Cupo Laboral
Sábado 26 de Mayo de 2018

Cupo laboral trans: la declamada integración que no se traduce en políticas públicas

El colectivo denunció que Entre Ríos carece de un marco legal que garantice derechos. Pese a la ley, no funciona el Área de Diversidad Sexual

El retroceso en materia de derechos que habían sido consagrados a través de legislación de avanzada en el país, sigue atentando contra la realización integral de distintos colectivos sociales. La Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Fertilización Asistida ampliaron la inclusión de miles personas y de esa manera se fue configurando un nuevo escenario donde emergieron nuevas construcciones familiares, asumieron una mayor visibilidad nuevas identidades de género y el sueño truncado de poder concebir un hijo se pudo transformar en realidad. La valiosa construcción legal acompañada del consenso político parece haberse de vaciado de sentido con la llegada al Gobierno del macrismo y sus aliados.
Pese a las conquistas logradas en los últimos años, el movimiento que agrupa a personas trans, travestis y transgénero sigue denunciando la falta de igualdad e integración real a través de políticas públicas que contemplen el acceso a un trabajo digno, a una real cobertura de salud y mayores posibilidades en el ámbito educativo.
En Entre Ríos desde hace algunos años se viene bregando por la implementación de un cupo laboral para personas travestis y trans, una demanda impulsada principalmente por las distintas organizaciones de la diversidad sexual y que a partir de su incansable lucha lograron que en octubre de 2017 sea sancionada y luego promulgada por el gobernador Gustavo Bordet, la ley que crea la Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual. A siete meses de haber sido aprobada en la Legislatura, el colectivo trans encabezó una ruidosa manifestación frente a la Subsecretaría provincial de Derechos Humanos, a cargo de Matías Germano, para exigir que el área en cuestión "deje de ser testimonial".

"Nos sentimos usadas"
Para conocer en primera persona la situación laboral de una población históricamente excluida, UNO diálogo con algunas referentes del sector acerca de esta problemática.
"Es un área testimonial, no se ejecutan políticas públicas que trabajen la inserción, el acceso y la permanencia a las diferentes dependencias públicas", remarcó la militante travesti y comunicadora, Keili González. Frente a la falta de respuestas el colectivo resolvió diagramar una asamblea contrahegemónica donde se decidió trabajar sobre la emergencia ante las problemáticas de la comunidad trava y trans. La activista también habló de su experiencia en el campo laboral: "Estoy en una situación privilegiada, porque no ejercí ni ejerzo la prostitución. Formo parte del equipo de prensa y diseño de la Municipalidad de Nogoyá. Accedí a la facultad y cursé mi secundario como una chica travesti, lo que no significa que esté en una situación igualitaria a la hora de hablar con una persona heterosexual".
Por otra parte, las travas se reunieron con funcionarios públicos, y en particular con Germano, para comenzar a diseñar e implementar políticas con un enfoque de género y diversidad sexual. Según González, en el encuentro se plantearon algunas inquietudes y se acordó que un período determinado de tiempo se puedan instrumentar políticas contemplando los derechos del colectivo LGBTTTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales, intersexuales, queers).
Pero manifestó que pese a las "buenas intenciones" todavía siguen esperando una respuesta. "Nos sentimos usadas", lamentó. En cuanto a la realidad que atraviesa la mayoría de sus compañeras dijo que son "sometidas al sistema prostibulario, porque no tienen otra manera de sobrevivir".
Explicó que en relación a todas estas demandas recurrieron a la secretaria de Turismo y Cultura, Carolina Gaillard, porque entendieron que en esa repartición se podía crear un área específica de LGBTTTIQ+. "Ella se comprometió a hablar con los funcionarios y a interpelar al gobernador, pero eso no existió nunca", indicó. "Queremos tener un laburo que nos dignifique. Desde los 13 años que milito, siendo una niña enfrenté al menemismo y hago una lectura política de todo esto. Quieren generar un quiebre dentro de un colectivo tan vulnerado como el nuestro", resaltó.

Una deuda pendiente
A nivel nacional, según datos de 2014, solo el 18% de las personas travestis y trans habían accedido a un trabajo formal. Además, al menos el 80% está o estuvo en situación de prostitución -como un destino al que conducen las distintas formas de exclusión, que culminan en un promedio de vida de 35 años-, consignó un informe de la Agencia Presentes.
Según datos del Indec, 7 de cada 10 quiere otra fuente de ingresos. En Entre Ríos se presentó en 2016 un proyecto referido al cupo laboral trans en el Estado. La iniciativa de la diputada Gabriela Lena (Cambiemos) se unificó junto a otra que promovía derechos similares, pero nunca se trató y se espera que se presente una nueva norma.

Acceso a más derechos
Otra militante de la comunidad trans sumó su testimonio en relación a las políticas que el Estado no ejecuta en materia de empleo. "Recién este año logré acceder a un trabajo digno, como supervisora en una escuela nocturna de adultos mayores, dependiente de ATE Victoria. Me costó mucho, porque al colectivo trava trans le resulta muy difícil acceder a un trabajo digno. Y Alexis, que es mi pareja, hace cinco años que está trabajando en el municipio de Victoria, en el área de Desarrollo Social, y tampoco fue fácil. Pero gracias a Dios, ambos tenemos trabajo", aseguró Karen Bruselario, activista de la ciudad de las Siete Colinas.
"A una compañera que está dentro del Departamento de Género de ATE, le dije que necesitábamos unos pesos más, porque no nos alcanzaba ya que el sueldo de Alexis es jornalizado y pudimos hablar con el secretario gremial de ATE Victoria. Me pusieron en la preceptoría de la escuela nocturna de ATE", recordó sobre su experiencia.
Bruselario expresó su desacuerdo con el criterio elegido por sus compañeras para reclamar por la implementación del Área de Diversidad Sexual. "No era el lugar correcto para ir a hacer un escrache o algo por el estilo. Debería ser más explícito e ir a la Casa de Gobierno para plantear la problemática trava. Deberíamos ir a áreas más jerárquicas, donde están las personas que nos tienen que autorizar" e interpretó que se trata de una decisión netamente política.
Mencionó que se reunieron con la diputada peronista Emilce Pross, para concretar avances en el tratamiento del proyecto de ley. "Queremos que el cupo laboral tras se implemente ya. La problemática del colectivo trava trans es muy diferente al que puedan tener otros colectivos. Somos un sector totalmente vulnerado, las compañeras somos expulsadas a ejercer la prostitución, por eso hay muchísimos travesticidios, transfemicidios. Queremos un trabajo digno para que vean que somos capaces de ocupar un puesto, tanto a nivel provincial como a nivel local", enfatizó.


¿Por qué travas?
La utilización del término trava para denominar al colectivo tiene un costado político, según explicó Keili González. "Lo que proponemos como herramienta política es resignificar toda aquella palabra que ha sido utilizada como despectiva, o como forma de ataque o violencia. Es como decir, "somos travas y ¿cuál es el problema?". ¿Por qué nosotras decimos travas? Porque es lo característico, bien argentino, bien nuestro. ¿Por qué tener que adoptar algo que viene de afuera?", aclaró.

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