Cada 24 de septiembre se conmemora el nacimiento del colectivo, un pilar fundamental de la movilidad cotidiana en el país, impulsado por la creatividad popular frente a la crisis
13:44 hs - Jueves 24 de Septiembre de 2026
A diario, millones de personas en todo el país se suben al colectivo para trasladarse a sus trabajos, centros de estudio o actividades cotidianas. Sin embargo, pocos conocen el origen de este transporte indispensable que en la Argentina funciona de manera continua las 24 horas, todos los días. Cada 24 de septiembre se conmemora en el país el Día del Colectivo, una fecha que rinde homenaje a una solución de movilidad genuinamente nacional.
Ingenio criollo frente a la crisis económica
La historia del colectivo se remonta a fines de la década de 1920, un período marcado por una profunda crisis económica. En aquel entonces, los taxistas padecían una drástica caída en la cantidad de pasajeros debido a que no podían competir con las tarifas más accesibles del tren y el ómnibus.
Ante el riesgo inminente de perder su trabajo, un grupo de choferes comenzó a idear alternativas para reinventar el negocio. Entre las primeras iniciativas surgieron los trayectos con tarifa fija hacia eventos deportivos o al hipódromo. La propuesta definitiva cobró forma durante las charlas en el Café La Montaña (ubicado en la esquina de Rivadavia y Lacarra). Allí acordaron organizar viajes compartidos en un mismo auto para fraccionar la tarifa total entre varios usuarios, dando nacimiento al concepto de “auto-colectivo”.
El viaje inaugural de 1928
El 24 de septiembre de 1928 se llevó a cabo el primer viaje formal de este nuevo servicio. Aquellos vehículos iniciales no eran más que automóviles particulares adaptados para llevar hasta cinco pasajeros.
El recorrido inaugural partió desde Primera Junta, realizó paradas en Plaza Flores y concluyó en la intersección de Lacarra y Rivadavia. En sus comienzos, el pasaje costaba entre 10 y 20 centavos, y el cobro no se realizaba al subir, sino al momento de descender de la unidad. Para diferenciarse claramente de los taxis tradicionales, los conductores decidieron pintar los coches de distintos colores y colocar carteles visibles con sus destinos.
Un modelo que conquistó a las provincias y al mundo
Lo que comenzó como una respuesta de emergencia superó todas las expectativas. El éxito de esta modalidad compartida impulsó su rápida propagación hacia distintas provincias del país y, con el tiempo, el modelo fue exportado a otros lugares del mundo como una innovación clave en el transporte urbano. Con el paso de los años, las carrocerías se adaptaron para albergar a más usuarios, dando lugar a los colectivos modernos que conocemos hoy.
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