Día de la Obstetricia y la Embarazada
Sábado 01 de Septiembre de 2018

Destacan la noble labor de acompañar a las mujeres que traen vida al mundo

Se conmemoró el Día de la Obstetricia y las Embarazadas. Quienes contienen a las mamás en el momento del parto reivindican su profesión

En el hospital materno infantil San Roque, en Paraná, nacen en promedio unos 10 bebés por día. Las mamás no solo provienen de la capital entrerriana, sino que llegan además desde distintas ciudades de la provincia. Algunas son primerizas, otras ya pasaron por la instancia del alumbramiento antes, pero en todos los casos requieren del acompañamiento del personal del nosocomio, y sobre todo de las licenciadas en Obstetricia, que tienen la maravillosa labor de estar junto a la mujer que da a luz durante el período de gestación, el parto y el puerperio.
Ayer quienes se dedican a esta tarea celebraron su día, ya que cada 31 de agosto se conmemora el Día de la Obstetricia y la Embarazada, en honor al día en que murió San Ramón Nonato, en el año 1240, ya que su nacimiento se dio en circunstancias muy especiales: fue extraído con vida del vientre de su madre fallecida el día anterior, y por eso fue elegido patrono de las obstétricas, parturientas y embarazadas.
Patricia Mendoza es una de las profesionales que presta servicios en el San Roque y contó a UNO que eligió esta carrera siguiendo su vocación. Se recibió hace 17 años, hizo sus prácticas en este mismo hospital y hace una década es titular del cargo: "Elegí esta rama porque es hermosa, me gusta mucho el tema del bebé y la madre, porque se genera un momento muy especial. Trabajo los viernes en el hospital y acompaño a las mamás en esta labor tan hermosa de traer un hijo al mundo", dijo con orgullo.
Si bien históricamente existió la figura de la partera, brindando su apoyo y ayudando a las mujeres en un momento tan particular como el alumbramiento, comentó que la profesión fue cambiando y perfeccionándose de la mano de la tecnología, y explicó cuál es su función: "En la Guardia estamos esperando a que lleguen las mamás con su trabajo de parto o su consulta. Las acompañamos en ese momento tan especial del nacimiento, las asistimos, las sostenemos, además de ver toda la parte obstétrica, obviamente, que es todo lo referido al control de los latidos, la dilatación", dijo, y recalcó: "Atendemos todo el aspecto profesional pero también estamos en la parte emocional, tratando de contener a esa mamá en esa instancia".
En el hospital San Roque hay dos obstetras por día, de lunes a domingo. "En total somos 14 obstetras, después hay adscriptas y residentes de Obstetricia. Y tenemos médicos obstetras que también hacen sus recepciones y sus partos", expresó Patricia.
La especialista destacó además que junto a sus colegas promueven el parto humanizado. "Se trata en lo posible y en todo lo que nos ayude la institución, de respetar un montón de cosas que plantean las mamás. Por ahí los tiempos de cada una no son los mismos y se las va ayudando a llegar al parto de la mejor manera", refirió.
Si bien confió que a lo largo de su carrera le han tocado partos difíciles y con complicaciones, rescata los buenos momentos y reivindica su labor, que requiere de calidez y compromiso. "Entre cesáreas y partos atendemos unos 10 partos al día. Hay veces que cambia la luna y aumenta la cantidad, al igual que ahora con la tormenta y el cambio de tiempo, cuando por ahí hay más movimiento". Asimismo, observó que los viernes es importante el número de mamás que atienden, ya que es el día en el que muchas van de otras localidades a los controles.
Por otra parte, rememoró el primer parto que le tocó asistir: "Era estudiante y con los nervios ni siquiera lo anoté, pero tengo el recuerdo de la ansiedad que sentí en ese momento. Al principio llevaba la cuenta de cuántos bebés van naciendo, pero con los años ya no".
Patricia tiene dos hijas, y sostuvo: "Si bien me ayudó en un montón de cosas ser partera, a la vez me causó un poco de nervios, muchas ansiedades, a veces no es bueno saber tanto, sino lo necesario para vivir este momento, relajarse, porque si no una está atenta a muchas cuestiones que en realidad hay que vivirlas con naturalidad".
Ayer también cumplía su turno en el hospital San Roque Anabel Viggiano, otra de las obstetras. Llevaba adelante un control a una mamá que llegó al lugar, y explicó el procedimiento: "Lo que estamos haciendo es monitoreo fetal, que es un registro de latidos, movimiento y contracciones, para ver si el bebé está en buenas condiciones adentro de la panza de la mamá y si no se programa una inducción del trabajo de parto".
Jésica Suárez, la madre que estaba recostada en la camilla, mencionó a UNO que tras ese examen iban a confirmarle si programan la cesárea para la semana que viene. "Tengo tres hijas, de 14, 9 y 2 años. Estoy llegando al final del embarazo y espero un varón, que se llamará Joaquín Benjamín", contó emocionada, ante la atenta mirada de Selena, su hija mayor, que la acompañó al hospital.
"Es muy lindo estar embarazada", destacó sonriendo, mientras escuchaba los latidos de su hijo, a quien muy pronto podrá acunar en sus brazos.

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