Miradas
Domingo 06 de Mayo de 2018

El arrastre electoral, según Morchio y Baglini

El jueves por la noche el presidente del bloque de senadores de Cambiemos, Francisco Morchio (Gualeguay), envió a los medios de comunicación un comunicado que luego alguno tildaría de inoportuno. Venían de reunirse los legisladores macristas con el ministro del Interior Rogelio Frigerio, y Morchio informó que en ese encuentro se había decidido rechazar uno de los aspectos del proyecto de reforma electoral que envió el gobernador Gustavo Bordet a la Legislatura. Puntualmente, acordaron rechazar la posibilidad de realizar las elecciones provinciales en una fecha diferente a la nacional. El proyecto del gobierno entrerriano plantea la posibilidad (no la obligación) de que la fecha de la votación provincial no coincida con la nacional. De darse el desdoblamiento, la mayor posibilidad es que la fecha elegida en la provincia sea anterior a la elección presidencial, que suele ser a fines de octubre.


Con esto volvería a estar en vigencia la posibilidad del Ejecutivo de adelantar las elecciones provinciales, que existió en Entre Ríos desde la década del 30, cuando se sancionó una ley que habilitaba a votar el tercer domingo de marzo, lo que ocurrió por última vez en 2007, cuando fue electo por primera vez Sergio Urribarri como gobernador. En aquella oportunidad se señaló como una desmesura que se elija a un gobernador nueve meses antes de asumir. El proyecto de reforma actual plantea, en cambio, un esquema un rango de fechas más razonable, permitiendo que las elecciones se puedan realizar entre el 10 de abril y el 10 de noviembre.


Convengamos que siempre se habla de adelantamiento de la fecha respecto de la nacional porque es poco probable que se vote en noviembre, aunque una vez ocurrió, el 23 de noviembre de 2003, lo que generó inconvenientes para el armado del gobierno electo, que debió asumir dos semanas y media después.


La facultad de realizar las elecciones en una fecha diferente a la nacional dejó de estar disponible en Entre Ríos en 2014 cuando, por una razón no muy conocida, se incluyó en la ley electoral (ley Castrillón) que las primarias en la provincia deberían realizarse el segundo domingo de agosto. Lo que ahora plantea el oficialismo entrerriano es dejar de estar obligado a la simultaneidad electoral; es decir, tener la posibilidad de elegir la fecha de las elecciones y eventualmente realizarlas antes, aunque con un mecanismo más razonable, que no obligue a anticiparlas nueve meses.


Según Morchio, en la reunión de los legisladores de Cambiemos se acordó el rechazo a esa posibilidad por una cuestión de costos, es decir que se pretende mantener la obligación de votar en la misma fecha de la elección nacional para ahorrar, aprovechando el operativo electoral nacional. El argumento es tan conocido como cuestionable, si se entiende por un costo innecesario el que demanda el dispositivo para que los entrerrianos se pronuncien. Por supuesto que el ciudadano de a pie puede pensar que se trata de un gasto innecesario y también puede pensar que “la gente” se molesta si tiene que ir a votar varias veces en el año. Pero eso en boca de un dirigente político adquiere otra relevancia, porque necesariamente se comparan las posturas de ese dirigente y de su fuerza política ante situaciones similares.



No existe mayor registro periodístico acerca de qué pensaba Morchio años atrás del tema debido, principalmente, ya que su irrupción en cargos políticos de primera línea se produjo en 2015, cuando integró la lista de Cambiemos postulándose como senador. El jefe del partido de Morchio, Mauricio Macri, fue electo jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 3 de junio de 2007, año en que las elecciones presidenciales se desarrollaron en octubre. Y fue reelecto en 2011 el 31 de julio. Ese año también las presidenciales fueron en octubre. Alguno podrá suponer que esa conducta obedeció a que una ley de la ciudad mandaba a votar antes, pero se sabe que las leyes se pueden cambiar. Sin embargo no se hizo entre el primer y segundo gobierno de Macri, sino que se mantuvo el desdoblamiento. No hubo intención de “ahorrar” en ese momento. Ahora sí el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, planea que en la Ciudad de Buenos Aires se vote en octubre, pero no para ahorrar, sino para apuntalar el intento de reelección de Macri, ya que en ese distrito el PRO tiene una alta intención de voto, y Larreta también va por la reelección. Está claro que el argumento del ahorro es atacable, pero posiblemente nadie lo tomará muy en serio. Salta a la vista de los legisladores de Cambiemos que el justicialismo entrerriano, que tiene a Bordet como candidato natural, tiene mayores chances de ganar la elección si esta no es conjunta con la elección nacional: y que, en cambio, si se vota todo junto, aumentan las posibilidades de Cambiemos, dado que ellos sí tienen un candidato presidencial fuerte, que es el presidente Macri (y hasta un muleto fuerte, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal), mientras que el peronismo a nivel nacional carece de un candidato potente, y encima está dividido.


