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Crece el interés por aprender el guaraní

Las clases se dictan en el museo Serrano. Este año se inscribieron unas 25 personas. La iniciativa de su enseñanza nació en 2010 con el objetivo de rescatar la cultura de los pueblos originarios.

Sábado 28 de Julio de 2012

Cada miércoles, un grupo de personas se reúne en el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Profesor Antonio Serrano, en Paraná, para aprender a hablar en guaraní. Augusto Michetti Martínez es uno de los encargados de trasmitir la lengua de quienes originariamente habitaron el suelo entrerriano, antes de la conquista de los españoles.


Mate de por medio, repasan vocablos que ya están arraigados en el habla cotidiana, imbricados en el intercambio habitual de las palabras, y aprenden términos nuevos, con una cadencia que por momentos suena entre dulce y divertida. Voces que fluyen para nombrar las cosas y rescatar, en este acto tan simple y complejo a la vez, parte de la identidad y la cultura de un pueblo que aún hoy lucha por su subsistencia: la batalla es diaria, y es contra el olvido y la sigilosa desaparición de las prácticas ancestrales frente a un mundo voraz que instala hábitos de países colonizadores.


Junto a Michetti Martínez, Jesús Romero redobla el esfuerzo por conservar y difundir la lengua de sus antepasados. Desde 2010 fue nombrado tutor intercultural del idioma guaraní en la provincial y a nivel nacional.

Diseminados
“Los guaraníes estamos desparramados por toda la provincia. Somos alrededor de 2.000 en la actualidad. Hay algunos en Villaguay, Maciá, Durazno, Raíces. Mis padres eran de Médanos”, contó a UNO.


Asimismo, explicó: “Para no perder una rama vital de nuestra cultura incentivamos el aprendizaje del idioma”.


Él sabe hablarlo porque su abuelo y su padre le trasmitieron el conocimiento y la magia de las palabras. Jesús disfruta alfabetizando a otros que, sin ser necesariamente descendientes de este pueblo, quieren asimilar su fonética.

Asistencia
Actualmente son cerca de 25 las personas que concurren, entre los distintos niveles, a aprender el guaraní.
 

“Incluso hay descendientes de alemanes a los que les enseño guaraní, y ellos me ayudan a aprender su lengua”, comentó.

Entre las anécdotas de esta experiencia de dar clases, Romero rescató: “A través del guaraní conocí a muchas personas y por eso estoy muy agradecido. Entre ellas, me contacté con monseñor Mario Maulión, quien me pidió que le enseñe a hablar esta lengua antes de jubilarse e irse de Paraná”.

“Lo primero que me preguntó es cómo se dice cielo, así que le conté que cielo en guaraní es yvága. Aprendió rápido”, recordó.

Es que tras la historia de la Torre de Babel, ahora el aprendizaje de una lengua diferente se constituye en un lugar certero de encuentros.

Cómo eran los guaraníes
Los guaraníes vivieron en la región sur de la provincia, donde conformaron una cultura homogénea de tipo sedentario.
 

Residían en casas agrupadas en aldeas de tipo rectangular o redonda de barro y paja, con un espacio central donde había una plaza.

Entre sus principales actividades, se caracterizaron por ser cazadores, agricultores, pescadores y fabricantes de armas, tales como arcos y puntas de flecha. También fueron diestros en la fabricación de canoas, instrumentos musicales y la utilización de la madera y la cestería. Cultivaban varios tipos de maíz, porotos, zapallos, calabazas, mandiocas, batatas, pimientos, maníes, algodón y tabaco, entre otras.

Rescatan el trabajo que se lleva adelante por la memoria
En la historia argentina reciente, los habitantes originarios habitualmente encontraron la discriminación y el rechazo y es por eso que optaron por ocultar sus orígenes. “Son muchos los que sufrieron esta situación. En mi caso, por ejemplo, cuando iba a la escuela Primaria había un maestro que me hacía preguntas delante de mis compañeros, y como yo le contestaba en guaraní le dijo a mi papá que no me podía enseñar. Era porque no le gustaba el idioma”, contó a UNO Jesús Romero, quien hoy a sus 62 años puede proclamar con orgullo cuál es la procedencia de sus antepasados y trasmitir con ahínco su cultura. “En general, en la historia argentina siempre quisieron “borrar” la cultura aborigen. Por eso hoy agradezco el trabajo que se viene realizando en el museo de Antonio Serrano”, afirmó.

Para asistir al curso
El curso de guaraní está a cargo de Augusto Mechetti Martínez y se dicta los miércoles a partir de las 16.30 en el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Profesor Antonio Serrano. Es una iniciativa depende de un trabajo conjunto entre la Subsecretaría de Cultura de la Provincia y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). En las clases se puede aprender a hablar y a interpretar los vocablos que componen esta lengua, que tradicionalmente no tenía escritura, pero contenía en su expresión oral una estructura gramatical propia. Para apropiarse del idioma, hay que saber que en guaraní hay letras que no existen, como la ‘l’, la ‘ll’ y la ‘f’. La fonética es distinta, ya que hay una parte nasal y otra gutural. Después, todo se escribe tal como se pronuncia. Los interesados pueden consultar telefónicamente al (0343) 4208894, de martes a viernes de 8 a 12 y de 15 a 19, por correo electrónico a museoserrano@gmail.com, o personalmente en Gardel 62 de Paraná.
 

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