Claves
Domingo 25 de Marzo de 2018

De mentores, reproches y la historia reciente

El trascendido sobre el reproche de Bordet a Urribarri remite a muchos a las diferencias del exgobernador con Jorge Busti. Algunos apuran la pelea y subestiman a los protagonistas. La historia cambia, pero también se reescribe, por ejemplo en tribunales

Se trata de una telenovela que tendrá varios capítulos, aunque como siempre hay ansiosos que pretenden que los protagonistas se besen en la tercera entrega. En la historia del divorcio político de Gustavo Bordet y Sergio Urribarri los televidentes, que ya conocemos muy probablemente el final, deberíamos disfrutar de los detalles del desarrollo, sin pretender que la cosa se resuelva tan rápidamente, sobre todo si hablamos de la teleaudiencia peronista.


Esta semana se produjo la filtración de supuestos dichos del gobernador frente a su gabinete. Habría dicho que recibió una provincia fundida (de manos de Urribarri) y que ahora este y su grupo se hacen los héroes (del campo nacional y popular) acusándolo a él de macrista, a él que lo único que hace es tratar de conseguir el dinero para pagar los sueldos a fin de mes.


No hablamos aquí de lo que Bordet pueda haber dicho o no, sino de la filtración que dio lugar a lecturas políticas del tipo "Bordet se cansó" o "el gobernador dijo basta" a las que poco les faltó señalar que llorando a mares y tirado de panza golpeaba el suelo con los puños. Cuesta creer semejante simplificación de la conducta de un dirigente político de primera línea en la provincia. Y también constituye, si se quiere, una subestimación de la conducta de Urribarri, otro que ha dado sobradas muestras de olfato político. Para qué cargaría Urribarri con el mote de desestabilizador del gobierno de Bordet, buscando cuál beneficio, especialmente frente al universo no peronista. Sería una mancha más a una imagen deteriorada por el repiqueteo de la información sobre sus causas judiciales, y con escaso beneficio para el exmandatario.


Esto, al margen de señalar que el reproche a Bordet por su cercanía con Macri es un tema que no requiere de impulsores, sino surge naturalmente en algunos sectores del peronismo; tan naturalmente como resulta carente de importancia posiblemente para el grueso de la sociedad entrerriana. Está claro que si se intenta pensar en preocupaciones masivas, a esa sociedad le preocupa más el aumento de la tarifa de la electricidad, para citar un caso, que la intensidad de la relación del gobierno provincial y nacional. En el juego de las suposiciones y las filtraciones controladas, alguien podría pensar, en todo caso, que si Urribarri queda expuesto como motorizador de esa crítica, el bordetismo podría beneficiarse victimizándose. Parece poco probable, ya que al peronismo duro (antimacrista, K o como lo quiera denominar) la cercanía es decir entre 13 y 16 años antes.


Aplica aquí el Procurador un efecto retroactivo amplio de la sospecha que parece más del discurso político que del judicial. "Como ahora lo acusan de ladrón, seguro que 15 años antes era cómplice de otros", parece ser el razonamiento. Y añade a esto, el dato partidario: "Treppo había sido llevado por Alanis y no en vano, hoy es intendente de Seguí por el mismo partido político", explicó García, para quien la militancia justicialista constituye al parecer un agravante.


¿Debería favorecer entonces a Re no ser militante del PJ? ¿Existe un correlato necesario entre el justicialismo la conducta delictiva en la administración pública? El Procurador se refirió al organismo que hizo la primer denuncia sobre el caso, la desaparecida Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) que condujo Oscar Rovira, y que fue creada durante la segunda gestión como gobernador de Sergio Montiel. "Entonces, cuando la FIA quiso investigar los contratos en el Senado, le dieron una patada, porque crearon la FIA para investigar a Busti, no para que investigue a los radicales", analizó.


Ese alineamiento partidario de la Fiscalía de Rovira, también resulta opinable; aunque habría que darle la derecha a García respecto de que su opinión es compartida por buena parte del peronismo entrerriano, seguramente por la amplía mayoría, en cuanto a que fue creada para investigar al gobierno justicialista de Busti y Alanis. El mismo Busti le dedicó un libro (La hora de la verdad) al accionar de Rovira y su fiscalía. Fue también el justicialista gobierno de Busti, que como gobernador en el período siguiente propuso a García para el cargo que hoy desempeña, nominación impulsada también con esmero por el entonces secretario de Justicia de esa gestión, José Carlos Halle. Finalmente García dijo que "los legisladores confesaron su participación en el peculado", actuando "como arrepentidos espontáneos".


Se refería a los que testificaron, que no fueron todos, ya que varios fallecieron en estas dos décadas. Habría que suponer que en caso de ser condenados Alanis y Re, los senadores otros senadores serán denunciados por el Ministerio Público Fiscal (la FIA ya no existe) para ser luego sometidos al mismo proceso, no en base a su testimonio sino a las pruebas que los fiscales aseguran tener. Y así, en 2036 tal vez la crónica periodística vuelva a referirse a este tema. con Macri le molesta más allá de lo que diga Urribarri. Sería subestimar a Bordet suponer que actúa por cansancio.


