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Danhes, un boliche que marcó una década

La disco Danhes fue parte una época en la región y fue para muchos la mejor de la historia. En la actualidad es el centro cultural municipal Gloria Montoya.

Viernes 10 de Junio de 2022

El 23 de diciembre de 1989 se dio un hecho importante para la historia bolichera de la capital entrerriana. Ese día abrió sus puertas Danhes Paraná, uno de los boliches que quedaron en la historia y para muchos el más importante de todos.

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La cabina diseñada para la música y luces. Foto del recuerdo.

La cabina diseñada para la música y luces. Foto del recuerdo.

Fue un lugar emblemático para gran parte del público joven de ese momento y un punto de referencia de la movida de los 90 en la región. Estaba emplazado en pleno Parque Urquiza de Paraná , donde en la actualidad se encuentra el centro cultural municipal Gloria Montoya, que pertenece a la Municipalidad de Paraná.

El lugar fue construido por un arquitecto de la región desde cero y pensado para ser disco desde sus raíces. El lugar fue en donde estaba La Rambla del Parque Urquiza en su zona alta, un espacio bailable de los 70 y que servía por esa época como mirador para ir a tomar mates los domingos por parte de los paranaenses.

Danhes cerró un 5 de mayo de 2000, a pesar de tener una concesión por cinco años más se decidió no seguir por diversas razones (hubo quejas de algún vecino por el lugar donde se encontraba emplazado).

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El grupo Locomía estuvo en Paraná.

El grupo Locomía estuvo en Paraná.

El recordado reducto perteneció a los hermanos Barbieri (Daniel y Rubén), que durante casi 11 años fue el lugar de masivas convocatorias en la década del 90 y supo contener de gran manera a miles de jóvenes todos los fines de semana. También fue escenario de varios artistas nacionales e internacionales. En lo que se resalta los Locomía, que fue un grupo de electro-pop español creado en 1983 y en los 90 eran la sensación a nivel internacional y en su mejor momento estuvieron en la capital entrerriana en el escenario de Danhes. Ese espectáculo fue presenciado por muchos paranaenses que vieron a la banda del momento de cerca y que con sus abanicos llamativos dejaban su impronta a las jóvenes.

También se grabaron programas de televisión locales y nacionales para aprovechar la muy buena puesta en escena. Sin lugar a dudas que fue un lugar que marcó una época para una o dos generaciones de paranaenses y jóvenes de la región. Se daban largas colas para poder ingresar al boliche Danhes cada sábado.

También la particularidad de que la persona que cumplía años esa semana no pagaba entrada él y su grupo de amigos. Una lista que era muy cotizada por esos años. Sin lugar a dudas fue unos de los lugares que mayor concurrencia tuvo por esos años y quedará en el recuerdo colectivo de muchos paranaenses mayores de 40 años y que algunos añoran que se vuelva abrir para una noche más. Hubo un par de intentos, pero no se pudo dar por diversas razones. Pero otros sostienen que no tiene que volver a abrir y que el recuerdo quede para esa época: los años 90.

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La famosa consumición que se daba en la entrada.

La famosa consumición que se daba en la entrada.

El lugar tuvo como protagonistas claves como Daniel y Rubén Barbieri, los dueños del boliche (que ya tenían en Rafaela y Santa Fe). El llamado Gato Cavadini, que fue el gerente del lugar todos esos años. La gran cabina que se armó con Sadi Butus en iluminación, Germán Gandolfo y Gogui Butus. El histórico relaciones públicas del boliche en esa época como fue Horacio Ramos, que en años sin redes sociales se las arreglaban con el boca a boca, que fue fundamental para que siga el lugar.

El boliche tuvo un puñado de disc jockey, pero el principal fue Alejandro Degregorio. “Puse la primera canción y también la última”, dijo a UNO en el arranque de la charla para recordar el emblemático reducto.

“Es una satisfacción; fue un boliche icónico y fue sin lugar a dudas entre los dos o tres boliches más recordados de la historia de Paraná. Es todo un orgullo haber formado parte de algo tan fuerte que fue ser disc Jockey”, aseveró.

Luego comentó: “Una impronta que tuvo el lugar es que fue el primero que se hizo para que funcione como boliche. Los demás eran casas refaccionadas o galpones. Hubo otros boliches importantes en la ciudad, pero siempre se hizo sobre una estructura que se adaptó. Danhes fue hecho pura y exclusivamente para boliche. La arquitectura también estaba muy bien diseñada. El arquitecto fue Ricardo Boriotti”.

