Seguridad Vial

Cursos de manejo: el 70% de quienes concurren son mujeres

Instructores afirman que las mujeres son más cuidadosas y tienen mayor conciencia sobre la responsabilidad de conducir un vehículo, logrando un mejor manejo.

Sábado 14 de Mayo de 2022

Se dice que en general la mayoría de los conductores de vehículos en Paraná “manejan mal”, en referencia principalmente a las maniobras que muchos realizan ignorando las normas de tránsito, y que en numerosas ocasiones causan accidentes viales. Puede tratarse de imprudencia o de malos hábitos que se adquirieron al aprender, cuando quien le enseña también los tiene incorporados. Por este y otros motivos se suele recomendar concurrir a una escuela de manejo, para tomar clases con alguien con mayor experiencia y pedagogía, lleven a un aprendizaje más certero. En este marco, cuando hoy en día hay más exigencias al momento de obtener el carné y prolifera una mayor conciencia sobre seguridad vial, más personas se fueron animando en Paraná a tomar clases que les permitan aprender de cero o perfeccionarse si ya tienen una base. Y la mayoría del alumnado son mujeres.

Cursos de manejo.jpg
Cursos de manejo.jpg

Cursos de manejo.jpg

Luis Romero es uno de los instructores pioneros en Paraná, y contó a UNO que ya lleva enseñándole a manejar a tres generaciones. Entusiasta con su tarea, confirmó que actualmente hay más demanda y mencionó: “Con una trayectoria de tantos años y las recomendaciones que hacen de boca en boca de parte de quienes ya aprendieron conmigo, me llama mucha gente para aprender a manejar". Y aseguró: "El 70% de quienes hacen el curso son mujeres, porque ellas son más responsables, más exigentes y quieren que todo les salga bien. Esto se nota hasta cuando chocan: el hombre es más agresivo y el auto suele quedar destrozado si colisiona; en cambio la mujer rompe quizás una mica, porque cuida la velocidad y demás. Y al ser generadora de vida, hace que tenga más cuidado en general”.

Entre las ventajas de aprender con un instructor profesional observó: “A veces el marido le quiere enseñar a su mujer, pero no tiene paciencia y ella prefiere pagar un curso; está el matrimonio con el chico joven que también prefiere pagar para que a su hijo le enseñen bien y tenga una buena base; o alguien que no quiere pedir un favor a un conocido para que le enseñe y busca un instructor”. Sobre este punto, señaló: “Siempre decimos que aprender con un conocido termina siendo el curso más largo, por van un día, dos, y si algo se sale de control o se asusta por algo que hizo quien está aprendiendo, el tercer día pone una excusa para no ir y dilata la clase”.

En cuanto a los costos, Romero remarcó que es una inversión aprender a manejar y contó que en su caso le brinda a quien empieza de cero un mínimo de 12 clases, que incluyen teoría sobre conducción, estacionamiento, normas de tránsito, tips de seguridad vial; también la parte práctica que ayuda al alumno a tener la confianza necesaria, y además lo acompaña a rendir para obtener el carné. Las 12 clases de una hora de duración cada una cuesta 28.000 pesos, entregando material de lo que es educación vial, yendo al domicilio de la persona a buscarla, o sea que no se tiene que mover, y acompañándola a rendir. Pactamos si prefiere que le enseñe en su auto o yo pongo el vehículo. La mayoría prefiere aprender en su auto, ya que es el que va a seguir manejando una vez concluido el curso”, indicó.

En este sentido, aclaró: “Por ahí hay personas que cobran menos, pero hay que tener en cuenta que se aprende a manejar si el instructor tiene tres cosas fundamentales: le tiene que gustar enseñar a conducir, tener mucho conocimiento y también experiencia. Y lo que más pide la gente es la paciencia. Y por supuesto la didáctica. No todos reúnen estas condiciones, por eso muchos llegan a mi por buenas referencias de quienes fueron mis alumnos, porque el instructor tiene que estar capacitado para decodificar los miedos o lo que le está pasando a quien está aprendiendo”.

A veces hacen falta más clases si hay algún aspecto que resulta más difícil de aprender. Acerca de esta cuestión, Romero contó con simpatía que lo que más les cuesta a la gente no es la práctica, sino sentarse a estudiar: “No quieren estudiar. Lo que es la práctica del manejo les gusta, pero si le decís que tienen que estudiar la parte de educación y seguridad vial, la mayoría se resiste”, dijo entre risas, y aclaró que finalmente toman conciencia de que es fundamental conocer estos aspectos y los aprenden.

Fabricio Caffaro también es instructor de manejo en la capital entrerriana desde el 2009 y coincidió que hoy hay más demanda, aunque advirtió que también hay más competencia en el rubro, ya que mucha gente que se quedó sin empleo o quiere sumar un ingreso ofrece dar clases de manejo.

Asu vez, concordó con Romero en que la mayoría de las personas que toma un curso son mujeres: “De seis por ejemplo, cuatro son mujeres y dos varones. Aunque cada vez se van sumando más hombres. Hay padres que mandan a sus hijos y algunos ya tienen bastante base de manejo pero prefieren tomar unas clases para perfeccionarse o ver cómo esta para rendir”.

“Es lo ideal aprender a manejar con un instructor. Pero a veces los costos del curso o las clases hacen que mucha gente lo postergue o le pida a un conocido que le enseñe. Muchas veces la confianza hace que si el que le da clases es un amigo o un pariente, por ahí le dice algo que no le gusta y no sigue. Mi mujer, por ejemplo, no aprendió conmigo”.

Asimismo, evaluó: “Mi enseñanza, como instructor, va de acuerdo a lo que la Municipalidad exige, y la gente que no se dedica a esto enseña en base a su idea”.

Sobre los aranceles de sus clases, indicó que si se tarta de alguien que nunca manejó debe pensar en un mínimo de 10 encuentros, con un costo de 20.000 pesos en la actualidad, ya que si sube el combustible y él pone el auto, tiene que trasladarlo al alumno. “Si es alguien que ya tiene una base, al menos cinco clases debe asistir, y son 11.500 pesos”, dijo, y recalcó: “Es una inversión a futuro, porque es importante saber manejar correctamente”.

Por último, observó qué es lo que más les cuesta aprender a los concurrentes que se inician en la conducción de vehículos y concluyó: “Lo que más le cuesta aprender es a frenar. La gente viene con una idea de la casa que es la de pisar el acelerador, les gusta acelerar; piensan que si frenan se les apaga el auto. Por eso hay que tomar varias clases y que aprendan bien, sin apurarse, y se vayan contentos”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario