Panorama
Lunes 06 de Agosto de 2018

El camino despejado para la reforma electoral

El gobernador Gustavo Bordet tendrá la posibilidad de fijar la fecha de las elecciones para cargos provinciales y municipales del año próximo, dado que el bloque de diputados oficialistas decidió acompañar la iniciativa que esta semana ingresó por el Senado. Se trata de un nuevo proyecto de reforma electoral que regula solamente dos aspectos: la forma de convocatoria y plazos de las elecciones, y también establece un porcentaje mínimo de representantes de las minorías en las listas de candidatos legislativos.
De lo que quedó en el camino, entre el primer proyecto de reforma electoral (con pretensiones de reforma política) a este proyecto, se destaca la caída del sistema de boleta única de papel y el 50% garantizado de mujeres y varones en cada lista legislativa.
De no mediar imponderables, la reforma electoral se aprobaría este mes en la Legislatura (con los votos del oficialismo basta) aunque la decisión de fijar la fecha de los comicios no es inminente.
Aprobada la norma, la elección provincial debería hacerse entre ocho meses y un mes antes de la renovación de autoridades, es decir entre el 10 de abril y el 10 de noviembre. Si la elección provincial fuera el 20 de mayo (señalando una fecha que al oficialismo podría parecerle razonable) las primarias serían a mediados de marzo y Bordet podría demorar la convocatoria hasta mediados de enero.
¿Puede coincidirse en que Bordet, quien es hasta ahora el único aspirante a la gobernación por el justicialismo, tiene mayores chances de ganar si la elección es separada de la nacional? Sí, dado que el sector de los gobernadores no kirchneristas no tiene un candidato presidencial fuerte, es más, no tiene candidato presidencial; mientras que Cambiemos tiene a Mauricio Macri. Es cierto que la imagen del actual presidente ha caído notablemente y puede seguir cayendo, pero sigue teniendo una intención de voto que no tiene ningún referente del denominado peronismo federal.
Pero además, y tal vez más importante, Cambiemos no tiene candidato a gobernador definido y tampoco tiene candidato a intendente en varias ciudades, comenzando por Paraná (que representa más del 20% del padrón provincial).
Al macrismo no lo convence ningún candidato radical. De Atilio Benedetti dicen que tiene el escudo radical en la frente y que ya perdió una vez; de Sergio Varisco sostiene que a raíz de su situación judicial no tiene ninguna chance, ni en Paraná ni en la provincia; y la expectativa en que sea el ministro del Interior Rogelio Frigerio parecen desvanecerse. La única posibilidad de que el hijo pródigo de la Mesa Chica macrista se presente en Entre Ríos requiere que la elección sea en octubre y que Macri valore necesario jugar fuerte en la provincia. Nada parece cercano, y encima dejaron de circular las encuestas muy favorables al ministro del Interior que el año pasado surgían con frecuencia.
El plan B del macrismo es postular al único intendente del PRO que hay en Entre Ríos, Gustavo Hein, el presidente municipal de Basavilbaso. El perfil de este empresario de la fumigación agropecuaria es desconocido. Apodado por sus amigos de juventud como Manotas por el más o menos recordado pulpo de los dibujitos animados (Squiddly Diddly originalmente en inglés) que se aburría de su monótona vida en el acuario; Hein es empresario de servicios agropecuarios especialmente dedicado a la fumigación de los sembrados. Incluso antes de ser intendente fue protagonista de noticias vinculadas a incidentes por el rechazo a la forma en que se desarrollaba esa actividad. Dirigente de la Federación Agraria Argentina en la delegación Basavilbaso entre 2008 y 2009 forjó allí una relación fuerte con el hoy senador nacional Alfredo De Ángeli, que fue quien lo impulsó a la arena electoral. En el terreno de las historias políticas del Departamento Uruguay se dice que en algún momento desde el Clan Scelzi se señaló que el peronismo de Basso debería haber sumado a Hein, ya que mostraba alguna simpatía con el sector, pero la sugerencia no fue recibida por los referentes de ese territorio.

Unidos triunfaremos

Lo cierto es que el aspecto de las conveniencias electorales está claro. Los argumentos reivindicativos del federalismo contrapuestos al costo electoral de votar en elecciones separadas vienen esgrimiéndose desde hace décadas, y aunque resulten atendibles, no suelen ser la explicación de una u otra decisión.
Así el sector macrista de los bloques legislativos de Cambiemos se opone claramente y al sector radical le desagrada a medias el eventual adelantamiento, puesto que eso aumentaría las chances de Benedetti, cuya imagen ya está instalada de anteriores elecciones.
Para evitar el desdoblamiento Cambiemos dependía de que el peronismo en la Cámara de Diputados mantuviera posiciones enfrentadas. Una vez acordada la postura del megabloque oficialista (que sumó a los diputados massistas y bustistas para esta decisión), dirigentes de Cambiemos sostuvieron que la supuesta pelea entre Urribarri y Bordet era una mentira y que con este acuerdo en favor de la reforma quedaba comprobado; lo que en algún punto equivale a decir que su estrategia estaba supeditada a que se mantuviera esa tensión; por lo que se puede pensar que si entre Bordet y Urribarri no hubiera diferencias, Cambiemos no tenía plan para oponerse a esta reforma.
Al margen de esa suposición, plantear el apoyo del bloque de diputados solamente como un acuerdo entre el exgobernador y el actual significa subestimar el criterio propio y la capacidad política de los diputados peronistas. Si bien la composición del bloque oficialista está lejos de tener el aceitado funcionamiento de la recordada "cooperativa" tampoco hay que comprarlos por quedados. Hay varios que deciden por sí solos, por caso José Allende, quien ya estaba en esa banca cuando Bordet ni soñaba con ser intendente de Concordia.
Varios de los diputados justicialistas acuerdan con esta iniciativa porque entienden que resulta necesaria, más que porque respondan a una u otra conducción. Necesaria para el peronismo, y para ellos. E incluso se permitieron dudar sobre si iban a apoyarla o no porque saben que ahora ellos tienen la sartén por el mango.
Hubo algunos diputados que fueron convocados al Ministerio de Gobierno para acompañar con su firma el proyecto, que primero iba a entrar por Diputados, y se negaron. Una cosa es votarlo, y otra firmarlo. Finalmente el Ejecutivo desconfió más de los que se apuraron para firmar y evaluando el costo que tendría semejante gesto, lo metió por el Senado, donde después de haber hecho tantas declaraciones, a ningún senador oficialista le quedaba margen para retobarse o pedir algo a cambio del apoyo.
Esa idea de que la reforma es necesaria puede compararse con aquella recordada reforma de la Ley Nº 3.001 (de municipios) hecha en 2006 cuando se incluyó la posibilidad de una reelección para los intendentes de primera categoría, lo que mejoró la perspectiva electoral del justicialismo al año siguiente.
Es razonable pensar que la voluntad de los legisladores adquiría mayor peso en la medida en que aumentaba el tironeo entre el bordetismo y el urribarrismo. La supuesta candidatura a gobernador de Urribarri opacando las chances de Bordet de ser reelecto 2019 se contrapuso con la eventual remoción del exgobernador de la presidencia de la Cámara, con la que se amagó desde el bordetismo.
Varios diputados justicialistas no se encolumnaron en ninguna de estas acciones. Acordaron lo que mejor conviene a todos, a ellos también. Desde el punto de vista del pragmatismo, no resulta entonces extraño que se pongan de acuerdo entre los justicialistas.
Obviamente que en la argumentación política muchas veces es importante que lo que se dice parezca verosímil y además se entienda con facilidad, al margen de que se ajuste estrictamente a lo ocurrido. Así se habló de la supuesta debilidad de Urribarri por haber acordado que se desdoblen las elecciones, pero lo cierto es que sus chances de ser candidato a gobernador en octubre de 2019 en la boleta kirchnerista parecían bastante lejanas.
Con esta reforma, el exgobernador podrá competir contra la lista de Bordet dentro de la interna y si va en los primeros lugares de la lista de candidatos a diputados provinciales, tendrá garantizado sumarse a la lista que compita en la elección general, para lo que su sector debería cumplir el accesible requisito de el 15% de los votos en la primaria.
Se habló también de lo que Bordet resignó desde el primer proyecto: la boleta única de papel o el 50% de lugares asegurado para mujeres y varones en las listas legislativas. Lo cierto es que siempre la decisión fue de los legisladores y en todo caso, si Bordet está convencido de la importancia, puede dar un gesto conformando la lista de diputados con la mitad de mujeres, ya que nada lo impide. Tal vez por eso se muestra renuente a prometer lugares en la lista para el año que viene. Tal vez para evitar ser presionado con esas pretensiones, el nuevo proyecto ingresó por el Senado.
No parece en absoluto una posición de debilidad la del gobernador que tendrá en su poder la decisión de la fecha de las elecciones y sigue siendo el único aspirante del justicialismo a la Gobernación. A la voluntad de renovar la oferta electoral del justicialismo Bordet puede demostrarla igualmente aún sin una ley que obligue a determinados porcentajes.

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