Descubriendo Entre Ríos

El agua entra al aula como reina y nos baña en preguntas

Pagó 150 pesos por medio litro de agua, donde dos ríos dan 42 millones de botellitas por segundo. Paradojas para conocernos, en la escuela.

Domingo 24 de Abril de 2022

En lo que decimos tic-tac, los ríos Paraná y Uruguay nos entregan medio litro de agua por persona a todos los habitantes de la Argentina. ¿Entonces por qué cuesta tanto poner un vaso en la mesa?

Los 8 mil millones de seres humanos del planeta podríamos recibir un botellón con cuatro litros de agua por día con sólo tomar 8 segundos del agua dulce que pasa por los ríos Paraná y Uruguay en cada jornada, es decir, sin tocar el resto de los 86.392 segundos que tiene la jornada.

Con el 0,01 por ciento del agua de nuestra cuenca tomamos agua todas las personas del mundo. Así y todo, una turista pagó en una ciudad de Entre Ríos 150 pesos por una botellita de medio litro de agua, lo cual indica que por el botellón completo que decíamos debiera abonar 1.200 pesos.

La ecuación llama la atención sobre costos de potabilización, envasado, transporte, comercialización, cuidado, del más preciado insumo humano en una de las regiones privilegiadas del planeta, Entre Ríos, donde “el agua manda”, como han dicho con lucidez en Gualeguaychú. O debiera mandar.

Ahora: las comunidades que en comparación con el resto tenemos más agua a disposición, por lejos, ¿la atendemos como merece?

Más nos sorprendemos del abismo entre la riqueza líquida y su costo en la mesa al saber que nuestro territorio suma al agua superficial enormes acuíferos cercanos y profundos de agua potable, que se recargan de manera permanente. Y bien: todo eso y mucho más a nuestro alcance, en un libro que acaba de publicar el Consejo General de Educación, el primero de una serie sobre nuestros bienes naturales. Para aplaudir.

Primer tomo

“Bienes naturales de Entre Ríos. El agua” es un libro de 255 páginas con fotografías, cuadros y mapas que nos permiten ubicarnos en cada cuenca. Saberes al alcance de todos. Una guía necesaria para iniciarnos en los caminos del agua que nos llevarán también a alimentos, navegación, deporte, recreación, aves, peces, oficios, migraciones, historia, artes, y todo lo que nuestra creatividad nos permita.

Esta obra nos estimula a cultivar otros modos del saber, donde las definiciones y las cantidades no se chocan con la música y la poesía, de manera que cada docente, cada estudiante, y cualquier vecina o vecino, podrán navegar el territorio en su historia, su geografía, su gente, sin esperarlo todo de un libro, claro está.

“Los estudiantes de nuestra provincia tienen el derecho a vivir en una sociedad construida en el conocimiento y en la soberanía sobre los bienes territoriales”, dice Martín Müller, presidente del Consejo General de Educación que tomó este desafío a través de su Programa de Educación Ambiental. Y de paso anuncia en el prólogo que la obra “se constituye como el primer tomo de la colección sobre los bienes naturales de la provincia”.

Cuando nos aprestábamos a imaginar, entonces, que siguen obras sobre el suelo y distintas manifestaciones de la biodiversidad, con una organización que permite el acceso a la niñez y la juventud, nos enteramos que acaba de salir el segundo tomo de Bienes naturales de Entre Ríos: La Biodiversidad. Los dos libros, digitales por ahora, son bienvenidos en las aulas y en todos los ámbitos.

Todas las cuencas

El texto del primer tomo, enfocado en el agua, ubica a la Argentina en el mundo, y al litoral dentro de la Argentina, con datos que permiten valorar la riqueza en agua de nuestra zona, al saber que el 15 % del país es semiárido y el 61 % árido, de modo que la región húmeda abarca sólo el 24 % del territorio nacional. Claro que en esta región húmeda es la provincia de Entre Ríos, por lejos, la que posee mayor volumen de agua dulce disponible en superficie, a través de las cuencas de los afluentes de los ríos Paraná y Uruguay, y las cuencas interiores de los ríos y arroyos Gualeguay, Guayquiraró, Mocoretá, Nogoyá, Feliciano, Las Conchas, Gualeguaychú y el delta. La suma de los ríos y arroyos supera dentro de nuestras fronteras los 41.000 kilómetros lineales (más que una vuelta completa al planeta). A los que se agregan los acuíferos cercanos (Paraná, Ituzaingó, Salto Chico) y el gran acuífero Guaraní con 37.000 km3 de agua, es decir, comparable a una piscina del tamaño de la provincia de Entre Ríos con 500 metros de profundidad (compartida, claro, con los países vecinos).

Los usos del agua pueden sorprendernos. En la provincia, por caso, se estima que los humanos aprovechamos de manera directa menos del 14 %. Las vacas menos del 6 %. Y el principal consumo se da en la agricultura, especialmente en las arroceras (77% del total). Con esta rareza: a pesar de contar con miles de kilómetros de ríos y arroyos, además de lagunas y deltas, el 74 % del agua de riego se origina aquí en fuentes subterráneas. Por ahora es así.

