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El aborto ya es legal, con apoyo crucial de la oposición

Alberto Fernández se encargó de resaltar que la legalización del aborto fue una promesa de campaña cumplida. El tema profundizó la división opositora.

Miércoles 30 de Diciembre de 2020

Esta vez sí: el aborto en Argentina ya es legal. El Senado le puso el broche de oro a un debate reinstalado por el movimiento feminista y aprobó, por una diferencia de nueve votos, el proyecto que habilita a las mujeres y personas gestantes a interrumpir el embarazo hasta las 14 semanas de gestación, de forma voluntaria y gratuita y con acompañamiento del Estado. La victoria “verde”, enmarcada en una imponente movilización en las calles, fue finalmente por 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, del jujeño Guillermo Snopek (Frente de Todos), que en 2018 había votado negativamente y fue una de las grandes sorpresas de la jornada.

Pero además, para ampliar la diferencia fueron claves las ausencias de dos “celestes”, el puntano Adolfo Rodríguez Saá (Frente de Todos) y la riojana Clara Vega (Mediar Argentina). Los otros senadores que no participaron de la votación fueron Carlos Menem -internado- y José Alperovich -de licencia-. Las incógnitas que había en la previa se terminaron de despejar, con discursos a favor por parte de tres indefinidos: el oficialista Sergio Oso Leavy, de Salta; la radical Stella Maris Olalla, de Entre Ríos; y la neuquina Lucila Crexell, que en 2018 había sido la única en abstenerse. Sumó también su voto favorable el entrerriano Edgardo Kueider, del Frente de Todos, que se había anotado en la lista de oradores pero luego se bajó.

La vicepresidenta Cristina Kirchner, por su parte, se mostró poco. Asistió para abrir la sesión y luego, como suele hacer, se retiró para regresar al final, dejando la mayor parte de la conducción en manos de la presidenta provisional, Claudia Ledesma Abdala, y el vicepresidente Martín Lousteau (UCR-Evolución). La posibilidad de un desempate, demasiado extrema, se esfumó enseguida.

Negociaciones

Lo cierto es que desde la Casa Rosada participaron de forma activa en las negociaciones y así fue como se concedió un pedido clave a un senador de la oposición: el rionegrino Alberto Weretilneck. El Ejecutivo aplicará un veto parcial y de esa forma el exgobernador patagónico garantizó su voto favorable. Se trata de una modificación que no altera el espíritu de la ley: según explicó la presidenta de la Banca de la Mujer, Norma Durango, se vetará la palabra “integral” vinculada a la salud, manteniendo como hasta hoy las causales de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), es decir, aquellas situaciones donde el aborto no es punible -violación o riesgo para la salud o la vida de la mujer-.

Verdes vs. celestes

El debate fue una nueva muestra de una grieta insalvable. Se repitieron los argumentos a favor y en contra de la legalización: por un lado, la necesidad de que las mujeres puedan tener autonomía sobre sus cuerpos y no mueran en abortos clandestinos; y por otro, la defensa de la vida desde la concepción y la noción del aborto como un “fracaso” del Estado a la hora de prevenir embarazos no deseados, consignó Parlamentario.

Al abrir la discusión, que se extendió durante 12 horas, Durango enfatizó que “la alternativa es aborto legal o clandestino, y si sigue siendo clandestino van a seguir muriendo mujeres”, y sostuvo a su vez que “si este fuera un tema de varones, hace décadas sería ley”.

Una conquista colectiva

La flamante ley deja atrás una legislación de 99 años que castigaba con cuatro años de cárcel a las mujeres que abortaban y sólo permitía la interrupción de los embarazos en casos de violación o de peligro de vida para la persona gestante. Ahora, con la normativa lograda tras al menos seis envíos fallidos de proyectos de ley similares en los últimos 15 años, las mujeres podrán interrumpir un embarazo sin temor de ir a prisión hasta la semana 14 y el sistema de salud público podrá garantizar la cobertura de la intervención de manera gratuita.

