La Provincia
Domingo 13 de Mayo de 2018

Después del Mundial, las definiciones

El campeonato mundial de fútbol se instala como una bisagra en los tiempos políticos ya que, queriéndose o no, en un país de marcada afición por este deporte, tiene la capacidad de suspender algunas cuestiones mientras se lleva a cabo la justa deportiva.

El campeonato mundial de fútbol se instala como una bisagra en los tiempos políticos ya que, queriéndose o no, en un país de marcada afición por este deporte, tiene la capacidad de suspender algunas cuestiones mientras se lleva a cabo la justa deportiva.
A tal punto de que por estas horas se debate por ejemplo si está bien que el presidente Mauricio Macri vaya a tal evento a pesar de la profunda crisis económica que se hizo visible con la corrida del dólar. Indudablemente de no haber sido por esta situación, no hubiera resultado extraño que el mandatario dedicara al mundial varios días y hasta semanas.
En la visión del duranbarbismo, que gobierna con el día a día y pretende postergar las discusiones importantes con temas que actúen como cortina de humo, esta es una discusión válida. Para el gobierno nacional la fecha es clave, y muchas definiciones importantes se darán después del mundial. Si se obtiene un buen resultado deportivo, obviamente,se intentará magnificarlo para dejar en un segundo plano otros problemas.

En la provincia
En el plano provincial también hay cuestiones que comenzarán a resolverse después del mundial, tanto hacia adentro de los partidos como en lo relativo a la reforma del sistema electoral que podría modificar la forma de votar en 2019.
Una de las incógnitas a resolver es en qué lugar hará jugar Macri al ministro Rogelio Frigerio. Hasta hace unas horas, antes de la disparada del dólar y la crisis que esto motivó, se hablaba de que Frigerio podría ser candidato a diputado nacional en 2019, para reemplazar a Emilio Monzó en la presidencia de la Cámara de Diputados en la próxima gestión en caso de un triunfo de Cambiemos. No estaba claro si podría ser candidato por la Ciudad de Buenos Aires, donde vive; o por Entre Ríos, donde tiene fijado su domicilio y votó en la última elección.
Otra posibilidad es obviamente que Frigerio sea candidato a gobernador, un plan que todavía no ocupa un lugar fundamental en la planificación política del ministro pero es siempre una alternativa vigente, que incluso serviría a quienes dentro del macrismo esperan su desplazamiento del gobierno nacional. Uno de los impulsores de su salida, se sabe, es el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
El viernes se publicó un decreto en el Boletín Oficial nacional por el cual Macri dejó en manos de la jefatura de gabinete y el Ministerio de Hacienda el control de los gastos, como parte del ajuste que anunció Nicolás Dujovne la semana pasada, coronado con el acuerdo con el FMI que fue a negociar a Washington.
Todos los ministros y organismos del Estado deberán pedir autorización a Peña y Dujovne antes de celebrar un convenio con una provincia o con un municipio en el que se prevean transferencias presupuestarias en ejercicios futuros por parte del Tesoro Nacional.
Para el caso del Ministerio del Interior, se interpretó que la iniciativa cristalizaba cierto ánimo sancionatorio de Peña hacia Frigerio a raíz del cruce que tuvieron el día que el gobierno nacional anunció el acuerdo con el FMI, ante el reclamo de Peña para que el ministro político saliera a "poner la cara" por la medida.
Hasta el momento las encuestas no posicionan a Frigerio ganando la elección provincial en 2019, pero el ministro no le otorga mayor importancia, ya que entiende que no representa un problema a un año por lo menos de las elecciones.
Dentro de las chances que tiene Frigerio en el gobierno nacional hay dos alternativas. Integrar, como candidato a vicepresidente, la fórmula de 2019; o seguir siendo parte del gabinete en un cargo de ministro en caso de una eventual reelección de Mauricio Macri. Todo este abanico de posibilidades se da con la primera opción, que es que Macri pueda hacer jugar a Frigerio en Entre Ríos.
Pasado el mundial también se sabrá si el Presidente se involucra fuertemente en la promoción de un candidato a gobernador en la provincia, o si solo cumple con las formalidades del caso. Y si se involucra, a pesar de que eventualmente el candidato no sea Frigerio.
En caso de no ser el ministro, las opciones se reparten en dos o tres posibilidades. Por un lado, Atilio Benedetti, que es a quien mejor posicionan las encuestas dado que se trata del dirigente más conocido de Cambiemos, que incluso ya fue candidato a gobernador. Sin embargo, también es cierto que el alto conocimiento del actual diputado nacional no se condice con la intención de voto, que baja respecto de la primera.
Hay otras alternativas en danza, e incluso ya se mencionan eventuales fórmulas, como la que podrían integrar el intendente de Chajarí y presidente de la UCR, Pedro Galimberti; y el intendente macrista de Basavilbaso, Gustavo Hein. Se trata de dos dirigentes que no son tan conocidos, pero se sostiene que si el gobierno nacional llega al año que viene habiendo dominado la crisis actual, no importaría mucho el candidato, ya que se supone que los electores respaldarán el proyecto de Cambiemos.
Se sabe que el gobierno nacional dejó de apoyar la posibilidad de Benedetti a partir del quiebre del bloque de diputados. Benedetti recurrió en el congreso de la UCR a sectores disidentes, los mismos que en la última campaña estuvieron en su contra, para lograr que el congreso partidario resolviera el quiebre de la bancada. Eso cayó mal en el gobierno nacional, mucho más considerando que Benedetti fue uno de los fundadores de Cambiemos en el recordado congreso de Gualeguaychú.
Una tercera alternativa es que el gobierno nacional se desentienda de la suerte de la elección provincial, lo que jugaría en favor de las chances del peronismo.

