesidad de comenzar en breve con los cambios en los acuerdos de convivencia.

Miércoles 12 de Noviembre de 2014

Valeria Girard / De la Redacción de UNO
vgirard@uno.com.ar

 

 

 

 

El concepto de familia se revolucionó en las últimas décadas y nos encontramos con chicos que hablan de la novia del papá, de los hijos del marido de la mamá, de sus dos papás o mamás con la mayor naturalidad del mundo. La sociedad se transformó y las familias ya no tienen un solo formato: están las familias tradicionales, las ensambladas, familias monoparentales y homoparentales.
La escuela es una de las instituciones sociales más importantes y completamente necesaria para favorecer la inserción de los niños en la sociedad que en su futuro como adultos deberán enfrentar solos. Ante estos cambios sociales la escuela y sus docentes están frente a un desafío muy grande, el de adaptarse.
Analizando la cuestión, la profesora Claudia Vallori, actual presidente del Consejo General de Educación de Entre Ríos recalcó a UNO que el Código viene a dar forma a una realidad que está instalada hace ya mucho tiempo. “La escuela no puede ser ajena a los cambios sociales y culturales. Hay instituciones entrerrianas que ya avanzaron muchísimo en esto de aceptar la pluralidad. Habrá otras a las que les costará un poco más, dependiendo de los docentes, de las pautas culturales, de contexto social en que esté ubicada”, detalló.
El nuevo Código Civil trae una nueva forma de familia y el cambio tendrá un efecto importante en la vida cotidiana. La norma, que reemplazará a un cuerpo legal que rige desde hace más de 140 años, tendrá vigencia a partir de 2016.
Servirá de mucho al docente adquirir el vocabulario y las metodologías para tratar estos temas en la medida en que, muchas veces, ellos pueden trasladar sus propios prejuicios sin darse cuenta.
Vallori sostuvo la necesidad de acostumbrarse al cambio. “Hay pautas que cambiarán por completo. La nueva norma habla de relaciones filiatorias, ya no de padre y madre, por ejemplo. Lo que hace el nuevo código es blanquear la realidad y los docentes nos tenemos que formar y mucho para poder acompañar y orientar a los niños y adolescentes en la comprensión de estas nuevas estructuras”, dijo.
Aunque el camino para estos cambios sociales está allanado, no todas son rosas y muchas instituciones educativas aún tienen mucho para hacer. Si bien las escuelas tienen que asegurar el derecho a la educación a todos los niños del país, este tipo de realidades impactan en instituciones con distintas orientaciones y aún no saben cómo resolver el dilema.
“Hay muchas escuelas que en el marco de la enseñanza de los Derechos Humanos avanzaron en las nuevas concepciones de familia, incluso de la mano de los mismos chicos, porque ya tenemos hijos de matrimonios igualitarios en la instituciones educativas”, mencionó la entrevistada.
También habló de la apertura mental de los más pequeños: “Somos los mayores los que tenemos estructuras más rígidas, marcas fuertes en cuestiones que tienen que ver con una cultura familiar. Por eso vamos a tener que aprender y mucho”, sostuvo.
Entre otras cuestiones Vallori destacó la necesidad de comenzar en breve con los cambios en los acuerdos de convivencia de las escuelas y más a futuro reformas en los manuales y textos de lectura obligatorios. En la pluralidad, en la diversidad y en las diferencias está la riqueza; si fuéramos todos iguales, no sería tan interesante la vida en sociedad.
Esto trae aparejado una mayor complejidad en la realidad social. Hay parejas basadas en el afecto y en un proyecto de vida compartido y no pasan por el registro civil para formalizar la unión; parejas integradas por dos personas del mismo sexo que después de la sanción de la ley llamada de “matrimonio igualitario” extendió una figura tradicional como el matrimonio también a estas personas; hay personas que tras la ruptura de una pareja anterior vuelve a formar una familia, teniendo hijos de la relación anterior e incluso, de la nueva pareja; hay personas que sienten que su identidad no se condice con su sexo y que desde mediados de 2012 no hace falta que pasen por un trámite judicial largo y lleno de informes médicos y psicológicos, para que puedan solicitar el cambio registral sin la necesidad, tampoco de una intervención quirúrgica de reasignación de sexo previa. Todas estas personas y tantas otras, cualquiera sea su condición social, sexual, económica, tienen derecho a que la legislación civil las tenga en cuenta y las valore con sus igualdades y sus diferencias
La discriminación no dejará de existir, pero la educación argentina está repensándose ante la irrupción de estos nuevos modelos familiares para poder contener y formar a sus hijos en un contexto de igualdad.

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