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Covid-19: recibieron el alta y demuestran con su testimonio que la mayoría se cura

En Entre Ríos hay 19 pacientes que ya están recuperados. Sebastián, de Gualeguaychú, y Amir, de Concordia, contaron sus experiencias.

Jueves 07 de Mayo de 2020

Según los datos aportados por el Ministerio de Salud de Entre Ríos, hay 19 pacientes que tuvieron coronavirus que ya cuentan con el alta definitiva, es decir que no tienen presencia del virus en el cuerpo.

Si bien se trata de preservar la identidad de quienes han dado positivo, hubo casos de entrerrianos que por distintos motivos se hicieron públicos y hoy, ya recuperados, pudieron brindar su testimonio sobre lo que significa haber sido diagnosticados con Covid-19, y aún en medio del temor que genera esta enfermedad que hasta hace poco era desconocida en el mundo, confirmar que la mayoría de la gente se recupera.

Al igual que lo manifestaron otras personas que atravesaron una situación similar a nivel nacional, coincidieron en que lo más doloroso y difícil fue advertir la hostilidad que mucha gente volcó en las redes sociales al enterarse de que en su ciudad alguien había recibido este resultado cuando le hicieron el hisopado. “Decían que me querían prender fuego la casa”, fue una de las situaciones que comentaron tanto Sebastián Parra, quien cumplió 33 años hace una semana y vive en Gualeguaychú, como Amir Jacobo, de 25 y oriundo de Concordia.

Pero en lugar de focalizarse en las agresiones a las que fueron expuestos en Internet, ambos prefieren destacar que muchos de sus conocidos los apoyaron y se preocuparon por ellos.

Relatos

La situación de Sebastián, de profesión abogado, se conoció cuando compartió en su muro de Facebook un emotivo mensaje al recibir el alta, que se hizo viral a pesar de sus intenciones de que solo lo leyeran sus allegados. Entre otros aspectos, en su texto expresó: “Le gané (al coronavirus). Sé que hay infinitas enfermedades terribles, y con peores consecuencias, pero el miedo a lo nuevo, a lo desconocido, el miedo a la gente, a sus reacciones, el miedo a contagiar a alguien, el miedo a que me internen y que nadie quiera o pueda venir a casa a cuidar mis perros, el saber que no hay cura aún, hicieron que para mí no fuera un resfrío común”.

Sebastián comentó a UNO que la gente empezó a opinar cuando, sin revelar su identidad, se publicó en un medio local que había dado positivo. “Pedían que den el nombre, hablaban de quemar mi casa y otras locuras”, lamentó. No obstante, refirió que luego de publicar su mensaje en Facebook “para llevar tranquilidad a la gente” y para que a otras personas les sirva su relato para estar atentas a los síntomas, mucha gente con la que se cruzó le brindó su apoyo, y en su muro manifestó: “Gracias a todos los que se preocupaban día a día, y que de una u otra manera me ayudaron, ya sea haciéndome las compras, y hasta mimándome con regalos que me dejaban en la puerta y se alejaban. Gracias a mi familia y a los amigos que siempre estuvieron a disposición”.

Con cierta resistencia y mucha cautela accedió a la consulta de UNO y recordó que había viajado a la isla de San Andrés, en Colombia, lugar del que regresó seis días antes de los planificado, tomando este recaudo para no exponerse al avance del virus y evitar quedar varado en otro país, ya que en poco tiempo iban a cerrar el aeropuerto de Bogotá.

No sabe cómo se contagió, pero estima que puede haber sido en un aeropuerto o en algún avión. “Fueron varios vuelos los que tomé para salir de la isla y para volver”, explicó.

Llegó a la Argentina el 21 de marzo y se aisló en su domicilio preventivamente. Cuando comenzó a sentir dolor en determinada parte del cuerpo y a tener temperatura elevada, se comunicó con el área de salud correspondiente para exponer la situación, pero le dijeron que 38° de fiebre no era para preocuparse. “Tuve que insistir y finalmente me hicieron el hisopado. El 25 me dieron el diagnóstico. Había arrancado con dolor de pecho, que al principio creí que era muscular por las tensiones del aeropuerto, hasta que tuve fiebre y leí que eran dos de los síntomas posibles. Después también tuve falta de olfato y gusto”, señaló, y aclaró que solo tuvo que tomar paracetamol de 500 miligramos.