Por otro lado, se autoriza al personal de salud a ejercer la objeción de conciencia siempre y cuando la vida o la salud de la persona gestante no estén en riesgo. En caso de que todos los profesionales sean objetores, el establecimiento deberá derivar a la paciente a otra institución sin dilaciones y asumiendo los costos de la intervención.

Así, la Cámara tradicionalmente más conservadora del Congreso que frenó hace dos años la misma iniciativa por 38 votos contra 31, logró esta vez darle luz verde a una ley que prioriza el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. por sobre las objeciones basadas en los preceptos constitucionales de defensa de la vida desde la concepción. La discusión fue seguida desde la calle por miles de personas que se juntaron frente al edificio del Congreso, separados por un vallado entre “verdes”, favorables al aborto, y “celestes”, en contra.

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Qué dijo la Iglesia tras la sanción

Tras la sanción de la legalización del aborto, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) emitió un comunicado en el que aseguró que la norma “ahondará aún más las divisiones en nuestro país”, y expresó que “nuestro pueblo seguirá eligiendo siempre toda la vida y todas las vidas”.

“La Iglesia en la Argentina quiere ratificar junto a hermanos y hermanas de distintos credos y también a muchos no creyentes, que continuará trabajando con firmeza y pasión en el cuidado y el servicio a la vida”, comienza el mensaje.

La comisión permanente de la CEA, encabezada por el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, subrayó en un mensaje sumamente crítico: “Lamentamos profundamente la lejanía de parte de la dirigencia del sentir del pueblo, el cual se ha expresado de diversas maneras a favor de la vida a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria. Hay niños y niñas que viven en una pobreza cada vez más alarmante”.

despenalización

"Argentina es más justa e igualitaria"

“30 de Diciembre de 2020. En Argentina se conquista un derecho postergado desde hace años. Se sanciona la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). No fue magia. Integro con orgullo la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito donde con miles de compañeras en todo el país, desde hace años, venimos luchando por el derecho a la salud integral, a la libertad, a la autonomía de la decisión, a la igualdad, a la no violencia, todos derechos humanos, luchando en pos de un mundo más justo para niñas, adolescentes, mujeres y diversidades. La Campaña es sin duda el movimiento político más importante que tiene nuestro país, federal, transgeneracional, diverso, plural y solidario. Somos las genuinas constructoras de este logro histórico que siempre ha presentado, a lo largo de sus 15 años de conformación, argumentos sólidos, respetuosos, con respaldo técnico, científico y jurídico, sin responder provocaciones o falacias fundamentalistas, convencidas que más temprano que tarde lograríamos saldar la enorme deuda de la democracia para con nosotras. Más de 3.000 mujeres han muerto por abortos inseguros en nuestro país desde 1983. Más de 100.000 niñas entre 10 y 14 años han parido un hijo desde entonces. Niñas a quienes se les ha arrancado la infancia y sus proyectos de vida y por eso repetimos sin cesar: son niñas, no madres. Lo hemos dicho hasta el cansancio pero aún así lo seguimos diciendo, la ley no obliga a nadie a abortar, no promovemos ni recomendamos el aborto, no se trata de aborto sí o aborto no, se trata de aborto legal y seguro o aborto clandestino e inseguro. El acceso a un aborto legal es una prioridad en salud pública y un tema de justicia social porque con esta ley nos proponemos evitar las muertes y complicaciones de miles de mujeres que sin recursos económicos pagan con su vida una decisión que aun poniéndolas en riesgo toman igual, a diferencia de aquellas que también deciden interrumpir su embarazo pero cuentan con recursos simbólicos y económicos para acceder a una práctica privada y segura de la cual no queda registro por lo cual también es clandestina. También es un tema de salud pública la reparación de un daño que nunca debió ocurrir en niñas y adolescentes que fueron obligadas a gestar y parir luego de ser abusadas en la mayoría de los casos en el ámbito intrafamiliar. La ley garantiza el derecho más elemental de las personas gestantes a decidir sobre sus vidas y sus cuerpos y poder concurrir a una consulta médica que las escuche, las respete y acompañe, sin temor a ser cuestionadas, denunciadas o encarceladas. Cuando faltaban minutos para la votación y sabiendo que tendríamos ley vinieron a mi memoria cientos de mujeres que pudieron acceder a una práctica segura en el hospital y retumbaban sus palabras de agradecimiento porque pudieron acceder a lo que estaban necesitando sin ponerse en riesgo, y también aquellas que ya no están porque un sistema médico y judicial hegemónico y patriarcal les arrebató la posibilidad de seguir entre nosotras. Las lágrimas eran inevitables, la emoción desbordante, y sentí en lo más profundo la convicción de que no estamos solas, que somos muchas y que la ley IVE es un punto de partida, desde el que, cada día estaremos bregando por su implementación, sensibilizando, capacitando, escuchando, intercambiando respetuosamente argumentos que permitan avanzar en un proceso de comprensión que muchas veces es difícil pero necesario. Hoy la Argentina es un poco más justa e igualitaria. Mi enorme admiración a este movimiento feminista que históricamente le puso el cuerpo y la palabra a la lucha. A la Campaña, a las Socorristas, a la Red de Profesionales de la salud y a todas las compañeras que estuvieron codo a codo desde las organizaciones civiles, académicas, científicas, sindicales, políticas, barriales, exigiendo la sanción de la ley. Este es un triunfo del movimiento feminista porque ha sido la fuerza del feminismo la que ha cambiado la historia en todo el mundo. Siempre, siempre vale la pena la lucha, salimos a pelear por aquello que nos merecíamos y lo logramos con inmensa alegría. Es Ley”.

