Navidad
Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Después de muchos años de estar en la calle, podrán pasar la Navidad bajo techo

Claudio del Lago creó hace cinco meses un refugio para personas sin hogar. Es una obra que dignifica y que se sustenta solidariamente

Hace cinco meses que funciona Paraná Refugia, un hogar destinado a personas que por no tener dónde vivir ni medios para solventar un alquiler estaban en la calle. Hoy son 18 los que allí residen. Algunos de ellos estuvieron durante años lejos del confort de dormir bajo techo, padecieron las penurias a las que expone la intemperie. Y en las fiestas de Navidad y Fin de Año estuvieron solos, sufrieron la soledad, a veces sin que nadie les tendiera una mano solidaria.
En esta oportunidad la situación será distinta y podrán alzar una copa para brindar por la nueva oportunidad que tienen de tener un techo y compartir en una mesa una comida caliente y una charla de camaradería, sentir la fraternidad de sus pares y la sensación de sentirse valorados.
Claudio del Lago, el referente de los complejos solidarios Recordando e impulsor de este loable proyecto, contó a UNO que hasta lograron armar un arbolito navideño, y si bien no decidieron aún cuál será el menú de Nochebuena, ya están pensando en "hacer una vaquita" para compartir un asado, un cordero o preparar pollo para compartir entre todos.
"Nos gustaría albergar a más gente, pero 18 son los que entran. Son dos o tres por habitación y cada uno tiene su cama, sus cosas, pueden permanecer acá sin horarios y cada uno tiene su llave. Estoy muy contento porque esta obra está funcionando. Por lo menos que yo conozca, no existe en el mundo otro refugio con esta características. Hay alguno financiado por el Estado, pero en nuestro caso ni en la Municipalidad ni en la Provincia nos han ayudado con nada y se hacen los desentendidos. Esto se sustenta con el aporte de padrinos y lo que falta para pagar el alquiler de 12.000 pesos mensuales del inmueble lo pongo de mi bolsillo, con mi ingreso de jubilado", señaló.
Desde hace años, Claudio quería concretar este proyecto de poder brindar un techo a gente en situación de calle, y sumar otra opción a los comedores que a su cargo le brindan un plato de comida a tanta gente de escasos recursos económicos, donde además se ofrece contención. Durante meses buscó en inmobiliarias y entre conocidos algún inmueble espacioso que pudiese servir para este fin, hasta que consiguió uno en calle Churruarín 539. "Es una casa de más de 300 metros cubiertos, con ocho habitaciones, dos salones al frente, tres baños, y galería", explicó.
Los requisitos para ingresar es que sean hombres mayores de 50 años y que no consuman drogas ni sean alcohólicos. "Estas condiciones son sobre todo para garantizar una mejor convivencia. Hay viviendo en la casa gente mayor de 70 años, alguno con discapacidad. Son personas que estaban en la calle pero tienen algún oficio; hay albañiles, herreros, jardineros, pintores, y necesitan trabajar", sostuvo el mentor de esta obra.
Él los visita tres veces al día y entre todos dirimen alguna posible diferencia generada por la convivencia, conversan de sus planes, proyectan alguna tarea para hacer. Les lleva los insumos de las cuatro comidas, y ellos mismos se ocupan de preparase el desayuno el almuerzo, la merienda y la cena, que se comparte a determinada hora. Claudio trata de que lo que ingieren durante el día sea variado, y que incluya carne, verduras, frutas. Un panadero amigo de la zona les dona facturas para el desayuno cotidiano. Y de vez en cuando alguno de sus padrinos les lleva algún asado, o pescado.
"Conformaron una gran familia", aseguró, y contó: "Entre todos limpian y colaboran con la cocina. Entran y salen cuando quieren, con la condición de que a las 22 ya todos hayan regresado. Muchos van al centro a pasear, otros se van a hacer alguna changa para la que los llamaron, hay cuidacoches", dijo Claudio. También indicó que hay dos reglas fundamentales que deben cumplir quienes habitan el lugar, que son compartir todo lo que hay en el lugar y respetarse.
En la casa ofrecen muebles que hacen en los complejos Recordando y que la gente puede canjear por alimentos. También elaboran budines y panes dulces para vender y con los recaudado compran otro tipo de mercadería, para cocinar o para el aseo.
"Acá vive José, la persona que caminaba las calles de Paraná junto a su mamá y ella falleció. Se siente muy bien en este lugar", dijo. También están Rubén, Hugo, Roberto, Eduardo y otras personas más, quienes destacan la existencia de un lugar como este refugio, donde encuentran no solo un techo, una cama donde descansar, o un plato de comida. La contención es lo que valoran, junto a la posibilidad de progresar. Ya no se sienten solos ni abandonados. Recuperaron la esperanza.
"Ellos se ponen muy contentos cuando la gente los visita e invitamos a la gente que vaya, eso es lo que necesitan, porque vienen de una marginalidad social donde todo el mundo los evitaba. La sociedad los ha marginado y ahora sus vidas cambiaron y pueden sentirse valorados. Afortunadamente hay todo un circuito solidario que contribuye al milagro diario de que no les falte nada", aseveró Claudio.
Quien quiera colaborar con alimentos o apadrinando la obra, se puede comunicar llamando al 0343-155093196, o a través del Facebook: ParanaRefugia. Se pueden donar alimentos, ropa de cama, frazadas, productos de higiene personal. Para apadrinar la obra con aportes de dinero existe una caja de Ahorro del Banco Nación, sucursal 2650 de Paraná: Cuenta N° 3908310783 CBU 0110390630039083107833 CUIT 20085807561.

Comentarios