Claro que aunque eso resulte evidente, no es fácil asumir públicamente que se prioriza una especulación electoral en la toma de esta decisión. Por supuesto que podrá decirse a favor de Morchio que es legítimo –además de lógico– basarse en lo que resulte electoralmente más conveniente para el sector y que, al fin de cuentas, si Bordet decide adelantar la elección provincial, lo hará respondiendo posiblemente a las mismas motivaciones. Lo que sucede es que la determinación de la fecha de las elecciones por parte de un gobierno provincial es un acto de federalismo, y negarle esa posibilidad, va en contra de ello. Además Cambiemos impulsa a nivel nacional una serie de cambios electorales (con la Boleta Única Electrónica como principal innovación) que, según explica, tienden a hacer más transparente la expresión de la voluntad del elector y más genuino el mandato popular.




El ministro Frigerio ha dicho en cientos de oportunidades que ese sistema es “más transparente, seguro, confiable y eficaz” y que reemplaza a un sistema amañada y criticado, como es el de la boleta sábana, que es el que actualmente está vigente en la provincia. La principal crítica que se le formula a la boleta sábana es que permite el arrastre electoral, esto es que un buen candidato a presidente, a gobernador o a intendente motive al elector, y que por votar la boleta completa resulten favorecidos malos candidatos a legisladores o concejales; o lo que es más común, que un candidato a gobernador o a intendente con baja intención de voto se favorezca electoralmente por ir en la boleta de un candidato presidencial potente; o bien un intendente por tener un buen candidato a gobernador o presidente en su boleta. Incluso para evitar el arrastre, la legislación electoral de algunas provincias obliga a elegir el gobernador en fecha diferente a la elección nacional, ya que la simultaneidad se considera nociva para la autonomía del elector. Esa autonomía es la que también quiere fortalecer Cambiemos a nivel nacional. Tal vez por eso resulta incómodo para el senador Morchio, y tal vez también para otros dirigentes de Cambiemos, decir que como el arrastre de octubre del año que viene los favorecería a ellos, ahora no lo ven tan mal.


Ahora bien, suponiendo como real la situación electoral que describen las encuestas, de un Cambiemos victorioso en el escenario electoral de 2019 y que ese escenario se mantenga hasta el año que viene, consolidando a Macri como el gran elector, faltaría poco para que los mismos legisladores de Cambiemos se pronuncien en contra de la boleta única, porque también es un mecanismo que debilita el arrastre y favorece la autonomía del elector en la decisión que tome en cada categoría. Para rechazar la boleta única (que Cambiemos impulsa a nivel nacional) los legisladores macristas entrerrianos no podrán recurrir al argumento del costo del sistema, y entonces deberán ser un poco más creativos; o asumir la vigencia del reconocido teorema de (Raúl) Baglini que –aunque admite algunas variantes– señala que cuando más cerca está un grupo político de acceder al poder, más conservadores se vuelven sus planteos. En este caso, según Morchio, Cambiemos ya no vería con malos ojos el arrastre electoral, porque esta vez los favorecería a ellos.


La reunión

Si bien el comunicado del jefe del bloque de senadores de Cambiemos fue la única información oficial que circuló sobre el encuentro con Frigerio, se supo que la agenda de la reunión fue más amplia, no solo en aspectos del proyecto de reforma, sino en otros puntos de la agenda legislativa. También se analizó la tensión planteada con el sector que lidera Atilio Benedetti tras el quiebre del bloque de diputados provinciales. Algunos legisladores macristas se mostraron entre sorprendidos y molestos por el espacio que el diputado nacional entrerriano consigue en medios políticos y periodísticos porteños, a partir una buena relación con el presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR y jefe del interbloque de Cambiemos, Mario Negri.



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