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Cumple 83 años "Pocho", el ferretero más antiguo de Paraná

Ermindo Londero se dedica a esta actividad desde hace siete décadas en Paraná. Paciente y muy amable, atiende con entusiasmo su tradicional comercio.

Jueves 17 de Septiembre de 2020

Ermindo Blas Londero nació el 18 de septiembre de 1937, en Paraná, en la mismo inmueble en el que nació y vivió casi toda su vida. Hoy cumple 83 años y si bien por la pandemia no podrá festejarlo junto a sus dos hijos y sus cuatro nietos, como hubiese querido, lo celebrará junto a su esposa, Ada, con quien lleva 58 años de casado.

Propietario de la tradicional ferretería situada en avenida Ramírez y Don Bosco, la más antigua de Paraná, sigue trabajando aún jubilado, y contó a UNO que además cumple 70 años desempeñándose en este oficio. Entre risas mencionó que si cobrara por las consultas, seguramente se enriquecería, ya que hoy en día muchos de sus clientes llegan a pedirle asesoramiento.

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Cumple 83 años "Pocho", el ferretero más antiguo y querido de Paraná

Cumple 83 años "Pocho", el ferretero más antiguo y querido de Paraná

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Conocedor de los secretos y el funcionamiento de cada uno de los productos que tiene para la venta, refirió que empezó a trabajar a los 13 años en Filibert, una ferretería que funcionaba en la intersección de las calles Belgrano y Gualeguaychú, donde aprendió sobre todo a cultivar la paciencia, tan necesaria en un rubro en el que hay tanta variedad de artículos y de vez en cuando llega alguien a pedirle “algún cosito” que le hace falta y él es capaz de interpretar qué es lo que en realidad necesita. El gerente de aquel lugar era un señor que estaba casado con una hermana de su mamá y le dijo una frase que aplicó siempre en su atención al público: “El que no pregunta es porque no tiene interés, y el que no explica es porque no sabe”, rememoró, y sostuvo: “De todo me han pedido en estos 70 años. Esta es una ferretería de barrio, no con grandes cosas, sino con aquello que precisa la persona para la casa”.

“Me gusta todo del oficio de ferretero. Me gusta aprender, porque no es solo la venta, sino saber aconsejar a la gente. El otro día recibí 10 consultas y realicé solo tres ventas”, relató con simpatía el hombre, amable y solidario, y muy querido en la zona, donde todos los conocen como Pocho. Al respecto, refirió que tiene el mismo sobre nombre que Juan Domingo Perón.

Actualmente atiende en horario reducido, cuidándose al máximo para prevenir contagiarse de coronavirus, ya que por su edad integra la población de riesgo. Usa barbijo, alcohol en gel y lavandina, y si bien mantiene cerrada la puerta principal de acceso a su negocio, hay un cartel que indica que se debe tocar timbre para ser atendido. “Trabajo al 50% hoy en día. No abro la puerta principal pero tengo un garage y por ahí atiendo desde las 10 a las 14. Y también hago alguna hora extra cuando vienen mis amigos por algún problema en la casa y necesitan alguna canilla, un repuesto o algo más, para ellos no tengo horarios”, aseguró.

Además de los artículos propios del rubro, su ferretería encierra un montón de tesoros de otros tiempos, como una antigua radio que es una verdadera reliquia y fue un regalo de su mujer, hace varias décadas atrás. También hay recortes de diarios y fotos de su juventud, de cuando jugaba al fútbol en el club Don Bosco, institución de la que después fue presidente; y un texto enorme que le escribieron sus nietos cuando cumplió 80 años, en el que lo definen como un “despliegue de buena persona, bonachón, simpático, con alma de tanguero; un prototipo bien plantado, varón al que nada lo asusta”, entre otros atributos que describen su persona. Además, hay cálidas palabras que lo reseñan y que le dejó una conocida, plasmadas en un pergamino; en una de las estrofas indica: “Quedará perpetuada en la histórica esquina/ de Avenida Ramírez y Don Bosco/ la biografía de su bondadoso espíritu/ con más de 80 años que deleita/ como ofrenda a quien pase por su tienda”.

Celebrar la vida

Respecto a su cumpleaños, Pocho mencionó: “Es una alegría para mí llegar a esta edad, porque mi papá murió a los 39 años, mi hermano a los 48, y yo gracias a Dios pude cumplir 83. Y aunque desgraciadamente no lo puedo festejar con mis hijos y mis nietos, por suerte puedo pasarlo con mi señora”.

Cuando habla de sus hijos lo hace con sumo orgullo, feliz de que sean profesionales exitosos en lo que eligieron: “Uno se recibió de bioquímico farmacéutico y está en el laboratorio Bayer, en Chile; el otro es odontólogo y vive enfrente”, refirió.

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Ninguno de sus herederos se dedicó a la ferretería, y tampoco siguió sus pasos como deportista: “Fui jugador de fútbol de Don Bosco, y dirigente: era presidente del club. Pero nunca les dije a mis hijos que vayan a jugar al fútbol ahí, sino que les propuse que vayan adonde estuvieran sus amigos, que es lo más lindo que hay. Hay que darles libertad, y así uno jugó al básquet en el club Echagüe y luego terminó en Tilcara, jugando al rugby”.

Acerca de su esposa, comentó que la conoció cuando tenía 18 años. Ni bien la vio, de pasada y a lo lejos, se enamoró. Como tenía que hacer una diligencia, pensó en regresar por el mismo camino para encontrársela, pero ya no estaba. Sin embargo, el destino hizo que coincidieran en un baile y los unió el amor, a pesar de la resistencia de su suegra, que no lo dejó pasar a su casa durante un año, según afirmó con simpatía.

“Cuando la vi, enseguida me impactó, y pensé ‘a esta mujer la quiero para que sea la madre de mis hijos’. Nos casamos en el 62”, comentó a UNO, visiblemente emocionado.

Atenta y afectuosa, Ada lamentó que nadie los pueda visitar para celebrar el cumpleaños de Pocho: “Va a ser el primer año que pasamos un cumpleaños solos. Nuestro hijo mayor está en Chile y tiene dos hijas; y el que vive enfrente tiene un hijo y una hija, pero no pueden venir, por el tema de los cuidados ante el coronavirus. A los chicos empezamos a verlos durante esos días que todo estaba más tranquilo. Yo los he cuidado de chiquitos y ellos extrañan”, afirmó por último, anhelando que pronto puedan reunirse todos en familia, para celebrar la vida.

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