Se entiende que la responsabilidad del gobierno provincial está por encima de muchísimas cosas, y que si le tocó bailar con la más fea, bailará de la mejor manera que pueda. Basta recordar que pensaba ser gobernador con Daniel Scioli de presidente y Urribarri en el lugar de Rogelio Frigerio. Está claro que los senderos ya se bifurcaron dentro del jardín del peronismo. Pero los tiempos políticos no son tan rá- pidos. A principios de la gestión, tras el ayuno de la campaña, todo Cambiemos llevó a Bordet a un monte muy alto para tentarlo con la asistencia preferencial del gobierno nacional si acusaba a Urribarri del descalabro terminal de la provincia, y Bordet no lo hizo.


Solo él sabe si fue por lealtad, algo que se define en la intimidad de las personas; pero está claro que hizo una lectura correcta del poder del macrismo, que ya no puede apretarlo tanto como en aquellos días, aunque las necesidades financieras de la provincia sean parecidas y el afán de condicionamiento del Gobierno central también. Tal vez sí podría pensarse que la filtración buscó sondear si tiene asidero hoy un escenario –que tal vez debería instalarse en un plazo de acá a un año– en el que se concluya que la conducción del peronismo está completamente en manos del gobernador, abonada por la idea de que fue el gestor de la recuperación de la provincia, manejándose inteligentemente en la adversidad de tener un gobierno nacional de signo contrario, tras haberla recibido con los números en rojo.


Una lectura de ese tipo posicionaría a Bordet no solo para intentar ser reelecto (para lo que ya está posicionado claramente), sino incluso como protagonista de una fórmula nacional del peronismo no kirchnerista. De ser así, estaríamos hablando de otra cosa, de pensar aspectos de la política electoral con una cierta planificación; y no de una reacción emotiva que poco tiene que ver con la acción política. Por la mesura de sus protagonistas, uno puede pensar que esta telenovela no será tan recordada como la de Jorge Busti y Urribarri. No en vano hasta ayer nomás, el actual mandatario y su antecesor se elogiaban y agradecían mutuamente el apoyo.


La historia reciente Ahora que entró en calor el músculo de la memoria, podemos forzarlo y remontarnos a la segunda gestión de Jorge Busti. Esta semana se desarrollaron varias audiencias del juicio al exvicegobernador justicialista Héctor Alanis y al exsenador radical Humberto Re por el supuesto delito de peculado en la administración del Senado. También estaban acusados los administradores de entonces de la Cámara: Maxi Alanis (sobrino del exvicegobernador) y José Crettón Pereyra, pero ambos acordaron penas de prisión condicional en un juicio abreviado en el que reconocieron su responsabilidad. No pretende esta columna analizar la causa judicial ni los incidentes que acumuló a lo largo de sus insólitos 18 años de vida.


En base a la completa cobertura de un par de medios digitales, podría resumirse que los fiscales consideran probado el delito por la salida del dinero de las partidas del Senado y atribuyen a los dos acusados la responsabilidad por haber firmados los cheques para hacer las extracciones; mientras que la defensa argumenta haber probado el destino de ese dinero y la validez (en ese momento) del modo en que se manejó.


El adelanto de sentencia será el 3 de abril. Sí señalar la llamativa intervención del jefe de los fiscales, Jorge Amilcar García, al argumentar el pedido de condena (de cinco años y medio de prisión) para los acusados. Sostuvo el Procurador que la existencia de una minoría justicialista en el Senado durante la gestión de Busti explicaba "gobernar de una manera muy complicada" y que la prueba de la connivencia entre los dos partidos políticos "es que no hubo ni la más mínima oposición durante el período" y de ese contexto surgió el acuerdo delictivo.


La afirmación podría motivar una prolongada e interesante controversia en una charla de café, pero parece cuanto menos ambigua para justificar un pedido de condena de tal magnitud. Al margen de ser de cuestionable veracidad respecto de todo el bloque radical acerca de que no hubo ni la "más mínima oposición", resulta más evidente respecto del trío de senadores que Re formaba junto a Juan Redruello y Roberto Tabeni, que solían ser los más críticos de su bloque.


García también habló del intendente de Seguí, Cristian Treppo, cuya conducta de aquel momento se encuadra, a su criterio, en la del encubridor del delito. Obvio que eso debería demostrarse en el juicio, pero lo extraño (más allá del trámite judicial) es que para justificar su apreciación reveló que el presidente municipal estaría comprometido en una causa relacionada con la construcción de pavimento, cuya denuncia se originó tras la llegada de Cambiemos al gobierno nacional y a varias intendencias, en 2015. Treppo fue denunciado a fines de 2016 por hechos ocurridos entre 2012 y 2015. Sin embargo este hecho contribuye, según García, a certificar su responsabilidad en situaciones ocurridas en 1999,

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