Carolina Comaleras

Licenciada en Obstetricia de la Universidad de Buenos Aires e integrante de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

“Es ley”

“El triunfo de la marea verde en la madrugada del 30 de diciembre es la condensación de años de lucha. Nos enfrentamos a los antiderechos, a sectores reaccionarios y clericales para conquistar nuestro derecho a decidir. Este logro es gracias a la heroica e histórica lucha de mujeres y disidencias que sabíamos que era posible, simplemente porque recuperar el poder de decidir sobre nuestros propios cuerpos era absolutamente necesario. Como feminista socialista no puedo dejar de mencionar que la primera vez que el aborto estuvo en agenda política partidaria, como una exigencia y un derecho a conquistar, fue en 1973 cuando el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), partido proscrito por la dictadura y antecesor del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), lo incorporaba dentro de sus primeros 10 puntos programáticos para las elecciones de ese año. Con el retorno a la democracia el aborto y hablar de sexualidad se habían convertido en temas tabú. La represión de Estado había cumplido su objetivo, pero las mujeres y las disidencias no estaban dispuestas a rendirse, por eso no pasó mucho tiempo desde la conquista de la vuelta a la democracia para que el aborto legal sea consigna y con la fuerza de la persistencia se convirtió en una campaña permanente. Más de 700 organizaciones a lo largo de 15 años coordinamos acciones, estrategias y lucha para sostener la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. En esos 15 años se presentaron proyectos que fueron olvidados en los cajones del Congreso. No fueron agenda ni siquiera cuando una mujer fue presidenta durante dos mandatos. Esto demostró una y otra vez lo central de la discusión. Estábamos luchando por un derecho humano elemental para las personas con capacidad de gestar, pero otorgarlo significaba un golpe a las estructuras patriarcales y capitalistas que se sostienen gracias al control de nuestra capacidad reproductiva, al servicio de la reproducción de esas estructuras, con violencia y con sometimiento. Incluso habiendo conquistado la Ley de Educación Sexual Integral, hace más de 14 años, su aplicación se ve constantemente obstaculizada por la reacción de sectores que empujan a las niñas a ser madres, y que intentan invisibilizar los abusos en las infancias. Nos niegan la educación y también la posibilidad de disfrutar plenamente nuestra sexualidad y nuestras vidas. Así llegamos al 2018; una marea verde tomó las calles y las cabezas de millones para dejar sentado que ya nada iba ser igual. La revolución feminista había hecho pie en Argentina y tumbó las puertas del Congreso para que, casi 100 años después, se volviera a debatir sobre el aborto. La reacción antiderecho se expresó en la Cámara más conservadora. Los dinosaurios del Senado dieron la espalda al pedido mayoritario de la población y nos negaron el aborto legal. Lo decíamos en ese momento llenas de tristeza y bronca, los privilegios de la casta política, las creencias personales y las inclinaciones clericales se impusieron por sobre nuestros derechos. Sabíamos que conquistamos algo histórico, la despenalización social del aborto, y que ya nada iba a ser igual, ni en nosotras ni en el país ni en la región. Lejos de desanimarnos, sacamos la conclusión más correcta, esta lucha no termina con el aborto legal, esta lucha da comienzo a otra igual de esencial: la necesidad de separar la Iglesia del Estado. Porque mientras existan intromisiones