También resulta muy interesante el concepto de “agua virtual”. Para hacer un solo kilo de soja se requieren 2.300 litros de agua, y para un kilo de carne 16.000 litros.

“El Agua Virtual (AV) representa el cálculo de la cantidad total de agua que se requiere para obtener un producto, lo cual incluye el agua utilizada durante el cultivo, el crecimiento, procesamiento, fabricación, transporte y venta de los productos. Para cada alimento y producto agrícola o industrial se puede calcular el contenido de agua virtual y se dice que es virtual porque no está presente en los productos finales”, leemos en la obra, escrita y revisada por estudiosos y científicos de primera línea en temas de la biodiversidad, y con fotos espléndidas de diversos artistas.

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Delta. El litoral sobresale en el mundo por la abundancia de agua superficial en paisajes admirables.

Delta. El litoral sobresale en el mundo por la abundancia de agua superficial en paisajes admirables.

Cuánto consumimos

“La disponibilidad per cápita en Entre Ríos es de 288.635 metros cúbicos por habitante por año, mientras que la misma para Argentina es de 22.600, lo que representa una disponibilidad per cápita mayor a 10 veces el nivel nacional”, leemos en la página 87 de la obra.

Si nos concentramos en el agua superficial, veamos estos números: “La provincia alberga una disponibilidad de agua privilegiada a nivel nacional y mundial debido a la abundancia de cursos y cuerpos de agua. En este sentido, la disponibilidad hídrica estimada para Entre Ríos ronda los 21.200 metros cúbicos por segundo (correspondiente a los ríos Paraná y Uruguay) lo que representa aproximadamente el 82% del agua superficial de nuestro país (25.836 m3 /seg)”.

El dato no deja de sorprender. Ocho de cada diez litros de agua superficial pasan por Entre Ríos. Claro que los ríos Uruguay y Paraná son compartidos, por eso diremos que esos números pueden confundirnos un cachito. Se comprende mejor si miramos la cuenca, en nuestro caso, el litoral, sin pensar tanto en ríos como fronteras.

La obra del CGE ofrece datos sobre cada cuenca, con mapas incluidos, y fotografías, y explica lo que significan las cuencas, los humedales, los sitios Ramsar, es decir, ayuda a entender la importancia del agua en el mundo y en nuestro lugar. También aborda la distribución del agua para el consumo humano, la energía, la producción de alimentos, la recreación.

En problemas

No todas son flores, claro. Lo interesante del texto es que, si bien expone datos oficiales, muestra algunos de los numerosos y hondos problemas que se plantean en el ambiente. (No esperamos de una obra del estado una enumeración de deudas con el ambiente, de ahí que consideremos un paso alentador cierta apertura a las problemáticas). Leemos, por caso: “En muchos países, hoy en día la mayor fuente de contaminación del agua es la agricultura… los causantes de la contaminación son los fertilizantes y plaguicidas utilizados para la fertilizar los suelos y para combatir las plagas que disminuyen la producción. Estos productos o sus derivados puedan filtrarse en el agua subterránea o alcanzar cuerpos de agua superficial por vía de la escorrentía y de los campos y por deriva por el aire, así como a través de prácticas comunes de preparación y limpieza de equipos de fumigación en o cerca de arroyos y ríos, lo que suscita una creciente preocupación entre expertos, autoridades y ciudadanos rurales. Entre Ríos es una de las principales provincias productoras agrícolas del país, y donde el proceso de agriculturización ha avanzado y se ha intensificado en las últimas décadas. Asociado a este proceso se ha incrementado el uso de pesticidas y fertilizantes, por lo que existe gran preocupación por cómo podrían estar afectando a la salud de las personas y de los ecosistemas”.

“Nuestra provincia es altamente susceptible a la erosión hídrica de manera natural, debido a los tipos de suelos y la topografía ondulada. Este proceso se ve agravado con diferentes actividades, principalmente con la agricultura. El arrastre de partículas del suelo por escorrentía superficial hacia los cursos y cuerpos de agua por erosión trae además aparejado el arrastre de pesticidas y fertilizantes poniendo en riesgo estas fuentes de agua y la salud de las personas. Los pesticidas también pueden llegar al agua superficial por efectos de deriva aérea por fumigaciones”.

Similar preocupación leemos en torno del efecto de ciertas sustancias en peces: “Del año 1999 al 2014 se han realizados estudios de presencia de contaminantes en peces en el embalse Salto Grande… fueron tomadas muestras de 2.221 peces; se detectaron residuos de biocidas (pesticidas, metales pesados) en 77 de ellos. Específicamente en relación con plaguicidas, han sido analizados cerca de 2.000 peces entre los cuales se han detectado contaminantes en más de 138 muestras de tejido de 17 especies, entre las que se encuentra una alta proporción de especies que son comestibles (sábalo, boga, dorado, patí, entre otros). El 22,5% de los peces analizados presentó biocidas en sus tejidos, algunos de ellos de alta toxicidad para peces y otros organismos”.