La reforma
En la Legislatura provincial se comenta que el oficialismo dilatará la definición de la reforma electoral/política también hasta después del mundial de fútbol. El capítulo referido a la fecha de las elecciones es la parte del proyecto remitido por Bordet que mayor consenso despierta en el oficialismo. Esa parte de la iniciativa regula la posibilidad de que el Ejecutivo provincial convoque a elecciones de manera independiente de la fecha de los comicios nacionales, sin estar obligado a coincidir con las votaciones presidenciales. Ese aspecto genera coincidencias por se considera que al justicialismo entrerriano le resulta más probable alzarse con un triunfo separando por varios meses los comicios provinciales de los nacionales, dado que el peronismo carece de un candidato presidencial fuerte que arrastre, o al menos compense el arrastre de Macri.
Por el contrario, Cambiemos quiere que se vote todo junto, para favorecerse de ese arrastre. Los argumentos históricos de estas discusiones suelen ser el costo del operativo electoral, la confusión de votar todo junto o la incomodidad de votar varias veces en un año; todas excusas para no admitir en público que el interés por tener una situación electoral más ventajosa es lo único que cuenta.
El peronismo, si logran ponerse de acuerdo todos sus legisladores en otros aspectos de la reforma, debería coincidir en sancionar la parte del proyecto que habilita a votar en la provincia en una fecha diferente a la que se eligen autoridades nacionales. Como la elección nacional suele hacerse a fines de octubre, la elección provincial sería antes.
En lo que no hay acuerdo en el oficialismo es respecto de la utilización de la boleta única. Desde el punto de vista de lo electoral, en el oficialismo entienden que las ciudadanos se pronunciarían por el cargo de gobernador (votando a Bordet, cuya imagen goza de un alto porcentaje de aprobación) y luego, en caso de querer hacerlo, votaría por otros cargos: intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales.
En el otro extremo de la discusión hay diputados justicialistas que entienden que la reforma debería apuntar hacia un sistema de lemas, que unifica las primarias y la general en una sola elección, dado que el sublema (candidato) más votado en cada lema (partido) capitaliza todos los votos de todos sus contrincantes internos, a la hora de sumar en la puja con las otras fuerzas políticas. Si Cambiemos llevara en su lema a tres candidatos a gobernador (por ejemplo: Frigerio, Galimberti y Benedetti) ganando Frigerio sumaría los votos de los tres candidatos para disputar la Gobernación con el justicialista más votado, que también sumaría los votos de todos los candidatos. Así en todas las categorías electorales.
Más allá de la constitucionalidad o no del mecanismo, que generará debate, los que lo promocionan sostienen que le permitiría Bordet contar con un voto de apoyo, aún de los enojados que no lo voten en la interna. Igual efecto tendría en Cambiemos respecto de Frigerio o Benedetti.
Se asegura así que todos participen y que tenga representación la minoría. Podría incluso aplicarse el mismo sistema con un solo candidato a gobernador.
Un elemento novedoso sería la caída de la imagen de Macri en las encuestas, que podría hacer dudar sobre la conveniencia para Cambiemos de la elección conjunta. Incluso la recuperación de la imagen del gobierno nacional, de existir, obviamente se intentará que llegue a su apogeo en octubre de 2019.
Pero en Entre Ríos primero hay que saber cómo queda el mecanismo, y eso ocurrirá seguramente después del mundial.

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