A su vez, recordó: “No lo sentí como una gripe porque no tuve congestión, tampoco catarro expectoral. Solo dolor corporal, que eso sí es común en la gripe, al igual que el dolor de cabeza, y tos seca tuve poco”.

Para darle el alta los dos últimos testeos tenían que darle negativo, y recibió la buena noticia hace dos semanas aproximadamente, pero igual optó por no salir para poder cuidar a otras personas. Recién el martes volvió a trabajar, pero con una actitud sumamente responsable decidió no atender personalmente a sus clientes por ahora. Y aunque se siente en perfectas condiciones de salud, de todas maneras le pidió un chequeo a su médico y el miércoles se hizo análisis y una radiografía. “Es solo para corroborar que no tengo ninguna secuela”, manifestó.

Por su parte Amir Jacobo, estudiante de Ingeniería, recibió el alta el 3 de abril. Contó que nunca tuvo síntomas, pero pasó varios días en el hospital Masvernat internado, ya que desde la Guardia Municipal de Concordia se montó un operativo para esperarlo en el ingreso a la ciudad al regresar de Ketchum, Estados Unidos, adonde había ido a trabajar el 12 de diciembre del año pasado a través de un intercambio. La idea era volver el 12 de abril, pero ante el avance del Covid-19 alcanzó a tomar un vuelo de repatriación que aterrizó en la Argentina el 27 de marzo.

“Me fue a buscar mi papá a Buenos Aires y ese mismo día llegamos a Concordia, donde ya se había armado todo un caos. Alguien me hizo un escrache vía Facebook, exponiendo mi nombre. Con una falta de profesionalismo tremenda me filmaron y hubo audios y videos por parte de algunos integrantes del operativo que se filtraron y publicaron en redes sociales”.

Sobre este punto, recordó a UNO: “Cuando estábamos llegando empecé a ver en el celular que habían empezado a correr datos como si fueran ciertos: que me había dado positivo el test en Estados Unidos y traía el virus a Concordia, que venía esquivando los controles de fiebre con paracetamol, que trabajaba en Tribunales, que habían salido a buscarme por el acceso a la ciudad hasta por debajo de las ruedas de los autos, con esas palabras”.

Ya en el hospital Masvernat, recién a los tres días llegó el resultado positivo. “Jamás tuve fiebre y ningún tipo de síntoma”, aseguró, y comentó que se pudo ir a su casa recién cuando dos hisopados confirmaron que ya no había rastros de Covid-19.

Actualmente está cursando de manera virtual en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) la última materia que le queda de 5° año y tratando de volver a su vida habitual. Si bien admitió que fue difícil sentirse hostigado y expuesto por mucha gente, destacó que también hubo numerosas personas que lo acompañaron con mensajes de aliento. “No siento bronca, sino que prefiero quedarme con lo bueno, que pesa más, y fue mucha la gente que me mandó mensajes de apoyo”, subrayó.

Por otra parte, remarcó la calidez en la atención del personal de salud del hospital Masvernat, a quienes de alguna manera pudo devolverles el gesto: “Siempre digo que me parece una buena idea compartir las acciones que generen algún tipo de ayuda o beneficio a la comunidad, y el 6 de abril se comunicó conmigo el doctor Busto, luego de conocer en detalle mi caso. Como consecuencia de este contacto decidimos realizar la donación de 24 pares de anteojos de protección (nitro steel pro) para el hospital Masvernat. Pude coordinar con la doctora Fabiana Leiva, titular del área de Epidemiología, la entrega de los mismos, los cuales ya se encuentran en el servicio de este hospital”, manifestó en sus redes.

“Al estar internado pude tener más contacto con la gente que trabaja ahí, que me trató de 10. Fueron muy buenas personas y estoy muy agradecido”, concluyó.

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