La Biodiversidad

Este viernes 22 de abril, Día de la Madre Tierra, el Consejo General de Educación dio a conocer el segundo tomo de la saga. El libro de 257 páginas trata de la Biodiversidad, y como el primero, está a disposición de profesores y estudiantes en formato digital.

La responsable del Programa provincial de educación ambiental, Cristina Martínez, comentó ante nuestra consulta que tienen en proyecto imprimir estas obras, y no descartan convertir los mapas de las cuencas en mapas áulicos, más adelante.

Peces, reptiles, anfibios, aves, mamíferos, insectos, microorganismos, ecosistema; especies del espinal, especies del delta. Sin dudas, la obra en estos dos volúmenes primeros facilitará el acceso al conocimiento del entorno. Lejos de agotar los temas de la rica biodiversidad, estamos ante valiosas síntesis como puertas de entrada al mundo natural y sus maravillas. Dependerá de cada grupo, sea en las escuelas como fuera de ellas, el aprovechamiento de estos datos para estimular el conocimiento sobre la región en la que somos también protagonistas, aunque, como especie, muy nuevos en la vecindad.

Estamos hojeando el segundo tomo y encontramos, en verdad, abundante información y bellísimas imágenes que el estudiantado podrá disfrutar, vinculando los temas, abonando con conocimientos propios y experiencias.

¿Cómo acceder a las dos obras? Hay maneras de descargarlas, entrando a la página del Programa de Educación Ambiental de Entre Ríos en internet.

Agua en la literatura

Entre Ríos lleva un nombre que dice mucho, y pudo llamarse Paraná como pudo llamarse Uruguay, porque tales voces expresaron esta región; no por casualidad todas vinculadas al agua.

Agua en la toponimia, agua en las preferencias de los pueblos ancestrales, agua como plaza para el intercambio cultural y económico, agua en la energía, agua en la literatura desde los primeros poemas sobre la región.

Unos lo dicen en kilómetros cúbicos, otros en versos, otros en fotografías, y en conjunto vamos tomando el pulso a la dimensión del agua, en una provincia con identidad fluvial.

Uruguay: unos lo traducen como “río de los caracoles”, otros como “río de los pájaros”. Dice Josefa Luisa Buffa en su “Toponimia aborigen de Entre Ríos”: “Uruguay, etimología guaraní: río de la región del urú (un ave, Odontophoruscapueira)”. Y sobre el vocablo “Paraná, etimología: pariente del mar”.Dice Aníbal Sampayo en su canción “Río de los pájaros”: “El Uruguay no es un río, es un cielo azul que viaja, pintor de nubes, camino con sabor a mieles ruanas”.

Dice Ramon Ayala en su gualambao titulado “Canto al río Uruguay”: “Uruguay, misionero y trepador, por el Moconá se va, su canto de sol. Uruguay, gigantesca curiyú, es una jangada azul cayendo hacia el mar”.

Dice el mismo Ayala en “Posadeña linda”: “Y me fui por la Bajada Vieja, donde un día conocí el amor, y crucé por sus calles de tierra, con el alma llena de ilusión, pero sólo me esperaba el río acariciándome el corazón. Río, río, mío, mío, dame sueños, dame, que quiero vivir… La barranca de los pescadores, la canoa y el camalotal, el perfume que en la noche enciende mi Posadas llena de azahar, todo, todo vuelve con tu imagen y la tierra comienza a cantar”.

Dice Linares Cardozo en sus “Coplas a mi barranca”: “Amanece sobre el río el chañaral del barranco, iluminado de trinos y de sol recién templado. Un horizonte de alisos se azula sobre las islas, suavizando la barranca, graciosas cardenalinas”.

Dice Miguel Brascó (con música de Ariel Ramírez) en su canción “Agua y sol del Paraná”. “Por el río Paraná, aguas arriba navego, el sol quema como un fuego en la siesta litoral. Bordeando el camalotal: pacú, surubí, dorado, van navegando a mi lado por el río que se va. La canoa lenta va hiriendo el pecho del río, sauce triste, ceibo mío, en sus orillas están”.

Dice Polo Martínez (Con música de su hijo Miguel), en su “Madrugada del pescador”: “Pescador del Paraná, te acompañaré hasta el alba, para que la soledad no logre apagar tu llama. Hermano del corto sueño y de la esperanza larga, pescador del Paraná, te acompañaré hasta el alba”.

La mayoría de las ciudades antiguas de nuestra provincia fueron nombradas en relación con el agua (Gualeguay, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Paraná, Nogoyá, etc.), y el territorio fue conocido dentro de la provincia del Uruguay, o como Paraná, antes de llamarse Entre Ríos.

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