“Danhes era un lugar lindo y funcional. Tiene una magia inigualable”, completo Alejandro Degregorio sobre lo que genera Danhes para algunos mayores de 40 años que pudieron estar y ser parte de un mítico escenario paranaense.

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“Cuando comienzo en Danhes a los 21 años yo ya venía trabajando en otros lados como era Parador de la Costanera. En ese momento me llega el llamado del arquitecto y los dueños habían escuchado de mí en esa época porque era un referente dentro de los jóvenes. La música con que arrancó el boliche tengo recuerdo que era muy buena con cosas de los 70 como era el estilo funk y música disco. Cuando arranca el boliche tiene ese estilo de música, pero al año y medio más o menos se comenzó a poner cumbia, primero con Riky Maravilla y el Puma Rodríguez. Luego cada vez más se ponía y a medida que la industria de la música tropical crecía se fue imponiendo. Los primeros fueron Volcán, Comanche y más entrado los 90 Gilda. Todo se fue dando desde 1991”.

La forma de apertura del boliche también marcó una historia. Sobre eso Alejandro Degregorio dijo: “La apertura se daba con una nave y aterrizaba por así decirlo en el medio de la pista. La misma contaba con muchos triángulos de luces y eso hacía un efecto psicodélico y secuencial a las luces y a la vez ese aparato giraba y bajaba y volvía a subir. La música que se utilizaba era la de Volver al Futuro, dándole un lindo marco”.

“El boliche perteneció a Daniel y Rubén Barbieri que actualmente viven. Daniel está en Rafaela hace mucho, en ese lugar tiene una radio y un boliche; en el caso de Rubén suele andar por la ciudad de Paraná. Danhes se conocía en la región; ellos (por los Barbieri) habían abierto Danhes Rafaela y Danhes Santa Fe y por eso la gente de Paraná sabía de los boliches. Cuando arrancó la construcción allá por 1989 muchos iban al Parque Urquiza y tomaban mates para ver cómo avanzaba la obra del boliche. Fue un lugar que impactaba por las luces y por todo lo que contaba el lugar para esa época”.

“La construcción fue un convenio con la Municipalidad de Paraná por el lugar que se encontraba el edificio. El lugar se llamaba La Rambla y era un lugar para tomar mates. El arreglo fue por 10 años y tenía por otros cinco años más, pero no se llegó a un acuerdo. De igual manera ya había una cuestión con la barranca del costado”, dijo.

Para finalizar comentó: “Danhes marcó y tuvo varias etapas y se fue con toda la gloria. Si tuviera la chance de volver a abrirlo diría que no. Lo quiero sintetizar con una frase de Jorge Luis Borges que dice: ‘Cuando uno extraña un lugar, lo que realmente se extraña es la época que corresponde a ese lugar, no se extrañan los sitios sino los tiempos’. Ese lugar está emparentado con lo que nos pasaba en ese momento; y no es lo mismo vivirlo con 22 que ahora con 50 años. Yo prefiero que no vuelva abrirse”, manifestó Alejandro Degregorio.

En la actualidad se encuentra el Centro Experimental de Imagen y Sonido Gloria Montoya de Paraná, que pertenece al gobierno municipal y en cual funcionan algunas actividades sociales para jóvenes y pequeños. Su estructura está tal cual como en los 90; poco cambió desde ese momento. Hace unos años el lugar sufrió un incendio que modificó un poco el lugar. Luego de eso comenzaron las tareas de reparación y puesta en valor del centro experimental.

Los trabajos fueron centrados, en principio, en la parte superior con la remoción completa del techo original de fibrocemento y la colocación posterior de un nuevo tinglado de zinc.

Las obras del techo en el ex- Danhes demandaron alrededor de 60 días y tuvo algunos arreglos. Pero la esencia del lugar es la misma. Si una persona que asistió en los 90 entra por estos días se dará cuenta de que todo está casi igual y que solo faltan las barras y la nave que cada sábado aterrizaba para darle la apertura al boliche. Fueron los 90, que ya no volverán, que solo vive en el colectivo de algunos que lo añoran y piden por su regreso.

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La barra, boletería, guardarropas, los tarjeteros de ese momento recuerdan cada uno como si fuera hoy cada momento que marcó a muchos; hay miles de historias y parejas que nacieron en el boliche de tantos años en la ciudad de Paraná. Ahora solo son historias lindas de contar y que fueron parte de la época de los 90.

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