Costos

Costos: cada vez más gente manda a arreglar lo que se rompe para no gastar en algo nuevo

Las modistas no dan abasto cambiando cierres y hasta remendando sábanas por los costos de lo nuevo. También los zapateros y los técnicos trabajan más hoy en día

Domingo 22 de Mayo de 2022

Durante varios años fue habitual renovar alguna prenda de vestir cuando sufría alguna rotura, incluso pequeña; o deshacerse de unos zapatos cuando se despegaban para comprarse algunos a estrenar; o descartar algún electrodoméstico cuando se averiaba, para reemplazarlo por uno nuevo. Sin embargo, hoy la inflación y los altos costos en determinados rubros llevó a que gran parte de la gente opte por recurrir a algún taller para que le arreglen lo que se le rompe, en vez de adquirir algo sin uso y comprometer su presupuesto mensual y hasta llegar a endeudarse.

Así ocurre hoy en el rubro textil, que registró el mayor incremento de precios durante el año pasado, alcanzando en promedio un 64,6%, según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), cuando el Índice de Precios al Consumidor en 2021 fue del 50,9%. Y en abril de este año, como en otros meses anteriores, también fue el que más subió: junto con los calzados, marcó un 9,9%, cuando la inflación del mes pasado fue del 6%.

crisis auge arreglar lo que se rompe costuras zapateros 1.jpg
Las modistas no dan abasto cambiando cierres y hasta remendando sábanas, por los costos de lo nuevo. También los zapateros y los técnicos trabajan más hoy en día

Las modistas no dan abasto cambiando cierres y hasta remendando sábanas, por los costos de lo nuevo. También los zapateros y los técnicos trabajan más hoy en día

Esta situación hizo que las modistas comenzaran a tener mayor demanda, por ejemplo para arreglar el cierre de una campera porque las nuevas cuestan entre 10.000 pesos en algunos casos, aunque en general se consigue a 20.000 pesos a más una de mejor calidad y con el abrigo adecuado para proteger de las altas temperaturas.

Ángela Romaniuk aprendió de su mamá este oficio, y confirmó a UNO: “Hoy es muchísima la demanda que tenemos en general las modistas. Volvió el arreglo más que la confección. Por jornada, tengo que cambiar al menos cuatro cierres de camperas. También nos traen cosas para reformar o para remendar, que antes no se veían. Continuamente la gente está haciendo arreglar su ropa y todo el mundo nos dice exactamente lo mismo: que está más barato arreglar algo y que les resulta muy complicado comprase algo nuevo”.

Como bien mencionó, lo que más le llevan actualmente son camperas para que les cambie un cierre que se rompió y contó que por ese trabajo cobra 1.000 pesos, con todo incluido. En el caso de tener que cambiar un cierre de un pantalón, el valor es de entre 500 y 600 pesos. “Tengo una mercería, así que los cierres a mí me cuestan más baratos y les puedo cobrar menos a los clientes”, refirió, y confió: “Hay que ver en cada prenda, si vale la pena arreglarla. Por ahí me traen camperas a las que ya las tendrían que cambiar por el desgaste del uso, pero se las arreglo igual porque sé que está muy difícil para comprar alguna nueva”.

Otros de sus clientes se acercan además con pantalones para emparchar, entre otros pedidos para salvar alguna prenda y no tener que comprar alguna que la sustituya. “Hasta sábanas están trayendo para remendar. Los precios del trabajo en muchos casos varía, según lo que hay que hacerle a la prenda”, indicó, y comentó: “Vino un chico que adelgazó un montón y me trajo varias camisas para que se las achique. Pasa que una camisa nueva, como barata, está a 7.000 pesos hoy”.

También otra personas que bajó de peso le llevó varios pantalones, que en las tiendas rondan los 7.000 y 8.000 pesos, y Ángela mencionó que a los trabajos más sofisticados los lleva adelante su hija, Constanza Demartín, quien estudia diseño en un instituto de calle Uruguay, en el que se recibirá este año. “Mi hija, que este año se recibe de diseñadora, se ocupa de reformarle los pantalones a este hombre. Y hasta mangas de camperas cambia: por ahí las de ecocuero se ponen feas y se pegan, y seguro que sale más económico que comprarse una campera nueva”, manifestó.

Asimismo, mencionó: “Hay una chica que le trajo ropa que era de su mamá y le pidió que se la reforme a toda para poder usarla ella; y también están los pedidos de vestidos de fiesta, así que hace de todo en estos tiempos”.

A su negocio van también otras modistas o costureras a comprar cierres, botones, hilos y demás, y le cuentan que están en la misma situación en cuanto a la demanda: “Acá tengo retacería y mercería y vienen muchas modistas y me comentan que tienen mucho trabajo”.

“No rechazamos prendas para arreglar, pero le avisamos al cliente que hay tanto de demora; a veces son dos o tres meses por tanta demanda. Si la quiere dejar la deja, o sino la lleva a otro lado, pero todas las señoras que cosen están bastante cargadas de trabajo”, aclaró.

El sector de los talleres abocados a reparar calzados también registran alta demanda en la actualidad. Juan Nielsen, zapatero de calle Uruguay en Paraná, contó a UNO: “Tengo muchos arreglos por hacer hoy en día. Muchos vienen a que les pegue las zapatillas, que antes no se veía tanto porque compraban una nuevas y listo. Pero con lo que valen en la actualidad, que están carísimas, la gente en vez de comprar nuevo opta por arreglar. El arreglo vale entre los 500 y los 700 pesos, según lo que haya que hacerle”.

crisis auge arreglar lo que se rompe costuras zapateros 2.jpg

A su vez, precisó: “Nos traen zapatos y zapatillas para los chicos que van al colegio, pero son todos trabajos de pegado o de poner una suelita finita abajo de la botas y zafar”.

También observó que muchas mujeres le acercan botas para reparar, aprovechando que la moda no cambió demasiado entre un año y otro. “Por ahí no traen un par, sino que revisan el ropero y traen dos o tres. Un arreglo de suela, si es el taquito con gomita febo, sale entre 1.500 y 1.600 pesos”, expresó, en referencia a un calzado que, si es de cuero, se consigue nuevo a partir de los 11.900 pesos, y de ahí para arriba.

En el caso de los electrodomésticos, la tendencia es similar. Lucas Badaraco es técnico en refrigeración y realiza instalaciones y reparaciones de aires acondicionados y de equipos de frío industrial y comercial, pero además repara lavarropas, televisores y otros electrodomésticos, y comentó a UNO: “Ando bastante atareado en la actualidad por la gran demanda que hay. Estoy arreglando de todo, porque la gente prefiere reparar que comprar algo nuevo”.

“Piden arreglos de televisores, lavarropas, heladeras, equipos de música, microondas, entre otras cosas. Menos artefactos a gas, arreglo de todo, y los pedidos son parejos con todos los electrodomésticos. Y sin bien los precios de los repuestos se fueron para arriba y están caros, más en lo que son televisores, que es lo más complicado, igual en la mayoría de los casos conviene arreglarlos”, aseguró.

Lucas Martínez también se dedica a la reparación de electrodomésticos y coincidió: “Traen de todo para arreglar, cosas como lavarropas, heladeras, hornos eléctricos. Hoy una heladera nueva está carísima y la verdad conviene reparar la usada, aun cuando los repuestos están caros”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario