La invitación es todos los jueves a las 17. Entre charlas y actividades, este encuentro busca fomentar la participación y los vínculos en la vejez.
07:50 hs - Jueves 14 de Mayo de 2026
En una sociedad cada vez más acelerada, donde los vínculos parecen diluirse entre obligaciones, pantallas y distancias, hay un problema silencioso que crece al mismo ritmo que aumenta la expectativa de vida: la soledad de los adultos mayores. Frente a esa realidad, en Paraná surgió una iniciativa tan sencilla como profundamente humana: crear un espacio para el encuentro, para conversar y volver a sentirse parte.
La propuesta se llama “El café del encuentro” y tuvo su primera edición hace casi un mes y desde entonces continuó cada jueves, desde las 17, en el local gastronómico ubicado en la intersección de las calles Colón y San Juan. Detrás de la idea está Norma Alonso, licenciada en Psicología especializada en Gerontología y una de las impulsoras del Foro por los Derechos de los Adultos Mayores en Entre Ríos, quien viene trabajando desde hace años en temáticas vinculadas al envejecimiento poblacional y la calidad de vida de las personas mayores.
Una iniciativa que enaltece el encuentro
Sobre esta iniciativa, explicó a UNO que la idea es generar encuentros porque “la soledad no deseada trae enfermedades emocionales, pero también biológicas”. Y advirtió que los fines de semana suelen ser especialmente difíciles para muchas personas mayores. “Antes eran momentos familiares, de reuniones, de visitas, de encuentros en los templos o en las casas. Pero a medida que la gente envejece, muchas veces se queda sola. Hay pérdidas, duelos, hijos que viven lejos, amigos que ya no están o simplemente se termina la rutina laboral y desaparecen esos vínculos cotidianos”, reflexionó.
La iniciativa apunta justamente a romper ese aislamiento. La propuesta es simple: compartir un café y conversar. “Queremos que sea una salida normal. Una salidita social en la ciudad. Que la gente se encuentre, se conozca y pueda generar vínculos”, explicó Alonso, quien además fue sumando en cada reunión charlas con especialistas en diferentes temas de interés. Hoy será el turno del arquitecto Yamil Schreider. “Nos brindará interesantes propuestas ante la transformación demográfica, que dio en llamar ´Re habitar lugares´. Graduado en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), es docente de la Escuela Superior de Sanidad de la Facultad de Bioquimica y Ciencias de la Salud de la UNL”, precisó Norma.
La impulsora aclaró además que el objetivo no tiene relación con grupos de “solos y solas” ni espacios de citas. La intención es crear redes de compañía y socialización para personas mayores que muchas veces tienen ganas de salir, pero no saben con quién hacerlo. “A veces alguien quiere ir a una peña, a una actividad cultural o simplemente a caminar, pero no se anima a ir solo. Entonces saber que allí va a encontrar a otros compañeros del café puede generar ese empujón”, señaló.
La propuesta ya despertó interés incluso fuera de la provincia. Según contó Alonso, profesionales y referentes vinculados a la geriatría y la gerontología de distintos países enviaron adhesiones al proyecto, con la expectativa de que experiencias similares puedan replicarse en otras ciudades. “Nos escribió gente de Buenos Aires diciendo que esto debería hacerse también allá. Porque la soledad de las personas mayores está pasando en todos lados”, comentó.
Sociedad que envejece
La propuesta aparece en un contexto demográfico que, según especialistas, transformará profundamente la vida social en las próximas décadas. En este marco, Alonso remarcó que el envejecimiento poblacional ya no es una proyección lejana, sino una realidad concreta. “Pasado el 2030, más de la cuarta parte de la población de las ciudades será de personas mayores”, explicó.
El fenómeno se combina además con la caída de la natalidad y con la migración de jóvenes hacia otras provincias o países en busca de oportunidades laborales. “Los viejos crecemos en ancho y en largo porque hay longevidad, pero hay menos nacimientos y menos recambio social”, describió gráficamente.
La referente señaló que esto traerá desafíos enormes para las comunidades: menos cuidadores, menos personal de salud y una necesidad creciente de fomentar el autocuidado y la autonomía, y sostuvo: “Tenemos que trabajar para que las personas mayores sepan que su salud dependerá mucho más de ellos mismos que de las ciencias”.
En ese sentido, remarcó la importancia de mantener la actividad física, los vínculos sociales y proyectos personales incluso después de la jubilación. “Hoy sabemos que el músculo es fundamental. Hay que caminar, moverse, hacer fuerza, mantenerse activo. Pero también hay que tener motivaciones, ganas de salir, de conversar, de aprender cosas nuevas”, expresó.
Lejos de asociar la vejez con pasividad o retiro definitivo, Alonso planteó una mirada mucho más dinámica de esta etapa de la vida. “Hoy los 60 son como los 40 de antes. La vejez empieza recién a los 80”, aseguró.
Y ejemplificó con historias de personas mayores que continúan trabajando, emprenden nuevos proyectos o incluso empiezan carreras universitarias. “Tengo un maestro arquitecto, muy grande ya, que decidió estudiar antropología porque siempre le gustó. Y hay personas de más de 70 u 80 años cursando en la universidad”, relató.
Volver a encontrarse
La propuesta del café busca justamente eso: devolverle valor a lo cotidiano. A una conversación. A compartir una mesa. A sentirse esperado por otros.
Por eso eligieron un lugar céntrico, luminoso y accesible, pensado para que las personas puedan llegar cómodamente. También remarcaron que no es necesario inscribirse previamente y que el único gasto será consumir un café. “Queremos que esto pueda repetirse en otros barrios y en otras ciudades. Que existan espacios donde la gente mayor pueda encontrarse”, explicó Alonso.
La iniciativa también apunta a generar una especie de red informal de acompañamiento social. Personas que quizás no se conocían, pero que empiezan a coincidir en actividades culturales, salidas o encuentros. “Lo importante es que sepan que hay alguien esperando del otro lado”, resumió.
En tiempos donde las grandes soluciones parecen complejas y lejanas, la propuesta apuesta a algo elemental: combatir la soledad con presencia, conversación y compañía. A veces, apenas hace falta una mesa, una taza de café y alguien dispuesto a escuchar.