clericales, nuestros derechos no se pueden garantizar plenamente. En un año atravesado por la pandemia la lucha se transformó, buscó nuevas maneras. Pero incluso con la promesa electoral de Fernández no se avanzó en habilitar el debate hasta que volvimos a tomar las calles con pañuelazos que exigían se trate la ley este año. Nuestro proyecto, el de la campaña con estado parlamentario, estaba a la espera de su tratamiento. Fernández y el Frente de Todos optaron por presentar un proyecto propio con limitaciones clericales, como la objeción de conciencia y la penalización posterior a la semana 14. Se obtuvo la media sanción, profundizando esas limitaciones y habilitando la objeción de conciencia institucional. Un obstáculo gravísimo. Este 29 de diciembre, nuevamente, el tratamiento de la ley llegó al Senado, y, como era de esperarse, la marea verde colmó las calles y fue por todo. Las maniobras aumentaron y se ‘ganaron’ algunos votos de senadores indecisos con nuevas modificaciones que recortan nuestro derecho y serán incorporadas en la reglamentación de la Ley. La votación que culminó con 38 votos a favor, 29 negativos y con una abstención, fue el resultado que conquistamos. Desde la madrugada del 30 el aborto es legal, seguro y gratuito en nuestro país. Esta conquista histórica es del movimiento feminista y disidente, de las históricas y de las pibas. Rompimos los rosarios que durante siglos estuvieron en nuestros ovarios y salimos fortalecidas para todas las peleas que tenemos que seguir dando, empezando por estar atentas a que la ley se cumpla sin más restricciones, obstáculos o penalización. Exigimos la liberación de todas las injustamente presas por abortar y contagiamos de lucha a nuestras hermanas latinoamericanas y del mundo para poder conquistar este derecho en los lugares que aún falta. Le ganamos una batalla central al patriarcado y los antiderechos, y podemos decir que conquistamos un paso más hacia un mundo con igualdad, sin violencias y con libertad”.

Nadia Burgos

Referente de la izquierda entrerriana e integrante de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

“Esto es una revolución”

“Hace mucho que el feminismo le disputa al patriarcado y al capitalismo nuestra libertad. Y hoy el patriarcado ya no es lo que era, nosotres tampoco. Nosotres, las mujeres, las disidencias, las personas con capacidad de gestar nos organizamos para conquistar nuestro derecho a decidir y ‘en las casas, en las calles y en las plazas’ hemos conseguido fortalecer la democracia y acercarnos a la justicia social. El martes hubo más de 130 vigilias a lo largo y ancho de la Argentina, todas las plazas todas fueron un solo pañuelo verde. Hemos vivido uno de los días más emocionantes de nuestras vidas y nunca lo vamos a olvidar. Con el aborto legal, seguro y gratuito ya no estamos condenadas al miedo de la clandestinidad y así somos un poco más libres. Quienes votaron a favor del aborto cumplieron con sus deberes, ojalá que las personas de las demás instituciones del Estado también cumplan con sus responsabilidades. Las miles de personas que formamos esta inmensa marea verde seguiremos peleando para conquistar más derechos para hacer posible un mundo que podamos habitar con dignidad y felicidad. Nosotres nos vamos a dormir con muchos otros sueños porque sabemos que la lucha continúa. Pronto volveremos a la plaza para resistir otros sometimientos e insistir en el ejercicio de nuestros derechos. Ahora que es ley, esto es una revolución”.

Jorgelina Londero

Activista feminista

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