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Día del Trabajo

El desafío de la enfermería en tiempos de Coronavirus

El relato en primera persona de cómo se trabaja en enfermería el cuidado de pacientes críticos con Coronavirus. Los reclamos por mejores condiciones laborales

Jueves 29 de Abril de 2021

El trabajo, entendido como un ordenador social, se ha precarizado haciendo mella hasta en los empleos más calificados. Es un proceso que se viene acentuando aún antes de la pandemia de coronavirus, provocando consecuencia en el plano salarial y en la falta de capacitación de los obreros. Los especialistas hablan de una prevalencia de los trabajos informales por encima de las tareas especializadas, algo que explica en buena parte algunas desigualdades económicas. En este contexto es preciso reconocer la función social de muchos empleos que estuvieron en la primera línea de batalla contra el coronavirus. La labor de la enfermería estuvo siempre en el centro de la escena: a veces se los comparó con héroes y en otras se los discriminó por ser el vehículo de contagio.

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Así las cosas, siguen atendiendo a los enfermos y a sus familias con la misma pasión del primer día. Ana Bejarano es enfermera de la terapia intensiva del sanatorio La Entrerriana y contó en diálogo con UNO la experiencia de convivir de cerca con la muerte. En primera persona relató los diferentes procesos de una emergencia inédita, y que sigue poniendo a prueba al sistema de salud, al igual que a los trabajadores que la sostienen.

“Es un proceso único en nuestra historia como profesionales de la enfermería. El 2020 fue un año distinto, como lo fue para todos, pero tuvimos que aprender en forma vertiginosa muchas cosas nuevas. Aprendimos de esta nueva enfermedad, aprender a trabajar distinto, aprender técnicas nuevas en poco tiempo. Estudiamos para cuidar y es la primera vez que nos pasa que, además de cuidar al otro, tuvimos que aprender a cuidarnos nosotros. Fue ahí donde estuvo la falla, porque tampoco pudimos cuidarnos nosotros”.

Su reflexión interpeló a los gobernantes por las falencias del sistema de salud y la falta de medidas de protección destinadas al personal de salud. Bejarano cuestionó las condiciones laborales, cada vez más precarizadas pese que se trata de trabajadores calificados. “Nos falta reconocimiento como profesionales, y la falta de promoción: aunque estudiemos da lo mismo, da lo mismo un título de pregrado o un título de posgrado. Antes de la pandemia era igual. Sucede en la parte privada como en la pública, hay algunas diferencias, pero no son las de fondo. Es una deuda que tienen los estados. En esta lucha estamos desde hace mucho. De la forma en que estamos trabajando nos hace daño”, advirtió. El día a día en una sala de cuidados intensivos conlleva una preparación especial. Pero el avance del coronavirus modificó cuestiones convencionales en la atención al paciente, y dejó al descubierto una problemática: los enfermeros no fueron formados para superar sus propios miedos y sufrimientos.

“Tuvimos sobre nuestras espaldas la carga emocional que implica la soledad de nuestros pacientes. Es la primera vez que nos tocan todas las necesidades del paciente, emocionales y de la vida diaria. No solo del paciente, sino también de su familia. La nuestra y la de nuestras familias”. reflexionó. El proceso de la muerte La terapia intensiva es el lugar más crítico en el proceso de enfermedad, y que con la pandemia se volvió más solitario y triste. “Estamos en el proceso de la muerte y habitualmente el proceso de la muerte tiene una carga emocional para nosotros, pero lo hacemos junto a las familias. Ahora ese proceso de la muerte lo tenemos que llevar a cabo en soledad con el paciente, y acompañando a la familia muchas veces por teléfono. Son herramientas que aprendimos a manejar para tratar de humanizar la asistencia, y en líneas generales hubo bastante violencia en cuanto a esto, porque se aislaron las personas ancianas. El aislamiento es agresivo, es violento, en esa cuestión tenemos que incorporar herramientas que humanicen”, enfatizó.

Entre las nuevas estrategias se incluyen el acceso al Wi-Fi, el permiso para que los pacientes puedan tener los teléfonos y así poder comunicarse con la familia. “Otra de las cosas que tuvimos que aprender son las despedidas, todos los ritos que se tienen para despedir a alguien cuando fallece dejaron de existir en la pandemia. Aparte eso lo tuvimos que suplir y facilitarle a las familias esos ritos, para que los hagan dentro de las unidades de cuidados intensivos”

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La enfermería atraviesa el momento de mayor demanda de pacientes.

La enfermería atraviesa el momento de mayor demanda de pacientes.

La respuesta del sistema

La fortaleza del sistema de salud nacional y en la provincia varias veces se expone a una demanda inédita. La multiplicación de los contagios de coronavirus coincide con otras patologías que debe atender el sistema de salud, lo que está llevando a una máxima tensión. Al respecto, la profesional evaluó: “El sistema de salud se fortaleció para la primera ola con aumentos estructurales; la verdad que no incrementaron el personal. Para el Estado no somos bienes inaugurables, no somos capital y el problema más grave es el capital humano, ya que se está pidiendo enfermeros por todos lados. Más allá de la estructura, lo más importante es el capital humano y el recurso humano no es fácil de formar, y esa es la falla que ahora está teniendo el sistema”.

El hospital De la Baxada de Paraná lanzó una convocatoria para sumar nuevos enfermeros y enfermeras, dejando al descubierto una de las principales debilidades de la estructura sanitaria. “Los enfermeros que se están pidiendo tienen que tener la capacidad de tratar pacientes críticos, la capacitación de enfermeros para que atiendan pacientes críticos es una especialidad, que como no está reconocida, como no es una necesidad aparentemente para nuestros ministerios, no los hay. Para hacer especialidad en cuidados intensivos hay que tener una formación mínima de dos años de posgrado. En muchos lugares se están pidiendo enfermeros”, argumentó.

La enfermera manifestó que desde la Asociación de Enfermería de Entre Ríos se impulsan acciones para capacitar a esos recursos humanos. Se estima que hay un faltante de 100 enfermeros en Entre Ríos para cubrir las camas críticas, que se incrementaron a partir de la segunda ola de coronavirus. En los últimos días se visibilizaron las protestas del personal de salud, y en particular de los enfermeros, en reclamo de mejores condiciones laborales.

Una de las discusiones centrales es el pedido para que se reabra la paritaria de Salud, una demanda que no fue contemplada en el acuerdo salarial que se rubricó entre el gobierno y los gremios estatales.

Un 1° de Mayo especial Bejarano reflexionó acerca del Día del Trabajo y lo que representa para los trabajadores de la salud. Sobre el significado de la fecha, sostuvo: “Hay que tomarlo como un día de reflexión; hemos decidido con los equipos que a estos días, el Día del Enfermero, el Día del Trabajo o de la Sanidad, tomarlo como días de reflexión.

"Me toca trabajar, como a muchos les tocará. Estudiamos para eso y sabemos que así tiene que ser. Primero hay que agradecer el trabajo, segundo agradezco que estoy trabajando de lo que elegí ser. Busco reflexionar sobre cómo me quiero ver, por eso no nos quedamos quietos, no quiero esto para mi profesión, porque quiero la profesión que elegí, pero me gustaría que las cosas sean distintas. Tratamos de tomar coraje para decir lo que pensamos, con propuestas".

Ana Bejarano es integrante de la Asociación de Enfermería de Entre Ríos y de la Sociedad Entrerriana de Terapia Intensiva.

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